"Fièle au système…j´ai vu plus d´une personne passer devant moi allant de gauche à droite et de droite à gauche". (cartas del joven Cavour, escritas en la lengua que dominaba, escribía a su amigo Pietro de Santorsa)
Sí bien la “guerra fría” concluyó con la victoria de la contrarrevolución liberal, se sigue hablando de ella, de lo que pudo haber sido y no fue, y naturalmente de la "guerra" especial que la CIA desarrolló contra el "comunismo", que también acabó en victoria liberal.  Los motivos pueden ser múltiples, y uno de ellos fue la apertura parcial de sus archivos, por ejemplo en relación al golpe de Estado del 11 de septiembre de 1973 en Chile, o más generalmente por el debate sobre el "fin del comunismo"; o más específicamente por las lecturas de la obra de Frances Stonor Saunders (La CIA y la “guerra fría” cultural, Ed. Debate), todo un aporte de investigación minuciosa y equilibrada sobre la que diría Edward W. Said que se trata de "Una obra maestra de investigación histórica, una magnífica contribución para el historial de la posguerra de la segunda guerra mundial".     
Durante esta época anterior, no se pudo hablar de la Agencia con una mínima objetividad, sobre todo aquí donde los Estados Unidos había ocupado el lugar de las potencias del Eje en las relaciones "privilegiadas" con el régimen franquista, y en donde, por lo tanto, la "cuestión comunista" se vivía desde la historia de la República y desde la resistencia democrática.  Esto significaba una perspectiva bastante distinta del binomio establecido entre el "mundo libre-comunismo", dos conceptos tan absolutos como cuestionables porque, ni había "comunismo" en ninguna parte ni se podía hablar de un "mundo libre" que negaba las libertades apoyando dictaduras como la franquista (o promovía la ola de golpes preventivos en América Latina). De hecho, mientras que desde el “mundo libre” se cercenaba cualquier disidencia sospechosa de "comunismo" (o de critocomunismo" o "tonto útil"), en los países del “socialismo real” cualquier otra izquierda que no fuera la de la obediencia al “aparato”, también sufría represalias, y según como todavía más crueles..
En este sentido, resultaba muy acertado el chiste aquel chiste que evoca un diálogo entre dos soviéticos en el que uno dice al otro: "Sabes que todo lo que decían del "comunismo" era mentira", a lo que el otro responde: "Si, pero no sabes lo peor. Que todo lo que decían del capitalismo era verdad", y del que se desprende que la falsedad del comunismo contribuía al reforzamiento del “libre mercado” ya que desprestigiada a sus críticos. De hecho, lo más duradero del triunfal-capitalismo ha resultado ser la descomposición de las izquierdas, tanto es así que el capitalismo ha podido sufrir una de sus crisis sin resultar cuestionado fuera de algunos países de América Latina que bullen por construir otra alternativa.
Inmersos en un contexto de "equilibrio en el terror" atómico, las supuestas complicidades se convertían en "armas arrojadizas". Por parte de las espadas de Occidente, impulsaron sin demasiada dificultades brutales contrarrevoluciones (como la Indonesia que significó una matanza de medio millón de comunistas, un modelo por el que la derecha chilena convocó grandes movilizaciones), y represión sin cuento o tramas tan oscuras como las creadas en Italia como previsión a una posible victoria electoral comunista. Sórdidos burócratas en el poder en los países "socialistas", pero animados todavía por los ideales programados por la revolución de Octubre en los países capitalistas, en los partidos comunistas se había instalado una tradición como la estalinista que consideraba al disidente un "aliado objetivo" del enemigo, peor a veces porque debilitaba la autoridad única de la lucha. Esto se tradujo en no pocas ocasiones en acusaciones arbitrarias.
