René de la Nuez
No es posible imaginar una etapa de la Revolución Cubana en la que Nuez no haya estado presente, de una u otra manera, con sus imaginativas caricaturas, descubriendo la esencia de determinadas situaciones políticas o revelando rasgos de la idiosincracia del cubano. Así lo viene realizando desde fines de los cincuenta, cuando creó su famoso personaje del Loquito, que haciéndose el orate sirvió para desenmascarar, con su lenguaje en clave, la sanguinaria dictadura batistiana. Después también lo hizo con muchos otros personajes salidos de su mano mágica, como fueron, por ejemplo, Don  Cizaño, que representó la lucha contra la prensa reaccionaria en los años iniciales de la Revolución; o Mogollón, nacido al calor de las campañas populares contra la vagancia. Su clásica caricatura del Barbudo –con típico sombrero de yarey, traje de miliciano, y arma en ristre -, que hoy se asocia en todas partes a la Cuba revolucionaria, fue diseñada por Nuez como contrafigura de Liborio –el campesino doblegado por el Tío Sam, símbolo de la República neocolonial– y que el propio Comandante Fidel Castro mencionara en memorable discurso frente a un millón de cubanos en la Plaza de la Revolución.
Los primeros dibujos de René de la Nuez aparecieron en Zig Zag en febrero de 1957. Permítanme contarles una anécdota reveladora de su talento innato y que se refiere a su ingreso a este semanario humorístico de gran tirada:
Me pusieron una prueba: hacer una caricatura allí mismo, sobre un tema de actualidad. En aquel momento se había producido la nacionalización del Canal de Suez, y el director me dio ese tema. Y se la hice rápidamente. No se me olvidará nunca esa caricatura. Era Anthony Eden, el Primer Ministro inglés, sentado frente a un televisor que sólo tenía rayitas y decía “He perdido el canal”. Al hombre le gustó tanto el dibujo que me contrató. Esa caricatura me sirvió de entrada. No fue fácil y fue fácil. Porque me pusieron una prueba y la vencí. “Venga todas las semanas y haga una caricatura” me dijo. Así empecé a trabajar en el año 1956. Fueron mis primeros dibujos políticos ya para un periódico nacional.
Desde entonces a la fecha, más de 50 mil de sus caricaturas han salido casi diariamente en los principales periódicos cubanos, entre ellos Revolución, Granma –el pasado 13 de agosto salió la última, en primera plana, con motivo del cumpleaños 82 de Fidel y otras importantes publicaciones como Bohemia. Trabajadores, Palante– semanario humorístico del que fue director-, La Calle, La Tarde, y últimamente en Juventud Rebelde, Orbe de Prensa Latina y en La Jiribilla del Ministerio de Cultura. Durante treinta años, prácticamente hasta su jubilación, Nuez fue el caricaturista principal de la prensa revolucionaria cubana. Además de ser fundador del Museo y la Bienal del Humor de San Antonio de los Baños (Cuba), y de haber dirigido la Sección de Artes Plásticas de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC) –institución de la que fue fundador y de la que en 1991 resultó electo vicepresidente-, Nuez ha obtenido más de cien premios nacionales e internacionales, recibido numerosas condecoraciones y galardonado como Profesor Honorífico de la Cátedra de Humor de la Universidad Alcalá de Henares (España). Además, en 1974, a través de la UNESCO, fue considerado entre los mejores caricaturistas del mundo. Un dibujo suyo viajó al Cosmos con el primer cosmonauta cubano y su original se encuentra en el Museo de la Cosmonáutica en Moscú.
La vasta obra del humorista gráfico de Nuez también ha quedado recogida, junto a las publicadas en diarios y revistas y a las que en una época dibujó frente a las cámaras de la televisión en el Noticiario Nacional y luego en la Revista de la Mañana, en una veintena de libros entre los que pueden mencionarse: No hay deuda que dure cien años ni América que la resista; Cuba Sí; Allí Fumé; El Señor de la Guerra; Cuba 25; Una nube de ideas; el Humor Nuez-tro de cada día; Satirichacha y otras cosas –con textos de Pucha, su esposa-; La piedra en el camino; Los monstruos de la globalización neoliberal; Cubabici, La aldea global, dibujos de humor amargo, El libro del Yo y En un lugar de la tinta. Ahora está en proceso de edición una recopilación de sus más significativos dibujos del Loquito, que lleva prólogo de Oscar Zanetti.
