La Eurocámara ha rechazado esta mañana la directiva comunitaria que hubiera permitido ampliar la jornada laboral de 48 hasta 65 horas semanales en toda la UE. La votación es presentada como una victoria del Parlamento contra los Gobiernos y la Comisión Europea.
El rechazo de la mayoría de los parlamentarios no puede confundirse con una defensa clara de los derechos laborales. La Directiva propuesta era algo tan descarado que algunos socialdemócratas y liberales han reflexionado sobre las consecuencias que su aprobación tendría para la maltrecha legitimidad de la Unión. Pero no debemos olvidar que estos mismos parlamentarios aprueban otras medidas, menos descaradas pero igual de dañinas, que socavan cada día los derechos laborales y el bienestar de los ciudadanos europeos e inmigrantes.
El “No” Francés y Holandés a la Constitución, el “No” Irlandés a la misma Constitución bajo el seudónimo de “Pacto de Lisboa” y el escaso interés hacia la política comunitaria de la Unión han hecho mella en la legitimidad de una institución al servicio del capital.
La aprobación de la directiva de las 65 horas podría haber puesto la puntilla a la ya denostada política de la Unión y muchos parlamentarios se han dado cuenta de este grave riesgo. Pero su falta de compromiso con la Europa social y con los mínimos principios de la democracia siguen intactos.
Recordemos la reciente propuesta para repetir el referéndum irlandés. Recordemos que tras el rechazo constitucional de Francia y Holanda se acordó que lo mejor era no preguntar y que si hubo referéndum en Irlanda es porque lo exigía la Constitución de ese país (quizás haya que cambiarla).
Esta victoria es en primer lugar una victoria de los trabajadores y trabajadoras europeos y no de estos parlamentarios oportunistas. Pero además es una victoria importante pero muy parcial. Es una victoria defensiva. No hemos conseguido nada, solamente hemos evitado perder lo conseguido hace un siglo.
Ya es hora de que de verdad consigamos algo. Algo concreto, quizás reformista y parcial, pero algún avance y no sólo frenar un retroceso.
El ideal de una Europa y un mundo diferente -muy diferente- pasa primero por conseguir alguna victoria. Fijarse objetivos parciales pero que vayan minando las bases de la estructura capitalista no puede ser visto como falta de compromiso revolucionario, moderación, traición, etc.
Hemos (nosotros no ellos) frenado las 65 horas. ¿Vamos a por las 35? Sería un primer paso.
| Paypal (seguro y permite diferentes formas de pago) | |
| Microdonación de 2 euros | Donación de importe libre |



