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Ajustes a la noción de vanguardia
Por eso es arriesgado tratar de retomar la discusión del concepto de vanguardia, sobre todo cuando se reivindica (como es mi caso) una concepción no-autoritaria de la revolución social.
Alain Bihr | herramienta.com.ar | 24-7-2009 a las 13:26 | 1589 lecturas | 11 comentarios
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Hoy parece que la noción de vanguardia pertenece, definitivamente, al museo de antigüedades de la historia del movimiento obrero o, peor aún, a los famosos basureros de la historia. Puede en rigor interesar académicamente a determinados investigadores del movimiento obrero, pero ni siquiera este tipo de referencias existe en las organizaciones que se reivindican herederas del mismo. Algunas, de tradición anti-autoritaria (libertaria o consejista), siempre la rechazaron considerándola directamente enfrentada al proyecto de auto-emancipación, central en la lucha de los oprimidos. Otras, sobre todo las provenientes de la tradición leninista, en su inmensa mayoría, ni se atreven a mencionarla o explícitamente renunciaron a ella, a causa de los dramas y crímenes cometidos en su nombre.

Por eso es arriesgado tratar de retomar la discusión del concepto de vanguardia, sobre todo cuando se reivindica (como es mi caso) una concepción no-autoritaria de la revolución social. Dicho de otra manera, cuando se piensa que, tal como afirma el preámbulo de los estatutos de la Asociación Internacional de Trabajadores (la Primera Internacional) “la emancipación de la clase obrera debe ser obra de los trabajadores mismos” y en consecuencia no habrá “salvadores supremos”, “ni Dios, ni César, ni tribuno”, como bien dice Eugène Pottier en las estrofas de La Internacional. A más de uno, sin duda, esto podrá parecerle inconsecuencia o provocación.

Para aclarar mi propósito, lo presentaré bajo la forma de tesis. Es también una manera de indicar que el artículo no pretende agotar la cuestión, que deja en suspenso o en la sombra muchos de los problemas que hoy plantea la noción de vanguardia y que gran parte de la argumentación necesaria no está desarrollada. Espero que permita, al menos, relanzar la discusión referida a la cuestión de las vanguardias.

Tesis 1. No hay que confundir vanguardia y estado-mayor

Pienso en efecto que toda la discusión sobre la noción de vanguardia está falseada por la confusión entre vanguardia y estado-mayor. Por ello es que hay que comenzar diferenciando ambas nociones.

Puesto que las dos provienen de una metáfora militar, nos referiremos al arte de la guerra y la organización de los ejércitos. En este terreno, son dos nociones claramente distintas. En la organización militar, modelo si no prototipo de organización jerárquica y autoritaria, el estado-mayor es el órgano que dirige, organiza y controla los movimientos del conjunto de la tropa, de acuerdo con una estrategia que sólo él conoce, de la que se derivan distintas tácticas según las circunstancias. Exige y obtiene -al menos normalmente- una obediencia sin fallas en los niveles de mando inferiores y, por supuesto, en la simple tropa. Sus órdenes bajan a lo largo de la cadena de mandos y espera recibir, desde los escalones inferiores, el balance de su ejecución e informaciones que permitirán rectificaciones, de ser necesario.

La vanguardia es, por su parte, la pequeña parte de la tropa en movimiento que se adelanta al grueso de la misma para reconocer el terreno, obtener información sobre las posiciones ocupadas por el enemigo y sus intenciones y a veces enfrentar de urgencia alguna imprevista maniobra ofensiva del mismo, estableciendo una primer línea defensiva. De manera que aunque su rol puede ser precioso y muchas veces decisivo, no deja de estar totalmente subordinada a la conducción del estado-mayor y de ninguna manera podría sustituirlo.