En los últimos años una parte apreciable de la relevante obra de Nuez se ha estado realizando en México, cuyos dibujos envía desde su casa en La Habana gracias a esos prodigios tecnológicos que son el scaner e internet, donde diariamente publica unas cinco caricaturas en el periódico peninsular POR ESTO! que dirige Mario Menéndez Rodríguez, con quien viene colaborando desde los años sesenta, cuando el gran periodista mexicano sacaba las revistas Sucesos, Por qué? y POR ESTO! por cierto, Chacmool, Cuadernos de Trabajo Cubano-Mexicanos, una publicación académica editada por intelectuales de los dos países, dedicó su último número al 50 aniversario  de vida artística de De la Nuez y a la labor de POR ESTO! Hace sólo unos meses, René exhibió en la ciudad de Mérida 12 dibujos inspirados en la figura maya del Chacmool bajo la advocación martiana de “Yo vengo de todas partes y hacia todas partes voy” –el catálogo de la muestra fue escrito por el historiador Mexicano Carlos Bojórquez-, pues nuestro héroe nacional, impactado por esta efigie prehispánica al conocerla a su paso por Yucatán, dibujó su rostro en el cuerpo del Chacmool.
Esta exitosa exposición de Nuez nos lleva a mencionar otra faceta del artista, cuya producción no se limita al ámbito de la caricatura, de lo que dan fe también las 60 pinturas que en 1986 mostrara en el Palacio de Bellas Artes de La Habana con el nombre de “Concierto Baroco” –parafraseando el conocido libro de Alejo Carpentier– y que fuera inaugurada por Gabriel García Márquez. Una parte de “Concierto Baroco” fue expuesta en Venezuela, otra en Barcelona, en París, también en el Museo del Humor de Galicia y en Alcalá de Henares.
En este último sitio también presentó una colección titulada “Humor habano” cuyo catálogo fue redactado por el desaparecido escritor español Manuel Vázquez Montalbán, contentiva de sus dibujos costumbristas que llevan insertos viejas etiquetas y antiguas anillas de tabacos. Esta serie hace años viene recorriendo distintas ciudades de España y Andorra. Otra visitada exposición fue “Son motivos”, en ocasión del centenario de Nicolás Guillén, inspirados en sus versos, dibujados sobre papel de música, que se expuso en la Galería Latinoamericana de la Casa de las Américas. En el Movimiento por la Paz presentó otra colección que fue titulada “La Paloma Constante”, con trabajos pintados sobre cartones desechables con el propósito de que pudieran ser usados posteriormente como pancartas en manifestaciones pacíficas.
Por toda esta vastísima producción de alto vuelo, Nuez recibió el Premio Nacional de Artes Plásticas correspondiente al 2007, en reconocimiento al lugar cimero que ocupa en la cultura cubana y que lo han convertido en una verdadera gloria nacional como figura emblemática en la caricatura, al nivel que lo son Silvio Rodríguez en la canción, Alicia Alonso en el ballet y Eusebio Leal en la  historia. Para terminar sólo me queda agradecer a todos los implicados en la organización de este merecidísimo homenaje a Nuez. Y gracias a ti entrañable René, por tu fidelidad a toda prueba, a la amistad, a la vida y a la Revolución, por permitirme decir estas palabras en tu justo homenaje, con el orgullo que siento por considerarme, como me has dicho, “un hijo nuevo que te ha salido del corazón”.
* Palabras pronunciadas por su autor el día 5 de septiembre, en la casa Benito Juárez, de La Habana Vieja, con motivo del homenaje a René de la Nuez.
http://www.poresto.net/content/view/1300/97/
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