Pablo Iglesias, llevó una vida de gran austeridad, identificado con la pobreza de la clase trabajadora de aquellos años. Durante un tiempo, llegó a vivir en la redacción de El Socialista, y con frecuencia este fue su único salario.
Comenzó a sufrir persecuciones y despidos por parte de distintas imprentas hasta que en 1874 consiguió acceder a la presidencia de la Asociación General del Arte de Imprimir. Desde este puesto comenzó a preparar desde la clandestinidad un nuevo partido político de corte obrero-socialista, que culminó el 2 de mayo de 1879 con la fundación del PSOE en la taberna Casa Labra, a la que asistieron 25 personas.
En 1888 fundó la Unión General de Trabajadores, accediendo a su presidencia en 1889. Este mismo año acudió al Congreso fundacional de la Segunda Internacional como representante portavoz del PSOE.
En 1890 encabezó la primera manifestación del 1 de mayo en España, en que se exigía la jornada laboral de 8 horas y el cese del empleo de niños en actividades laborales.
El 9 de diciembre de 1925 falleció en Madrid y su cadáver fue embalsamado y expuesto en la Capilla de la Casa del Pueblo de Madrid. 150.000 ciudadanos acudieron a su funeral. Su ética, su actitud ante la vida y su constancia en el trabajo son indiscutibles. Fue un ejemplo. Mantuvo una actitud de militancia única.
Independientemente de compartir o no el ideario de Pablo Iglesias, si recuperáramos y aplicáramos algunos aspectos del pensamiento y actitudes éticas de lo que supuso aquel socialismo cambiarían muchas cosas. De él, Antonio Machado decía “que tenía el timbre inconfundible de la verdad humana”, y es que Pablo Iglesias a lo largo de su vida fue un ejemplo de dignidad ética y moral.
La ética, tantas veces olvidada hoy en día en la propia vida política y en el propio seno de los partidos políticos fue para Pablo Iglesias un elemento de capital importancia para poder transmitir los valores socialistas que de su partido emanaban. Porque para Pablo Iglesias y para esa generación de políticos un político debía ser un ejemplo a seguir, un espejo en donde la ciudadanía encontrase los mejores valores del propio ser humano.
Defensora ultranzade los derechos y las libertades de las clases más desfavorecidas, vio en la educación el elemento necesario y la piedra angular sobre la que debía vertebrarse un estado. Para Pablo Iglesias la educación era ese instrumento necesario que podía moldear los espíritus y hacer aflorar en las personas sus mejores cualidades.
Pablo Iglesias, político socialista era ante todo un humanista que hablaba desde la dignidad de su pensamiento y de su acción, un político de esos que hablaban desde la pureza de su espíritu y de su corazón, políticos que hoy en día por desgracia se echan tanto en falta.
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#1
29-01-2009 20:26
Ahora no son los sociolistos lo que sufren persecuciones y despidos sino que son ellos los que lo aplican.
Menuda Extremafia!!
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