Dejemos el terreno militar para volver al terreno político. En el movimiento obrero, la confusión entre vanguardia y estado-mayor se remonta a la constitución de los partidos políticos federados en el seno de la IIª Internacional, fundada en 1889 principalmente alrededor del Partido Socialdemócrata Alemán. En efecto, emergió entonces un modelo muy particular de movimiento obrero, el modelo socialdemócrata (en el sentido que el término tenía entonces y hasta 1914) que, subordinando la emancipación del proletariado a la toma y al ejercicio del poder del Estado, hace del partido político la organización de vanguardia del conjunto de la clase.[1] De hecho, en el espíritu de quienes lo concibieron y sobre todo en la práctica de sus dirigentes, este partido es mucho mas un estado-mayor que una vanguardia: dirigido por “intelectuales” socialistas que, esclarecidos por el marxismo, poseerían la ciencia de las leyes de la historia y serían los únicos capaces de comprender y explicar el devenir presente y futuro del capitalismo. El partido socialdemócrata sería depositario de los intereses históricos del movimiento obrero y el único capaz de conducir al proletariado en la vía de su emancipación.

Posiblemente sorprenda que atribuya esta confusión entre vanguardia y estado-mayor a la tradición socialdemócrata y no al leninismo, como frecuentemente se hace. De hecho el principal texto fundacional del leninismo en este sentido, ¿Qué Hacer? (1902), no hace más que repetir -adaptándolos a las circunstancias de la Rusia zarista- los principios generales de la organización socialdemócrata que todos los grandes partidos afiliados a la IIª Internacional practicaban. Es como un digno discípulo de Kautsky, al que además se refiere muchas veces, que Lenin elabora en el ¿Qué Hacer? los principios de la reforma del Partido Obrero Socialdemócrata de Rusia que dará nacimiento a su tendencia bolchevik (mayoritaria). Y posteriormente el leninismo de ninguna manera tendrá el monopolio de esos principios, pese a que sería en la corriente que surgió del mismo, sobre todo en el seno de la IIIª y la IVª Internacional, en donde esos principios serían aplicados mas rigurosamente. Con los resultados ya conocidos…[2]

Inversamente, ¿qué es una vanguardia política? En general, es el punto más avanzado de un movimiento social. Reagrupando cierto número de “francotiradores” individuales, de grupos aislados o en red, de organizaciones más o menos formalizadas, de distinta naturaleza, semejante vanguardia debe tener la vocación de explorar teórica y prácticamente el horizonte de ese movimiento, reconocer y señalizar el terreno sobre el cual se debe avanzar, elaborando en consecuencia proposiciones teóricas, programáticas, estratégicas y tácticas que debe someter a la discusión y la deliberación colectivas en su seno. Pero esto no le confiere ningún derecho a pretender dirigir el conjunto del movimiento instituyéndose en comandante en jefe para luego sustituirlo. Una vanguardia no debe, pues, tratar de “dirigir” el movimiento del cual es la avanzada; debe limitarse a ilustrarlo con sus informaciones y análisis; aconsejarlo con proposiciones tácticas y estratégicas, instruirlo, pero también y recíprocamente debe escuchar y aprender del movimiento. Porque “el educador mismo necesita ser educado”; [3] y las vanguardias deben estar preparadas para recibir rudas lecciones por parte del movimiento al cual quiere abrir camino. Y esto, precisamente, porque no deben considerarse poseedoras de una verdad absoluta, de la fórmula única y definitiva, sino que deben estar abiertas al devenir histórico, a la evolución de las relaciones de fuerza en el seno de la lucha de clases y las peripecias en el interior de ellas, a la inventiva del proletariado en lucha, rectificando cada vez que sea necesario sus propias posiciones y proposiciones.

Resumiendo. Una vanguardia está situada en el movimiento social, del que es una parte integrante, es su punto avanzado, su cabeza investigadora. El estado-mayor, por el contrario, se sitúa fuera del movimiento y busca dirigirlo en función de una estrategia o un plan de batalla elaborado desde el exterior.