Entonces, cualquier persona con actitudes críticas pudo ser tildada de colaborar con la Agencia, algo que, visto en perspectiva puede parecer carente de cualquier relevancia, pero que en su día significó un "mal rollo" para mucha gente, un capítulo más o menos doloroso.  En "el Saunders" no se detallan las pequeñas historias, ni se desciende a la arena nacional, de manera que su historia general podría servir para "encuadrar" estas. Lo que sigue son simplemente algunas anotaciones que intentan ofrecer algunos datos y reflexiones sobre el territorio de una "guerra" en la cual se vio implicada más o menos concientemente el personal situado ante el dilema comunismo-anticomunismo, y cuya última gran batalla fue quizás la que enfrentó al sandinismo con la "contra" reaganista…
Beneficiada por el creciente desprestigio del “socialismo real”, la CIA consiguió en esta coyuntura revolucionaria reeditar su propuesta ideológica primordial: que toda revolución (anticapitalista, o simplemente enfrentada a los intereses norteamericanos) acabaría devorando a sus propios hijos, e incubando el virus totalitario, y a la que se acabaron sumando buena parte de la antigua "intelligentzia" izquierdista "arrepentida". Fue cuando algunos "nuevos mandarines" latinoamericanos como Octavio Paz, Mario Vargas Llosa, Guillermo Cabrera Infante, Enrique Krauze o Jorge Edward (y aquí gente como Savater), escribieron aquel siniestro "manifiesto" a raíz del suicidio de Haydee Santamaría, en Cuba, y cuya divisa no fue otra que "! Comunistas, suicidaos¡". Saramago tuvo más de una ocasión de recordar este manifiesto que, en su momento, ocupará un lugar de honor en la historia de la infamia.
Ni que decir tiene que este discurso se impuso en la prensa diaria, en algunos casos de una manera especialmente obsesiva y repugnante (por ejemplo entre los diarios “convergentes” catalanes), aunque lo más desolador de estos hechos fue que, entre otras cosas, la izquierda iba perdiendo escalones día a día, por ejemplo había contribuido a desmontar todos los diarios con vocación alternativa, y las pocas revistas que subsistían, tenían tiradas irrisorias, de mera supervivencia.
Si bien, la tensión comunismo-anticomunismo se fue transformando en la medida en que se pluralizaba porque habían gobiernos occidentales opuestos a los Estados Unidos (como el gaullista), y socialdemócratas que denunciaban la agresión norteamericana en el Vietnam (el sueco de Olf Palme), y con la "nueva izquierda" se legitimaron otros comunismos, en la resistencia antifranquista el estigma de "agente de la CIA" fue una moneda de uso corriente que emergía sobre todo cuando tienen lugar disputas y discrepancias que en la cultura "comunista" eran sinónimo de "traición". Esa es la gran tragedia del asunto del comunismo y de los intelectuales. Sometido a las normativas estalinistas, el movimiento comunista fue tirando por  borda su propio capital cultural, en la mayoría de casos, por diferencias perfectamente razonables. Seguramente el caso más conocido sea el del partido comunista francés,   que acabó tirándolo todo por la borda,
Aunque aquí estamos todavía por desarrollar un análisis sobre lo que sucedió con todas aquellas “fuerzas de la cultura” que apoyaron al PCE y al PSUC hasta finales de los años setenta. Cierto que muchos se fueron a la derecha (como la mayoría de “profesionales comunistas” que acabaron con buenas colocaciones), pero algunos lo hicieron hacia la izquierda, al menos por cierto tiempo.
Semejante estrechez no podía darse más que a través del sometimiento, así lo que, en un principio, mantenía una fórmula faraónica como la del estalinismo, acababa de girarse en su contra ya que, en un mundo como el nuestro la pluralidad es una necesidad obvia, elemental, enteramente positiva, que acaba planteándose como ocurriría en la propia historia del estalinismo, con el goteo constante de discrepantes hasta la eclosión final. El estalinismo se justifica en un tiempo en el que la URSS aparece como un consuelo en medio de todos los desastres provocados por actuaciones políticas deleznables de la que fueron últimos exponentes Marchais (Francia, Mayo del 68), Cunhal (la “revolución de los claveles” en Portugal acabó en manos de la socialdemocracia), y claro está, toda la política de cheque en blanco que firmó Santiago Carrillo aquí. 
Aunque gracias a la victoria del "mundo libre", el neoconservadurismo casi ha operado otro milagro, logrando minimizar los horrores de esta contra-internacional al servicio de la política exterior norteamericana, logro de la que podía ser un buen ejemplo las declaraciones del penúltimo alcalde socialista (con perdón) de Barcelona, cuando declaró que Bush no era malo, que no era más que una persona equivocada. Sin embargo, el Imperio no ha podido impedir que la verdad se haya mostrado cualquier cosa menos honorable, y esto quedaba claro "naturalmente" para la resistencia antifranquista, claramente antiimperialista, y por lo tanto concebía el "americanismo" como una forma dúctil de "totalitarismo" (globaltotalitarismo, al decir de algunos), Se hablaba de las bases de utilización conjunta USA-norteamericana (se decía en chiste, pero los chistes valían a veces más que muchos sesudos análisis políticos), desde que el presidente Eisenhower se convirtió en el primer líder mundial que bendijo a Franco, eso sí, en nombre del “mundo libre”.
