Allá por el mes de abril del año pasado, por la web se dejó leer una “petición de auxilio” por parte de un compatriota mexicano que dejaba saber que en España, exactamente en Sevilla, la Policía lo había metido preso por haberse visto envuelto en un pleito con un par de policías. Los argumentos que el estudiante de doctorado de la Universidad de Sevilla exponía hacían pensar que muy probablemente se trataba de un verdadero acto de xenofobia.
Resulta que Alejandro Ordaz Moreno, originario de Guanajuato, salió la madrugada del 8 de marzo de una taberna cuando, un par de individuos amagaron con detenerlo, según sabemos se trataba de un hombre y una mujer, ambos jóvenes, Alejandro confiesa que traía más de tres copas de vino y que eso, más la sorpresa de verse agredido, lo obligó a defenderse pues él tenía la idea de que sería SECUESTRADO.
El punto es que, los que  “agredieron” al mexicano, son Policías de esa ciudad y, actuaron, a decir de ellos mismos, porque habían confundido al estudiante mexicano con un delincuente, sin embrago, y aquí lo más importante, LOS POLICIAS VESTÍAN DE CIVIL. Ellos, según dejó saber el fiscal, usaron la violencia legal (sic) ya que el mexicano los intentó ASESINAR, (se estaba defendiendo) dice el fiscal que Alejandro Ortiz hizo uso de una arma (no dice de que tipo) el fiscal acusa al Estudiante de 4 delitos, 1.- intento de homicidio 2.- atentado contra la autoridad (él supo que eran autoridad hasta que llegaron al lugar varias patrullas, él pensó que las patrullas acudían a auxiliarlo y a detener a los que lo querían secuestrar) 3.- tenencia ilegal de arma 4 lesiones; lo dicho, el fiscal se dejó ver xenofóbico
Ahora sabemos que en ciertas ciudades de España los Policías no visten uniforme ya que temen ser víctimas de grupos terrorista, pero de eso, un extranjero no tiene conocimiento, y si le sumamos que Alejandro Ordaz además de traer más de 3 litros de vino entre pecho y espalda, venía de un país (México) donde los levantones (secuestros exprés) están a la orden del día, la verdad es que la reacción instintiva se entiende.
El fiscal pidió 13 años de condena, el juez dicto 8, el Embajador de México en aquel país dice que al sentenciado le ofreció y dio ayuda (…no la suficiente creemos) la Universidad de Sevilla corrió al estudiante, por lo mismo el CONACYT le retiró la beca, y eso de que la Universidad corriera al estudiante y el que el CONACYT le retirara los 9 mil euros fue ¡antes de que el juez dictara sentencia!
Y pues na’ que Alejandro Ordaz Jiménez, quien gozaba de libertad condicional ha escapado, desde el 30 de abril que es la fecha en que debió ir a firmar, no se presentó y no se sabe na’ de él, en la embajada de México en España el embajador se muestra consternado, su abogado igual, lo cierto es que se especula que, al no recibir los 9 mil euros Alejandro tuvo que regresar a su querencia.
Ultimo patrullaje.- Acá en México los Policías cuando detienen a alguna persona siempre van uniformados, o, si es personal vestido de paisano este se pone frente al sospechoso y en un rápido aviso le hace saber al detenido cual es la situación, eso de “taclear” y luego averiguar no se usa.
Balazo al aire.- por lo pronto, la brillante carrera profesional de Alejandro Ordaz se está yendo por el caño             
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