la del sí a la inmigración por aquello de los derechos humanos, etc, pero regulada, y la del no a la inmigración pero les dejamos entrar porque a bajo precio trabajan por nosotros y nos mantienen, pertenecen a la cosmología de las innumerables contradicciones y trucajes del capitalismo. Como ese otro de socialización de las pérdidas y privatización de las ganancias. En un sistema de socialismo real eso no pasa, pues los planes económicos anuales o quinquenales exigen una adecuación entre la población y la producción…
  Alto, pues, aquí, a la inmigración pese a las ventajas que obtienen los empresarios dedicados a la economía sumergida. Los inmigrantes vienen por ellos y gracias a ellos. Ya está bien de hacerse pasar por humanista y solidario en este asunto. Ni son humanistas ni son solidarios la mayoría de los que ponen el grito en el cielo cuando un ayuntamiento o una comunidad intenta frenar de alguna manera el hacinamiento y la superpoblación que requiere cuantiosos dispendios en atención y servicios sociales.
  Me refiero al gobierno central y a los gobiernos autonómicos que secundan la política gubernamental vacilante y proclive a fomentar la inmigración. Me refiero también a quienes desde la izquierda –esa izquierda inidentificable- hacen aspavientos preconizando la asistencia a los inmigrantes y el empadronamiento con un simple pasaporte o documento de identidad personal. Es de un cinismo penoso peor que los descaros de la derecha. Ya está bien de reclamar protección para las gentes que sin freno ni refreno acuden a este país, entran como pedro por su casa en base a la Declaración de los Derechos Humanos; una Declaración que facilita y explica el por qué de los desplazamientos de los necesitados, de los hambrientos y de los aventureros que llegan de todas partes atraídos por la propaganda que el capitalismo hace de sí mismo.
  Esa Declaración sólo sirve a la postre de salvoconducto para la entrada sin control de foráneos de todos los países,pero no porque sea la solidaridad y la fraternidad revolucionarias las promotoras e impulsoras, sino porque el mercado del trabajo, asimismo sin control o con un control más de boquilla que real, da licencia para pagar salarios a precios más bajos que los que reclamarían los españoles a los contratadores de empleo. Esta es la verdadera razón y no el miramiento compasivo y sensitivo del que alardean los que defienden la inmigración y el asentamiento de los foráneos sin tasa.
  Todos los países regulan de alguna manera la entrada de extranjeros que no los visitan por razones de turismo. Inglaterra está perfectamente blindada pese a tener un alto cupo de inmigración. Pero España es un coladero, y el mercado del trabajo no se regula sólo por sí mismo. No sólo los inmigrantes se marchan cuando, cansados, desisten de seguir buscando empleo, es que se quedan y agotan los presupuestos económicos de todas las arcas. Es imposible socorrer a todos los habitantes del planeta que quieran venir aquí. La plataforma es suficientemente débil como para soportar a milllones que desajustan el Mercado de trabajo y traen de cabeza a medio país. El abominable capitalismo es así. Sean al menos consecuentes los que de esta manera lo defienden. Todos los países regulan la inmigración, digo. Y los verdaderamente socialistas la controlan mucho más porque los planes quinquenales o periódicos se ajustan a la contabilidad doméstica y no pueden actuar de otro modo. Este asunto de la inmigración en España está alcanzando cotas grotescas y peligrosas. Y todo porque los cantamañanas que están por todas partes se hacen los conmiserativos en lugar de exigir y aportar soluciones para cerrar las puertas a los centenares de miles de personas que no permitieron abrazar en su país de origen el socialismo real porque es mucho más fácil venir y los de aquí dejarles entrar antes que controlar.
  Ahí tenemos a un país, Haití, articulado en el capitalismo más tirado de cuyos despojos no sólo se apropian los más fuertes sobrevivientes del terremoto. Si este trágico territorio del Caribe hubiera practicado el socialismo real como Cuba, o al menos como el que intenta Venezuela, el imposible orden que no se consigue más que a punta de bayoneta de los que luego lo retendrán como Estado asociado o algo parecido, hubiera despejado los problemas con más cabeza e inteligencia. Empezando por que la construcción de las viviendas hubiera sido mucho más resistente.