Tesis 2. Las vanguardias son necesarias

Incluso necesarias por partida doble. Por una parte, son inevitables debido a las desigualdades del desarrollo (en las luchas, en la organización, en la conciencia de la clase, en la elaboración de un proyecto político autónomo) que se evidencian en el seno del movimiento general de emancipación del proletariado. Esas desigualdades resultan de múltiples factores que se superponen y se refuerzan o, al contrario, se atenúan según los casos: concentración y centralización de la clase acompañando las del capital, posiciones respectivas de sus diferentes capas y fracciones en la división social y espacial del trabajo, experiencia acumulada de luchas anteriores, estructuras y tradiciones políticas nacionales, en definitiva, posición de la formación nacional en el sistema capitalista mundial, etc.

Actualmente, el proletariado europeo tiene la rica experiencia de dos siglos de lucha y organizaciones políticas y sindicales, acumulando victorias y derrotas, de las que pueden sacar provecho sectores del proletariado de formaciones sociales periféricas que cayeron mas recientemente bajo la dominación del capital industrial debido a la transnacionalización (las “deslocalizaciones”); mientras que, inversamente, éste acumuló una experiencia de articulación de sus luchas con las del campesinado pobre o proletarizado, así como de auto-organización de la producción de bienes y servicios colectivos, necesarios para la supervivencia cotidiana, de las que el proletariado de las formaciones centrales debe aprender recíprocamente.

Contribuir en cada ocasión a sintetizar esas experiencias, formalizarlas, hacerlas conocer, constituyendo y enriqueciendo así el patrimonio común de una lucha de clase con dimensiones históricas y mundiales simultáneamente, es precisamente una de las tareas de las vanguardias que se pueden constituir en las situaciones que acabamos de evocar, cuyas particularidades pueden llegar a ser un obstáculo para la unificación de la clase, pero que pueden convertirse por el contrario en su fuerza si se las arranca de esa particularidad para convertirlas en parte de un patrimonio común.

De igual modo, las vanguardias son también necesarias para permitir el progreso del movimiento de emancipación del proletariado en su conjunto. Sin su mediación (porque lo que deben realizar es un trabajo esencialmente de mediación), cada fragmento o sector de la clase corre el riesgo de quedar prisionero de su propia particularidad, y obligado algunas veces a repetir el largo y doloroso camino recorrido por otros fragmentos o sectores; o, inversamente, no pudiendo beneficiar al resto de la clase con las enseñanzas teóricas y prácticas de su propia experiencia. Es precisamente esa función de mediación la que Engels y Marx asignan a los comunistas en el Manifiesto escribiendo: “Los comunistas sólo se distinguen de los demás partidos proletarios, por un lado por el hecho de que, en las diferentes luchas nacionales de los proletarios, enfatizan y hacen valer los intereses comunes de todo el proletariado, independientes de la nacionalidad; por otro, por el hecho de que, en los diferentes estadios de desarrollo que recorre la lucha entre el proletariado y la burguesía, siempre representan el interés del movimiento total”. [4]

Tesis 3. No hay vanguardia de derecho, únicamente vanguardias de hecho

Esto surge directamente de lo anterior. Contrariamente a un estado-mayor que obtiene su poder de una instancia externa y superior que, simultáneamente, lo legitimita y confiere autoridad (el Estado como depositario del “monopolio de la violencia legítima” en el caso del estado-mayor militar, la supuesta “ciencia de las leyes históricas” en el caso del estado-mayor político) y en cuyo nombre ejerce su comando, una vanguardia tal como la concebimos, no se puede decretar: no puede auto-instituirse ni auto-proclamarse.

Como la situación social en que se encuentra y de la que no es de alguna manera mas que la conciencia refleja, una vanguardia es siempre un simple estado de hecho. Además solo podrá jugar el rol de vanguardia a condición cobrar precisamente conciencia del privilegio de su situación (y de las obligaciones que implica), llegando a obtener conquistas válidas para el conjunto del movimiento y que puedan ser compartidas. Esto exige, pues, que toda vanguardia deba pasar por una especie de prueba: que llegue a destacarse e imponerse como tal en el seno del movimiento, probando en cada momento la corrección de sus orientaciones mediante la capacidad de hacerlas compartir por el conjunto del movimiento y enriqueciéndolas en consecuencia cualitativamente. En suma, debe hacerse reconocer como vanguardia por el conjunto del movimiento en relación a lo que le aporta. Y el reconocimiento se mantendrá en función de ese aporte.

