La  obra de arte es la manifestación más sublime del ser humano.  La creación artística nace  por tanto de una necesidad de expresión y de comunicación, no de una necesidad de aprobación,  lo que sería algo propio de una sociedad instrumentalizadora. El principio de logro se impone sobre el principio de placer. De su experiencia como ser en el mundo, el hombre se apropia de una identidad estable que determina su horizonte moral. El horizonte moral que marcará su proyecto como individuo, su futuro.
El hombre de la posmodernidad aferrado a lo instantáneo como refugio y descreído de los grandes metarrelatos  se aferrará al refulgir de lo presente como un niño a su chupete ¿Alguien se ha preguntado por qué? ¿Alguien se ha preguntado verdaderamente quiénes son esos hombres y mujeres de la posmodernidad? Nosotros. Los jóvenes que vivimos en una indefinida precariedad existencial. Nosotros. Los que carecemos de futuro, los que carecemos de proyecto porque algunos se afanan en diseñar nuestra jaula de vida.
El principio de logro se impone sobre el principio de placer. Nos sentimos seducidos por el tan traído y llevado pensamiento posmoderno, ese que asegura la muerte de la historia, de la metafísica, de los grandes ideales ilustrados del progreso y del sujeto autónomo, capaz y bien intencionado. Si, ese sujeto razonante y razonable. Y ¿Por qué? ¿Alguien se lo ha preguntado? ¿Alguien se ha preguntado por qué necesitamos visceralmente aferrarnos a un pensamiento que  fundamenta una existencia vacía, una existencia sin proyecto, sin vocación, ni futuro?
Como diría Heidegger, en las preguntas ya aparecen  prefiguradas las respuestas. Eternamente en el vacío, eternamente dependientes de una existencia  sin fundamento, o perdón, con fundamento instantáneo. Algo falla, y posiblemente nosotros no seamos los únicos responsables, señora Garmendia. Algo falla, y posiblemente, ustedes educadores, políticos, maestros y maestrillos,  académicos ilustres y no tan ilustres,  investigadores prolíficos, prohombres locales y globales, sean corresponsables.
El principio de logro se impone sobre el principio de placer. No somos ni menos capaces, ni estamos menos formados que aquellos que leían a Sartre,  escuchaban a Serrat,  coqueteaban con el psicoanálisis,  proclamaban lo personal es político,  o veían películas del pedante de Godard. Pero sin duda,  algo falla. El hombre no es proyecto, ni libertad, ni trascendencia. O mejor dicho, el joven no es ni proyecto, ni libertad, ni trascendencia, ni algo que se le parezca.
Los jóvenes somos los esclavos del siglo XXI, los esclavos de una maquinaria simbólica y fáctica que a lo made in Hollywood prefabrica nuestros sueños y nuestras vocaciones. Nos han arrancado de cuajo el placer y  la capacidad de soñar y elegir libremente. La capacidad de hacer de nuestra vida una obra de arte. ¡Bienvenido Mr. Bolonia!
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#1
20-03-2009 11:30
Gran pelicula.
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#2.- muy bueno, pero nihilista
javkerr|20-03-2009 15:33
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#3.- muy bueno, pero nihilista II
javkerr|20-03-2009 15:38
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#4.- muy bueno, pero nihilista III
javkerr|20-03-2009 15:44
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#5.- Muy bueno, pero nihilista IV
javkerr|20-03-2009 15:49
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#6.- Ser esclavos, mas que posmodernidad es feudalidad
cristina|22-03-2009 21:06
  Urian, hay tantas posibilidades de existencia,  pensar como pensas  es un tanto comodo, por que de antemano cerras puertas,  ya tenes la respuesta el no, todo es malo,    posmodernidad  o modernidad,  pero seguimos siendo  humanos, siempre  hubo problema,    vacios,  el vacio no es algo propio de esta epoca, simpre existio,  el vacio, la injusticia,  soledad, la esclavitud,      pero tambien existe y existio siempre la posibilidad de habitar el mundo sin tanta nececidad de rotulos y prejucios,  amo o esclavo,  liberal o socialista,  en definitiva lo que importa es el amor y  la ganas  con que hagas las cosas, la posibilidad de saber sin asustarse de que uno aveces esta un poco sujetado a  algo o alguien, pero por eso no es un esclavo,  cuando uno se siente esclavo es por que siente que en algun lugar  del mundo hay un amo,  que puede despoticamente protegerte y otorgarte esa libertad tan anhelada, si desaparece el esclavo tambien desaparece el amo,  y tambien  la posibilidad  de que alguien te diga que hacer ,para que lado ir,  el vacio es bueno por que te permite construir, sin tanta exigencia, sin tanto miedo, solo eso disfurutar de tener la posibilidad  de estar en Bolonia, 
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