  Déjense de doble moral los que a la postre no hacen nada para resolver este espinoso asunto salvo proclamar en los medios televisivos y en las tertulias que son muy mirados. Está alcanzando el asunto una proporción que hace mucho más daño al país por los solapamientos y la hipocresía que encierra, que por el impacto en sí sobre la economía y la natalidad a las que los inmigrantes favorecen. A la derecha le viene de maravilla defender a los inmigrantes de los que se aprovechan laboralmente, y la izquierda hace un flaco servicio al país con esa tontorrona manía de hacerse pasar por fraternalistas cuando nada arriesgan y nada les va en ello.
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#1
Viriato|21-01-2010 21:43
ZP y de la Vogue ven peligrar el P$OE y por tanto, una vez  concedan a los "sin papeles-con papeles-una vez-empadronados" el derecho a voto vamos a tener gauche divine para largo!
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#2.- LamentableCondenable .
abderrahim|22-01-2010 12:40
  articulo  asqueroso vomitivo , podrian firmarlo todos los fachas españoles y españolistas .MENTIRAS de siempre de los de siempre y el firmante sabe muy bien que esta mentiendo .Se ha  desnmascarado finalmente. La economia sumergida chupa el sudor y sangre de l@s trabajad@res de aqui y de fuera por igual .  L@S TRABAJADOR@S  extracomunitarios no estan aqui para mendigar asistencia ,  estan aqui para trabajar y no pierden tiempo en   la cola del medico o de la asistencia social y sin su fuerza  productiva y sus enormes plusvalias el firmante  del articulo y su gente  no podrian  estar en su llamado beinestar ...  Y si tuvieramos todas y todos   el derecho democratico a la participacion democratica y intervencion politica  directa , otro gallo rojo cantaria y el discurso del firmante y de gentes comoel cambiaria muchisimo sin dejar su hipocresia patologica ...           
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#3.- al #2
Jaime Richart|22-01-2010 12:59
Se ve que no has entendido nada y sueltas tu rabia contra todo lo que se mueve
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#4.- rabia
abderrahim|22-01-2010 14:02
Yo la llamo lectura y analisis concretos del texto concreto .
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#5.- http://traselviaje.blogspot.com
J.Frisas|25-01-2010 21:52
Coincido en tu opinión acerca del modelo económico salvaje que ha motivado la llegada masiva de inmigrantes, para favorecer ese modelo, y la implicación política en ello.
Ahora bien estos inmigrantes, son una victima más de ese modelo, ellos han contribuido como nosotros, hasta que ha reventado y ahora sufren el paro y se buscan la vida como el que más.
Aquí en mi opinión hay varios problemas, y el que más daño hace al inmigrante, sobre todo ciertos colectivos (arabe-musulman), que no han aprovechado  mayoritariamente el  tiempo de bonanza económica , (sin animo de generalizar),   para hacer de su vecinos un amigos precisamente. Más bien han aprovechado la bondad y amparo del sistema, es decir, un exceso de protección a la minoria, en detrimento de los derechos a una convivencia con dignidad, de los ciudadanos autoctonos, que han de compartir barrios y comunidades.
Si esto se fuese hecho correctamente, ahora con la crisis, no tendriamos esa focalización hacia el inmigrante, como responsable de todos nuestros males, sino que actuariamos con la lógica necesaria, de ver como nuestro vecino y amigo, sufre nuestros mismos problemas.
En este país, siempre hemos pasado de la A a la Z, de la noche a la mañana.
Y no me refiero a la A de Aznar y la Z de Zapatero.
El sentido es del Blanco al negro, de un extremo al otro.
Ojala nuestros políticos sepan llevar a cabo un verdadero debate, que mejore esta situación, y los ciudadanos tengamos la necesaria calma y sentido común. 
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