Tesis 4. No hay vanguardia total, únicamente vanguardias parciales

El movimiento de emancipación del proletariado es un fenómeno social total, que refracta, incluso en las situaciones particulares o singulares que se consideren (cierta lucha en una empresa, tal organización sindical, una tradición nacional, determinada expresión de conciencia de clase, etcétera), al conjunto de aspectos, elementos, niveles, dimensiones de la actividad social. Por lo tanto es completamente imposible que un grupo o una organización llegase a sintetizar la totalidad de la experiencia del movimiento, incluso en un limitado marco espacio-temporal.

Esto implica que, en el mejor de los casos, cualquier vanguardia consigue asimilar una parte de la situación o de la experiencia total en la que participa y de la que trata de dar cuenta para ponerla a disposición del conjunto del movimiento. Según la implantación en el movimiento, las actividades, su proyecto, la tradición de la que proviene, etcétera, cuanto mucho la vanguardia podrá asimilar y dar cuenta de una parte de esa situación o experiencia socio-histórica. Otras vanguardias, en función de otras implantaciones, otras actividades, u otras preocupaciones, captarán necesariamente otros aspectos, y no por ello menos sino más ricos en enseñanzas. De aquí se deriva evidentemente que toda vanguardia es parcial y, por consiguiente, también relativa. Así, un grupo u organización que puede estar a la vanguardia del movimiento de emancipación en tal o cual cuestión teórica o práctica, que haya podido captar toda la novedad o potencial radicalismo de tal o cual experiencia de lucha o forma de organización, de tal o cual idea, concepto, etcétera, estará en la retaguardia del movimiento sobre otras determinadas cuestiones, defendiendo posiciones superadas o abandonadas por gran parte del movimiento. ¡Una buena razón para morigerar los ardores vanguardistas.

Tesis 5. No existe una sola vanguardia, sino siempre una pluralidad de vanguardias

De lo precedente resulta también la inevitable pluralidad de las vanguardias. Debido a las continuas opciones que implica un combate político, debido a la complejidad de los problemas teóricos y prácticos planteados al movimiento de emancipación del proletariado en cualquier situación histórica, debido finalmente a la diversidad esencial de las tradiciones políticas e ideológicas que constituyen la herencia y el sustrato de las vanguardias, también las opciones estratégicas y tácticas son inevitablemente múltiples y distintas en cada ocasión. En tal sentido, es bueno y deseable que así ocurra: que el movimiento en su conjunto tenga siempre la posibilidad de escoger entre diversas vanguardias, portadoras de una pluralidad de diferentes opciones políticas, teóricas y programáticas, y pueda confrontarlas juzgando sus actos y sus obras.

De esta manera, mas que de una vanguardia constituida, sería conveniente hablar de un polo de vanguardia, necesariamente diversificado y en movimiento, en el seno del cual es deseable que “cien flores florezcan”[5] permanentemente. Sin embargo, este polo de vanguardia no puede cumplir su misión con respecto al conjunto del movimiento sino es a condición de que se establezcan entre las distintas vanguardias relaciones fundadas en la tolerancia recíproca, y más aún, en una discusión permanente, una confrontación de puntos de vista y opciones con mutuo respeto. La riqueza y resultados de esa discusión es la mejor garantía de la contribución de las vanguardias al progreso del conjunto del movimiento.

También acá la distinción entre vanguardia y estado-mayor es esencial. Sólo a condición de que las vanguardias renuncien a toda pretensión de “dirigir” el movimiento en su conjunto se pueden crear las condiciones de semejante debate democrático entre ellas. En suma, una relación democrática entre las vanguardias tiene como condición de posibilidad una relación democrática de éstas con el conjunto del movimiento.