Desde entonces, el "Caudillo" se contó como un incondicional  del Pentágono, y revalorizó su título de defensor del "mundo libre", amén de precursor de la "cruzada anticomunista", un título que le han reconocido por cierta historiografía neoliberal siguiendo el esquema empleado con Pinochet según cual habría permitido crear las "condiciones" de una democracia sin alternativa en la que el pueblo es sustituido por los empresarios). No fue otro el juego que utilizaron otros "defensores de Occidente", como por ejemplo  los arquitectos del "apartheid" en Sudáfrica.
Con la "guerra fría", los Estados Unidos coincidirían totalmente con la justificación anticomunista del franquismo como más tarde lo haría con el régimen de Pretoria y tantos otros. Su slogan podía haber sido aquel de  "Rusia es culpable", acuñado por nuestro mayor hitleriano, Serrano Súñer, fomentó la "División Azul", en la que por cierto se enrolaron muchos republicanos para salvar su vida; "la Saunders" ofrece numerosos ejemplos de absorciones similares. Así pues, no es de extrañar que el antifranquismo más combativo pudiera citar casi de memoria la suma de infamias que la historiadora británica, Frances Stonor Saunders enumera cuando describe a la CIA de "instrumento despiadadamente intervencionista y peligrosamente fuera de todo control por parte del poder de Estados Unidos durante la guerra fría. Ésta fue la organización que estuvo tras el derrocamiento del primer ministro Mossadegh en Irán, en 1953, del derrocamiento del gobierno de Arbenz en Guatemala, en 1954, de la desastrosa operación de la bahía de Cochinos, en 1961, del infausto Programa Phoenix, en Vietnam. Espió a decenas de miles de ciudadanos de Estados Unidos, hostigó a dirigentes de otros países democráticamente elegidos, planeó asesinatos, llegó todas estas actividades ante el Congreso y, en ese proceso, elevó el arte de la mentira a nuevas cumbres" (Stonor, p. 16).
Es más, dicha resistencia podía considerar que el sumario resultaba más bien parcial. A la lista habría que sumar la cadena de golpes en América Latina, las operaciones "contras" en las antiguas colonias portuguesas y en Centroamérica,  y aunque quizás no tengamos todavía la perspectiva histórica suficiente, quizás no sea excesivo establecer equiparaciones con Auschtwitz, al menos en algunos casos tan escalofriantes como "olvidados" tras las selvas como el ecocidio del Vietnam, los bombardeos sobre Camboya y Laos, o las operaciones "contras" en América Latina. Esto empero, no impidió que algunos republicanos anticomunistas como el PNV o la derecha del PSOE, trataran de jugar esta carta hasta el final, lo que comportó una suma de claudicaciones como la que revela el famoso caso del peneuvista Galíndez asesinado por el "hijodeputa" dictador Trujillo, tema ahora célebre después de haber sido recuperado por Vázquez Montalbán, o por la famosa conversación en la que, el "padrino" de la política exterior norteamericana de la época, Foster Dulles, en la que éste le respondió a un "realista" Indalecio Prieto que le hablaba de su obligada amistad hacia la democracia española: "Los Estados Unidos no tienen amigos, tenían intereses".
Este "antiamericanismo" matizado por una distinción entre los gobiernos y los pueblos, y por el hecho, incuestionable, de que culturalmente hablando, todos éramos en no poca medida "hijos" de la Norteamérica liberal y de Hollywood,  venía complementado por un "prosovietismo" igualmente matizado que se remitía tanto a la consideración general de que, a pesar también de sus errores (o horrores, sobre todo en los años treinta, coincidiendo con la guerra española ), la revolución de Octubre había sido un paso necesario para saltar de la ignominiosa monarquía zarista y alcanzar el estadio de segunda potencia mundial, como a la creencia de que (como insistía machaconamente la propaganda del régimen) Stalin y la URSS habían estado del lado de la República, aunque cada vez existían más evidencia que dicha ayuda tuvo una contrapartidas terribles, que Stalin fue partidario de la farsa de la "no intervención", y que estuvo más preocupado por "sujetar" el PCE a sus intereses y por impedir cualquier alternativa socialista abierta, que por cualquier otra cosa. Se empezaba a saber por ejemplo que haber estado en la guerra de España se convirtió en un motivo de "sospecha", y que la mayoría de los voluntarios rusos fueron exterminados al regresar a la URSS.
