Buscar  
Acteal, otra vez
La estrategia gubernamental estaba trazada de antemano. Inmediatamente después de la masacre el Ejército amplió su presencia en Chiapas con más de 5 mil efectivos adicionales.
Luis Hernández Navarro | La jornada | 18-8-2009 a las 17:36 | 638 lecturas
www.kaosenlared.net/noticia/acteal-otra-vez
Compartir: Publicar en Facebook Publicar en Twitter Publicar en Meneame Publicar en Google Buzz Publicar en Technorati Publicar en Delicious Publicar en AlternativeWeb

No es una visión maniquea y simplista. La masacre de Acteal es lo que es: un crimen de Estado perpetrado por el gobierno de Ernesto Zedillo. La liberación de 20 de los paramilitares responsables de la matanza por parte de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), argumentando que no se les siguió un debido proceso, no tapa este hecho. La razón jurídica no puede ocultar la verdad histórica.

La inminencia del baño de sangre en Acteal fue advertida por muchos reporteros, analistas y conocedores de la región. Los dramáticos reportajes de Hermann Belinhausen, Blanche Petrich y Juan Balboa mostraron las huellas de la preparación del crimen antes de que se produjera. El sacrificio estaba anunciado.

Para comprender a cabalidad la tragedia se requiere entender tanto lo que sucedió en la comunidad como lo que pasó en Chiapas. Lugares como la región chol y el municipio de Bachajón vivieron situaciones similares desde meses atrás. Aunque hablaba de paz, Ernesto Zedillo hacía la guerra. En los lugares claves del estado se promovió la formación de grupos paramilitares. Pero muchas de sus víctimas no fueron zapatistas, sino civiles pacíficos y desarmados que, como en el caso de Acteal, oraban por la paz.

Sendos editoriales de La Jornada del 22 de noviembre y el 17 de diciembre de 1997 advirtieron sin ambigüedad lo que sucedería en Acteal. En el primero se señaló que (la escalada de la violencia) es en extremo preocupante, ya que el padrón de conflicto en Chenalhó tiene grandes similitudes con lo sucedido en la zona norte del estado, donde actúa Paz y Justicia. El suplemento Masiosare dedicó su entrega del 14 de diciembre de 1997 a este asunto y la tituló: Chenalhó, otra vuelta de guerra.

El padre Miguel Chateau, párroco de Chenalhó y uno de los más profundos conocedores de la región, advirtió: la guerra de baja intensidad aniquila al mundo tzotzil (La Jornada, 15/12/97). El cura no hablaba por hablar. Él mismo estaba amenazado de muerte. Jacinto Arias, presidente municipal del PRI y uno de los principales promotores de los paramilitares, le puso una cerveza en la mano y le dijo: Si no controla a su gente, un día lo vamos a matar. Se lo digo cara a cara, padre. Vamos a quemar su cuerpo para que no se quemen los gusanos.

En un reportaje televisivo sobre los indígenas desplazados del municipio por los paramilitares, titulado Chiapas: testimonio de una infamia, Ricardo Rocha percibió la tormenta que se avecinaba. Al entrevistar a don Samuel Ruiz y don Raúl Vera, el periodista les confesó: vengo de los Altos de Chiapas, y vengo profundamente indignado, asombrado de que estas cosas todavía puedan ocurrir (...) profundamente adolorido también por lo que ocurre allá y seguramente ustedes no son ajenos: es inhumano...

Andrés Aubry y Angélica Inda, dos de los más grandes conocedores de la dinámica social de los Altos de Chiapas, analizaron con rigor el surgimiento de los paramilitares en la región en nueve deslumbrantes artículos publicados en La Jornada. El primero de ellos, Chenalhó en vilo, aparecido el 30 de noviembre de 1997, tres semanas antes de la matanza, desbarató la hipótesis de que detrás de la violencia en curso se encontraba un conflicto religioso. En Chenalhó los dos dirigentes antagónicos, el presidente constitucional (del PRI) y su contrincante, el presidente (en rebeldía) de la sede autónoma del mismo municipio, son evangélicos, escribieron.

Meses antes, en Chenalhó: los peligros del alma, publicado en La Jornada en junio de 1997, analicé la gestación de la ofensiva paramilitar en ese municipio para concluir: Lo que hoy está en peligro no es el alma, sino la vida de los hombres murciélago. El 2 de diciembre, en La guerra que no se atreve a decir su nombre, escribí que la paramilitarización era la respuesta gubernamental a la expansión política y social del zapatismo, evidenciada por la exitosa marcha de los mil 111 rebeldes a la ciudad de México en septiembre de ese año, así como a su creciente implantación en territorio chiapaneco. “Los paramilitares –anoté–, a diferencia del Ejército o la policía, no tienen que rendirle cuentas a nadie, escapan al escrutinio público. Pueden actuar con la más absoluta impunidad e, incluso, presentarse como víctimas.” Desgraciadamente, el reciente fallo de la SCJN da la razón a estas líneas.