Tesis 6. Toda vanguardia no es más que una mediación orientada a crear las condiciones de su propio fin

De lo dicho anteriormente es fácil deducir lo que deberían ser la forma, la estructura y el funcionamiento de las vanguardias tal como las concebimos.

Está claro en primer lugar que de ninguna manera pueden retomar y asumir la forma partido, que es solidaria de la vieja cultura estatista del modelo socialdemócrata de movimiento obrero. En efecto, el partido es una forma de organización política que se constituye con el único fin de conquistar y ejercer el poder de Estado; un partido le imprime una forma estatal a los intereses, la voluntad y el proyecto de una clase social o, mas en general, de un bloque social (en el sentido de un complejo sistema de alianzas entre diferentes clases, fracciones de clase, capas o categorías sociales).

En consecuencia, en todos los aspectos de su funcionamiento (relaciones con las masas y la sociedad en general funcionando con la delegación del poder; organización burocrática basada en la reproducción ampliada de la división entre funciones de dirección y funciones de ejecución; acaparamiento de de la dirección de la organización por cúpulas que escapan cada vez mas al control democrático de la base, sean cuales fueren las garantías formales de control que se ofrezcan; inamovilidad de los dirigentes y opacidad de sus actividades; carácter codificado de sus discursos; obediencia más o menos incondicional exigida a los militantes que puede llegar hasta la militarización de la organización; fetichismo del partido en cuanto tal, etc.), el partido político aparece como un calco del aparato de Estado. En tales condiciones, el individuo que adhiere a un partido (el mismo término es significativo), aliena en todo o en parte su autonomía intelectual y moral. Las grandes orientaciones de la organización escapan a los militantes, salvo a lo que pueden acceder a las instancias dirigentes.

Así, en tanto se quieran al servicio de reforzar la auto-actividad del proletariado para hacer posible su auto-emancipación, lo que implica destruir y deconstruir el aparato de Estado, las vanguardias no pueden compartir ni las finalidades ni los modos de funcionamiento de los partidos políticos. Tampoco pueden identificarse con las sectas políticas elitistas (en lo que cierta ultra-izquierda leninista, consejista e incluso situacionista se ha especializado durante las décadas pasadas) que se han considerado depositarias exclusivas de una verdad intangible, desde cuya altura juzgan el curso de la lucha de clases, a falta de poder tener una mínima participación.

Por el contrario, la estructura de estas vanguardias ajustarse estrictamente a principios federalistas. Porque en la misma medida en que deben convertirse en la punta del movimiento anticapitalista en su conjunto, su cabeza investigadora, sus estructuras y sus modos de funcionamiento deben prefigurar la sociedad comunista en tanto “libre asociación de los productores” (Marx). De ahí la necesidad de la auto-gestión colectiva del poder en su seno con todo lo que ello implica: rotación de tareas, ausencia de funcionarios rentados vitalicios, circulación de la información, muy amplia democracia interna basada en la descentralización de la decisión y la acción, garantías a las minorías eventualmente opuestas a las decisiones mayoritarias, etc.

En cuanto a las funciones de las vanguardias, las mismas no pueden sino favorecer la auto-actividad del proletariado en la pluralidad de sus dimensiones: su auto-determinación (capacidad de elaborar su proyecto político, orientaciones programáticas, estrategias y tácticas en función de las relaciones de fuerza en la lucha de clases), su auto-organización (las formas de organización que permitían movilizarse como clase social y ejercer colectivamente su poder en tanto clase), su auto-reflexión (capacidad de elaborar por si misma su conciencia de clase)[6] En una palabra, la función de las vanguardias es trabajar estimulando y reforzando las capacidades de auto-emancipación del proletariado.