Buenos ejemplos de este prosovietismo elemental lo ofrecieron dos casos sonados, uno lo provocó las declaraciones vertidas por Alexander Soljenitsin después de la muerte de Franco, en  uno de aquellos programas de tanta audiencia de TVE animados por el inefable José Mª Iñigo. Cuando el autor de Pabellón de cancerosos, declaró que la dictadura "comunista" había sido peor que la franquista, entonces le llovieron las críticas despiadadas, incluso desde revistas como Cuadernos para el diálogo, y por intelectuales y escritores como Juan Benet, que no podía ser tildado de "compañero de ruta" del PCE…Otro lo ofreció cuando, por las mismas fechas, regresó a España uno de los más insignes colaboradores de la CIA, Salvador de Madariaga, uno de los santos neoliberales. Saunders lo describe como uno de los patrocinadores honorario del célebre Congreso por la Libertad Cultural (contra la URSS), y al que le pidieron en1963, que influyera para que la Academia Sueca no otorgara el Nobel al comunista Pablo Neruda, pero Madariaga sabía que con el Nobel de Gabriela Mistral, Chile ya tenía el cupo cubierto, al menos por algunos años. Madariaga, cuyo exilio dice más de la estupidez del franquismo que de cualquier compromiso activo por la libertad, advirtió al pie del avión contra las tentaciones al "libertinaje", y arremetió contra los excesos de la juventud y las exigencias rupturistas de izquierdas.  Era lo que estaban diciendo los "liberales reprimidos" del régimen, Fraga sin ir más lejos. Pero entonces, nadie a la izquierda dudada de la necesidad de la "ruptura", y las críticas no fueron menos airadas ni menos unánimes que con Soljenitsin.
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#1
24-11-2008 14:05
¿Y Gorkin y sus amigos  no entran en este artículo?
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#3.- ¿ Fièle ?No sabe ni escribir
GRAMSCIEZ|24-11-2008 16:35
Dice el asuso PEPE:---- "Fièle au système.......
¿En qué idioma está escrito esto? ¿En Francés?
Entonces será. ------------------------------------------" FIdèle au système......
No sabes ni trascribir.
SALUD
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#4.- Hablar para no decir nada
GRAMSCIEZ|24-11-2008 17:17
Esto es una tomadura de pelo.Joaquin MAURIN, dejado en libertad en 1946, con visado para los EEUU, por el régimen, tras pasar varios años escondido en la cárcel de SALAMANCA( fue detenido en CORUÑA, enJ ULIOdel 36) con nombre supuesto y tratado a cuerpo de rey ( Cf MANUEL SANCHEZ:"El misterio Joaquin Maurin" edit, Cuadernos para el diálogo, Madrid, 1976) y luego trabajando para La CIA, como Julián GORKIN, a traves de la tapadera de ésta "CONGRESO PARA LA LIBERTAD CULTURAL", y Victor ALBA y muchos dirigentes TROTSKISTAS.FRANCES STONOR SAUNDERS, lo cuenta, pero no todo está ahí.A TROTSKY le daría vergüenza en lo que se ha convertido el TROTSKISMO, desde 1940. Aunque él era muy sectario y arbitrario, era inteligente y buen organizador, aunque mal estrátega y muy "difamador".Le perdió la soberbia y el gusto a la adulación.Manipulador y creador de infundios, eso se le daba bien; CF. "La revolución traicionada", es un cuento para niños o tontos,Un poco más allá, el orate de MARIN AMIS ha escrito un libro como "KOBA, EL TEMIBLE", que es un insulto a la inteligencia. SALUD
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#5.- No deja de ser un honor
pg-a|24-11-2008 18:44
  ...efectivamente, no deja de ser un honor recibir "...la vileza reptante de los sucios calumniadores" ( Freiligrath)...El que ensucia el nombre de Gramsci debía de leer la biografía de Fiori que se encuentra en Els arbres de Farenheit; sí leyera la cita original del Cavour joven vería que la trascripción es correcta; y si quiere saber algo  más sobre la CIA que las complicidades de Gorkin, podría consultar el libro de Alfredo Grimaldos, La CIA en España...El único espoumista citador de la  Stonor es Gorkin, sin embargo, el listado de antiguos estalinistas  daría para una lista de teléfonos...Escribo estas notas, no para los sucios calumiadores que carecen de la más mínima dignidad y del más elemental rigor, sino para aquellos y aquellas que quieran conocer como el estalinsmo arruinó poítica y  moralmente el socialismo y produjo engendro el que en la impundad toma en vano el nombre de Gramsci.     