La masacre no fue un hecho aislado o fortuito, producto de la revancha de facciones indígenas enfrentadas por problemas comunitarios. No fue un enfrentamiento. En Chiapas hay una guerra, y no hay actividad humana más planificada que ésta. Acteal fue una acción bélica que respondió a su lógica profunda: la intensificación del conflicto, la que subyace, según Clausewitz, cuando dos ejércitos se enfrentan y deben devorarse entre sí sin tregua, como el agua y el fuego, que jamás se equilibran.

La estrategia gubernamental estaba trazada de antemano. Inmediatamente después de la masacre el Ejército amplió su presencia en Chiapas con más de 5 mil efectivos adicionales, y autorizó su participación en la prevención de nuevos hechos violentos. Se trasladaron hacia las Cañadas tropas destacadas en Campeche y Yucatán, al tiempo que se instalaron nuevos campamentos en la región de los Altos. Se quiso tender un nuevo cerco militar al zapatismo, un nuevo cordón sanitario, para tratar de frenar su expansión y el funcionamiento de los municipios autónomos.

Esta lógica quedó al descubierto en los meses posteriores. La guerra sucia contra el zapatismo siguió su curso sangriento. Acteal fue el banderazo de salida para acrecentar la ofensiva bélica. Fuerzas combinadas de diversas policías y ejércitos atacaron violentamente los municipios de Taniperlas, Amparo Aguatinta, Nicolás Ruiz y El Bosque, hasta que el 6 de julio de 1998, en Chavajeval y Unión Progreso, las fuerzas represivas toparon con pared.

La liberación de los asesinos de Acteal y la pretensión de rescribir la historia de la masacre no son un acto de justicia: son la continuación de la guerra por otros medios.

 
Más información:


Si quieres contribuir a que Kaos en la Red pueda seguir publicando artículos como este, puedes hacer tu donación en:
Paypal (seguro y permite diferentes formas de pago)
Microdonación de 2 euros
Donación de importe libre


Noticias relacionadas

México: Acteal, datos para no olvidar

Javier Hernández Alpízar | ZapateandoEste 22 de diciembre se cumplieron 12 años de la masacre que costó la vida a 45 indígenas
[23-12-2009] | 918 lecturas

México: Archivos improcedentes

Kate Doyle | Programa de las AméricasEste ensayo forma parte de la serie Archivos Abiertos que presenta el CIP Programa de Las Américas en colaboración con el National Security Archive (NSA) en Washington, DC
[24-9-2009] | 330 lecturas

México: Los asesinos de Acteal

Carlos Fazio | La JornadaLa matanza de Acteal fue un crimen de Estado. El asesinato de 49 indígenas tzotziles por paramilitares dio inicio a una nueva fase de la guerra de baja intensidad contra el EZLN
[25-8-2009] | 1179 lecturas

(México) Acteal: No la olvidamos ni la olvidaremos jamás

Carolina S. Romero | Para Kaos en la RedPara los manifestantes que se concentraron el pasado día 21 ante la sede de la SCJ en DF, está claro que la matanza de Acteal fue parte de una estrategia de contrainsurgencia más amplia en Chiapas
[24-8-2009] | 762 lecturas

Masacre de Acteal: ¿inocentes o culpables?

Negra y Roja | Chiapas, MéxicoA 12 años de la masacre de 45 indígenas en México, la Suprema Corte de la Nación otorga el amparo a 20 detenidos por fallos en el proceso. "Son paramilitares", dicen los familiares de las víctimas.
[21-8-2009] | 1254 lecturas

México: Todxs somos Acteal. Convocatoria a Acto político cultural

Varios Colectivos | Para Kaos en la RedViernes 21 de agosto de las 9 de la mañana a las 3 de la tarde frente a las instalaciones de la “Suprema Corte de Justicia” que se encuentran a un costado del Zócalo capitalino de Ciudad de México
[19-8-2009] | 622 lecturas

México: La “ineptitud” al servicio de la impunidad

Héctor Gómora | RebelionHay razones para suponer que en el caso Acteal no se dio ineptitud por parte de las autoridades judiciales, sino una maniobra para armar procedimientos impugnables
[18-8-2009] | 653 lecturas

Acteal: Comunicado de Comunidad Las Abejas

Codo a Codo | Las “pruebas verdaderas que son nuestros testimonios que los vimos asesinar…”, declaran los sobrevivientes de Acteal.
[14-8-2009] | 3138 lecturas | 2 comentarios

Comentarios (0)
La inserción de comentarios en esta noticia está desactivada

Más información en Kaos en la Red
América Latina Derechos Humanos Guerra / Criminalización / Represión México

Col-lectiu Kaos en la Red - Carrer Ramón Llull 132 Terrassa, el Vallés Occidental (Paísos Catalans)