En esta misma medida, toda vanguardia está colocada en el corazón de una contradicción que debe tratar de manejar. Por una parte, debe buscar influenciar al movimiento social en su conjunto, proponiéndole (pero no imponiéndole) análisis teóricos, orientaciones estratégicas, modalidades organizativas, tácticas de lucha, etc. Mientras que, por otra parte, tratando precisamente de estimular y reforzar las capacidades de auto-actividad del proletariado, la vanguardia trabaja para lograr que su propia acción sea innecesaria. En suma, debe trabajar creando las condiciones de su propia desaparición. 

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Artículo publicado en La Breche Nº 4, octubre-noviembre-diciembre 2008, traducido para Herramienta por Aldo Casas.

[1] Sobre el modelo social-demócrata de movimiento obrero, que terminó imponiéndose sobre el desafortunado rival que fue el sindicalismo revolucionario, que floreció hacia la misma época, ver Entre Bourgeoisie et proletariat. Le mouvement ouvrier européen en crise. Editions Ouvrieres (Editions de l’Atelier), 1991.

[2] En la fuente histórica de la noción social-demócrata de partido de vanguardia, derivada de la confusión entre estado-mayor y vanguardia, existe sin dudas (como en otros muchos aspectos) la herencia burguesa del Iluminismo, en particular la idea de que el pueblo solo puede ser emancipado (conducido por el camino del Progreso) por una elite esclarecida. Esta idea se encuentra enraizada en todas las revoluciones burguesas, sobre todo en sus tendencias mas radicales, que realizan la alianza temporal de algunos elementos de la burguesía con elementos de las clases populares (campesinos y proletarios). En la Revolución Francesa, por ejemplo, esta idea está en el corazón del jacobinismo.

[3] K. Marx, Tesis sobre Feuerbach.

[4] K. Marx, F. Engels, El manifiesto comunista, Buenos Aires, Ediciones Herramienta, 2008, pag. 41.

[5] Posiblemente habría que distinguir entre una vanguardia informal (lo que acabo de llamar polo de vanguardia), en cuyo seno existe necesariamente una pluralidad de vanguardias “formales” (grupos y organizaciones en posiciones de vanguardia).

[6] Sobre el conjunto de estos conceptos ver mi artículo “Elementos para una teoría de la auto-actividad del proletariado”, revista Carré Rouge Nº 34, París, 2005.

 
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Comentarios (11)

#3.- Dudas de alguien que esta Muy Verde

24-07-2009 14:24

Buenos días es que aun estoy aprendiendo que es el comunismo y estoy muy verde pero muy verde.... Me explicaron que los piases comunistas no son tal sino estados socialistas y que esto es una fase de transicion al comunismo el cual seria una sociedad sin clases.... vale pero donde me pierdo muchisimo es en el comunismo ¿como seria la sociedad sin clases?  ¿seria una democracia parlamentaria? ¿como se organizaria la gente? etc

Bueno ya se que es un tanto inapropiado aqui este mensaje pero bueno me disculpo por las molestias es que no conozco ningun foro comunista.

  Gracias y perdon por las molestias.

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#5

24-07-2009 15:49

Vaya paja mental que se ha tirado el articulista.

  Sin vanguardia hay poco, si esperamos el levantamiento de todo el pueblo a la vez, pues así va, que algunas corrientes que ni comen ni dejan comer.

Siempre hay alguien que se queja primero ante una injusticia y eso ocasiona que otras personas le apoyen, e incluso te superen en apoyar a la persona.

Y ahora y más que nunca se necesita una vangurdia, con 4.000.000 de parados y 80.000 personas viendo la presentación de un futbolista, se piensan que por generación expontanea la gente empezará a sus chiringuitos???, no hombre no, la gente necesita hechos, acciones, ver que alguien se mueve, UNA VANGUARDIA de Trabajadores consciente.

Una Revolución se organiza, no se hace... Como diría Lenin. Y una "revolución" desorganizada se suele traducir en altercados, y en acciones de lucha pequeñoburguesas.   

Algunos sois tan ratones de biblioteca, tan dogamaticos,... que claro nada es perfecto. Sois utopicos y lo que es peor terminais siendo contrarevolucionarios, por vuestra pasividad, y sobre todo por criticas al comunismo más que incluso los fascistas.

