A quién recurrimos, para espantar la depresión del ánimo sabiendo que no tenemos a nadie que nos ampare en nuestras razonables expectativas de vivir dignamente; sin angustia y reforzados por una justicia ordinaria y social que nos da la espalda constantemente.
  Los ricos levantan sus murallas de riqueza, como antaño los puentes levadizos de sus fortalezas y cierran las puertas de las plazas fortificadas, pero no para impedir la entrada de sus enemigos exteriores sino para controlar a los interiores. Los enemigos somos todos los que no pertenecemos a su gremio. Nos han creado ellos. Ellos, los ricos, los situados, los políticos, los empresarios, las multinacionales, los obispos... nos han diseñado de arriba abajo con la ayuda de los bancos, de las tarjetas de crédito, de las necesidades fabricadas a las que estamos encadenados: internet, móvil, coche, botellón... ¿A quién podemos recurrir cuando todos los que están en el estrado son una pandilla de inútiles, de descerebrados, de malas personas, de engreídos, de retóricos, de chulos y de petulantes?
  ¿Recurrimos a ese partido abanderado por un puñado de listos a los que les siguen millones de necios? ¿Recurrimos al Trillo infame, obsceno, cobarde manipulador de cadáveres? ¿O mejor al canalla Aznar o a la sinvergüenza Aguirre o al cuitado Rajoy o al botarate Camps o al mimético Fraga que nos impuso con su ejército en la sombra Constitución y monarquía? ¿No? Pues ¿quizá a ese otro partido trasteado por otro puñado de listos a los que les siguen otros millones de ingenuos?
  Entonces, ¿imploraremos a Zapatero y a su cuadrilla que se prepara para seguir cementando España y dar ocasión a comprometidos de sus filas que se forren en un despliegue inesperado de obras públicas innecesarias? ¿No? Pues ¿quizá a Felipe González para que vuelva; ese gran benefactor que, socialista él, prefería el peligro de Nueva York a la seguridad de Moscú? ¿ese socialista forrado que asesora a Carlos Slim, uno de los multimillonarios al que todo socialista de bien debe dar la espalda por lo menos? ¿No?
  ¿Acudiremos a IU y a sus cerebros privilegiados antes de que se descomponga por las luchas internas de sus inteligencias desde que el eurocomunismo obtuvo licencia para parlamentar y competir con los demás partidos? ¡Pobre comunismo! Pobre ese comunismo que se conforma con el triste y ridículo papel de ser sólo "conciencia"... hasta donde interese a los que mandan. ¿Recurriremos entonces al resto de los partidos comparsas, o a los partidos nacionalistas que son derecha y, si no, padecen los mismos males que el eurocomunismo entreguista?
  ¿Recurriremos a los intelectuales? ¿Qué intelectuales hay hoy dispuestos a derrocar con la palabra y el teclado el establishment al que a duras penas tiran con su espada pero teniendo buen cuidado de que la punta esté embolada?
  No sé vosotros. Yo no sé a quien recurrir para que aplaque la indignación de verme, tras treinta años de cansina farsa, paralizado en la trampa que nos pusieron los cazadores de democracias modernas ayunas en absoluto de cerebros que no estén entregados a su propia suerte y de paso a la de todos...
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#1
27-04-2009 14:55
A lo único que se puede recurrir, y no hay garantías de nada, es al desarrollo del cerebro de cada cual.
Este "país" es asqueroso, repugnante, etc., etc., de eso no hay duda. Como no hay duda de que seguirá siendo así.
El mundo es difícil que cambie, aunque tú o yo o fulano y citrano seamos excelentes personas, solidarios, honestos, etc., etc.
El mundo, incluyendo este país/basura,  seguirá estando dominado por la violencia que ejercen los estados.
Tener un cerebro medianamente desarrollado y sensato ya es una gran victoria.
Salud.
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