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#6.- Une faute c´est une faute
GRAMSCIEZ|24-11-2008 19:15
Une faute d´orthographe c´est une faute d´orthographe!
  La seule ordure c´est la tienne, toi tu salis le nom de GRAMSCI, qui était un grand marxiste et admirateur de Lénine et Staline.
Va te faire prendre une beigne  à rebours.
--"Sevilla, y olé".Dixit MANUEL SACRISTÁN pour le CAZALLA
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#7
24-11-2008 21:42
Por cierto, Alfredo Grimaldos colaboró en su día en Área Crítica... vergüenza le debería de dar a pg-a citarlo, teniendo en cuenta la labor de intoxicación y criminalización que éste suele llevar a cabo.
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#8.- Bye Bye WALRUS
GRAMSCIEZ|24-11-2008 22:44
Esto escribe el asuso PEPÉ: "que Stalin fue partidario de la farsa de la "no intervención",
Lo que faltaba por oír. Muchos estudios objetivos lo desmienten, el último es el tercer volumen de ANGEL VIÑAS de su trilogía sobre "la REPÚBLICA Y LA GUERRA CIVIL", "El honor de la República", que saldrá pronto  ( he leído un avance), pero están disponibles el 1º, "LA SOLEDAD DE LA REPÚBLICA", 2006, Crítica, y 2º, "EL ESCUDO DE LA REPÚBLICA".2997, Crítica.
----Bye Bye love, hello loneliness, bye bye happiness, hello "Walrus"
Valoración: -10
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#9.- No se puede mostrar lo que no se tiene.
GRAMSCIEZ|24-11-2008 22:49
---ERRATA: es 2007 y no "2997" Disculpas
---Addenda: "No se puede mostrar lo que no se tiene, hi se puede optar a ello"
SALUD
--"De cada uno segón su capacidad a cada uno según sus capacidades"
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#11.- ¿Qué tiene que ver las viñas con el tomate?
abc|25-11-2008 20:47
No hay duda "que Stalin fue partidario de la farsa de la "no intervención". Esa fue la política inicial de la URSS, y solamente cambió cuando nazis y fascistas hacían meses que apoyaban al militar-fascismo...Esa fue la política de León Blum, o sea del Frente Popular francés, y claro está del PCF dirigido por "el primer estalinista de Francia"(Thorez); es más, esa fue la línea estratégica aquí, se trataba de no hacer la revolución para no obstaculizar la ayuda "de las democracias". Sin embargo, cuando David venció a goliath fue gracias a la revolución, así desde Espartaco al sandinismo.
EL VIÑAS no niega nada de esto, en absoluto, los datos son los datos. Lo que sí hace es justificarlos. Para él la República era el límite histórico, y por lo tanto, cree que Negrín acertó en aceptar la ayuda "envenenada" del estalinismo que, aunque condena, no deja de "comprender". Era lo que había. Para él la revolución (la española o la rusa) era, es, un desvario.
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#12.- ANGEL VIÑAS para el que opina sin haberlo leido
GRAMSCIEZ|01-12-2008 10:42
----"Esa fue la política de León Blum, o sea del Frente Popular francés, y claro está del PCF dirigido por "el primer estalinista de Francia"(Thorez);"
------Como no tienes idea de lo que hablas, por hacerlo de oidas,y no haberlo leido, Señor ABC(SERRANO o LUCA de TENA)disfrazado,
El Frente Popular, estaba compuedto por socialista(Léon BLUM) Social-Rasdical(Edouard Daladier),El PARTIDO COMUNISTA FRANCÉS, con MAURICE THOREZ. al frente, y otras organizaciones.DALDIER y BLUM , se turnaban en el puesto de PRIMER MINISTRO, de ahí los bandazos, junto a las presiones de GRAN-BRETAÑA, para abandonar a la REPÚBLICA ESPAÑOLA, ya que DALADIER,no era de Izquierdas en sentido estricto.
---"No hay duda "que Stalin fue partidario de la farsa de la "no intervención"
Pues todos los datos y hechos dicen lo contrario.
No tendrás tú, dudas que eres un creyente más que un razonador e investigador..Tu rabia y mala baba te lleva a decir barbáridades de badulaque.No sabes nada de lo que hablas,Es una risión
Y es visible que no has leido a ANGEL VIÑAS y te permites el lujo de decir lo que no dices.
Das pena
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