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#7

24-07-2009 16:01

Al 3#, como te dice el comentario anterior, lo que debes hacer por tu cuenta ir leyendote libros de los Fundadores del Socialismo cientifico, Marx, Engels.

Posteriormente te diría que leyeras a Lenin,  Che Guevara, Gramsci,... y es importante para el analisis que también leas mucha historia y cuidadito con esto que hay mucha mierda en las estanterias.

Pero yo te diría que este articulo, cuando has leido y te has empapado de los que te he dicho arriba, pues ves que directamente miente, es un articulo anticomunista de cojones, pero que lo pinta con rollito cientifico con "tesis". 

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#10

revolución-práctica|24-07-2009 18:34

#5, es cierto que es anti-comunista, y eso no me gusta, pero no dice que no deban existir las vanguardias. Yo tampoco estoy de acuerdo con ciertos puntos expresados en el artículo, como el hecho de que no puede haber un partido, pero por muchas otras razones el artículo es muy positivo, porque está currado, aporta bastante información e ideas interesantes, y hace reflexionar.

El primer punto positivo: la información dada. Hoy en día, hay muchos activistas que no conocen algunos conceptos básicos como por ejemplo el de las vanguardias. Si no se profundiza en la formación política de los individuos y estos no tienen la capacidad de pensar por si mismos y tener su propio librepensamiento, tampoco tendremos a militantes que pueden liderar movimientos, innovar y hacer evolucionar así las luchas. Y esa ese es otro punto positivo del artículo, pues hace pensar, porque una persona tiene que saber sacar lo positivo de un texto y plantearse sus teorías constantemente, sin que eso le haga romper la unidad en los movimientos en que participa.

Otro punto positivo lo veo en lo que dice de que se debe participar de muchas vanguardias simultáneas, siempre que no entren en contradicción.

En fin, que genial el artículo...  yo no quiero que se sea anti-comunista, pero tampoco quiero ser anti-anarquista.

Un cordial saludo.

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#11

revolución-práctica|24-07-2009 18:41

Bueno, yo tampoco soy un experto teórico, pero como creo que es necesario informar a los nuevos, haré un esfuerzo. Eso sí, mejor mírate los libros a los que te remiten, pues ahí tienes la información de primera mano y siempre es mejor que la leas tu a que te llegue por intermediarios.

En una sociedad sin clases no debe haber representantes políticos ni instituciones de las que el individuo se pueda abstraer. No hay delegación de funciones, no hay nada mas que la simple autogestión.

Un ejemplo muy común son los Centros Sociales Okupados. Estos centros podrían tener a un director y a otros cargos que gestionen el horario y las actividades a realizar, pero sin embargo, no los tienen. Lo que hay son asambleas donde cada individuo participa por igual, decide democráticamente, y nadie es elegido como representante de nadie.

Imagínate un C.S.O. a gran escala... eso es una sociedad sin clases :-)

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#12.- El objetivo del artículo es...resbaloso

Aníbal Resucitado|24-07-2009 18:51

Todos, 3, 5 y 7 han comentado acertadamente,basándose en una teoría revolucionaria que desconoce el articulista.

Coincido con el 7 que "es un artículo anticomunista" y yo añado: muy resbaloso.

Las vanguardias siempre han existido históricamente en la lucha de clases. Recordemos a Marx cuando dice: "La historia de la Humanidad es la historia de la lucha de clases"...

Si no es así, remontémonos a la época de Espartaco. Dirigió una vanguardia de más de 10,000 esclavos contra el Imperio Romano. Gracias a él se comenzó a enterrar en el basurero de la Historia el Sistema Esclavista.

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#14

menditako|24-07-2009 20:57

Ni resbaloso ni anticomunista.Hace un buen analisis de lo que ha significado la vanguardia,su papel en las luchas obreras,su necesidad de FORMACION etc,etc.Y lo mas importante su caracter democratico y plural no supeditado al partido(creo que esto ultimo le da cierta independencia de actuacion y libre pensamiento,a la vez que obliga al movimiento vanguardista a vigilar y estar alerta ante la posible BUROCRATIZACION del sistema)La vanguardia siempre en estado de alerta.Hay muchos ejemplos de "vanguardistas" que al final se lo creen y acaban de poltroneros.Solo los ultradogmaticos ortodoxos estalinistas creen a ciegas en la vanguardia,es su mal endemico.                                                                                      SALUD Y REVOLUCION( permanente)

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#15

atila|24-07-2009 22:34

No leo más, éste fulano es un anti-partido acerrimo. diluye la vanguardia en un galimatias vulgar y ramplón. La vanguardia del proletariado son los proletarios con conciencia de clase,éstos se tienen que organizar en un partido (ej, el partido bolchebique que en nigún momento estuvo a la retaguardia del movimiento) el partido creado en el centralismo democratico tiene el deber y la mision de dirigir el movimiento social en ascenso. ¿otras vanguardias? ¿mencheviques? ¿eserista? , fue la vanguardia bolchebique quien al final controló los soviet. Sin un partido que propugne organizacion, organizacion y organizacion no se va a otro sitio que no sea la derrota . Menos pajas mentales del autor, que las cosas son claras y sencillas.

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#17

25-07-2009 01:32

Pues yo sí que creo que hace falta un estado mayor. Porque sin una estrategia general para el movimiento revolucionario, lo único que podrá hacerse es una serie de pequeñas escaramuzas concretas y aisladas que no conducirián al derrocamiento del capitalismo, sino a una desestabilización temporal del poder político y ya está. Es necesario un Estado Mayor que guíe al movimiento hacia un punto en el que concentral las fuerzas contra el capital a fin de asestarle un golpe letal.

Yo creo que es correcta la identificación entre vanguardia y estado mayor que hace el leninismo. Pues no es una simple confusión, sino una síntesis. El estado mayor del proletariado no es algo aislado a él. Es algo construído sobre sus vanguardias y en constante y permanente contacto con las masas. Por eso lo veo correcto, porque sintetiza la vanguardia con el estado mayor en un solo elemento, el Partido. El artículo expresa que las vanguardias son necesarias y que estas son parciales. Sin duda, eso es completamente cierto. Pero rechaza la noción de estado mayor, lo cual me parece completamente equivocado. Lo que ocurre es que, como ya he dicho, el estado mayor debe organizarse y construirse sobre la base de las vanguardias, para enraizar en el movimiento popular.

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#18.- Al 16:te falta mucho

Aníbal Resucitado|25-07-2009 05:37

Tu  acomodas la Historia a tu manera. Espartaco es el ejemplo más emblemático de todas las luchas que se dieron contra el Sistema Esclavista.

Para que una Vanguardia dirija una lucha insurreccional tiene que existir condiciones objetivas y subjetivas para ello. No "escapaban de sus amos". Lucharon en condiciones desiguales y la rebelión se dio y a partir de allí empezaron a enterrar al esclavismo.,porque en otros dominios del Imperio hubo otras rebeliones sangrientas.
Tu quieres que los sucesos hagan Historia de la "noche a la mañana",porque tardaron 500 años".

Las Vanguardias entran en un proceso de acumulación de fuerzas que luego usan en una Revolución, la cual puede estar inmersa en una insurrección como paso final para la toma del poder.

No me asombra que vosotros seais miitante diletante del Anarquismo de Bakunin o Proudon.

Vaya a leer y estudiar Marxismo--leninismo para que comprenda el concepto de Vanguardia y no haga papel de idealista. El Anarquismo cree...El marxismo--leninismo analiza,observa,compara,saca conclusiones de la verdad.

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#19.- Era asi o al reves...

maria|25-07-2009 07:25

El  autor asigna a  las vanguardias  un accionar que va desde "think tank" a antivirus.
Cualquier tipo de vanguardia debe salir del mismo movimiento popular en lucha, sino no es vanguardia.

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