Once de septiembre de 1989. Hungría abre sus fronteras con Austria. En tres días, 15.000 ciudadanos de Alemania del Este huyen hacia Occidente. En Praga y Varsovia, miles de refugiados ocupan la embajada de la RDA y fuerzan su salida. Son sobre todo trabajadores jóvenes, a quienes el “Estado de los trabajadores y los campesinos” de la RDA no ofrece ninguna oportunidad.
El movimiento por la emigración aterroriza al régimen del SED (el partido único de Alemania del Este). La alambrada de espino y el muro se hacen invisibles. Cada alemán del Este tiene parientes, conocidos y amigos que abandonan el país. La dirección del partido reacciona con mentiras y desprecio. Los diarios del Estado informan sobre supuestos secuestros. El gobernador, Erich Honecker, anuncia que él no debe “ni una sola lágrima” a los exiliados. Cada vez más personas anhelan la libertad. A principios de septiembre participan unas 1.000 personas en la manifestación de los lunes en Leipzig; a finales de mes, unas 8.000. Junto a la exigencia “queremos salir”, cada vez más manifestantes repiten la testaruda consigna de “nos quedamos aquí” y exigen la legalización del nuevo grupo de oposición “Nuevo Foro”.
En la dirección del partido, asedian los recuerdos del levantamiento obrero de junio del 53, cuando el gobierno solamente pudo ser salvado por los tanques soviéticos. Los dirigentes del SED reaccionaron a este movimiento con represión, y mandaron acabar con las protestas por medio de la violencia. A principios de octubre, se enfrentan manifestantes contra la policía en batallas callejeras en Dresde y otras ciudades. Al mismo tiempo, la Stasi alerta del ambiente efervescente en las empresas. Se producen luchas obreras aisladas y espontáneas en el sur de la RDA: en Altenberg, 600 mineros organizan una marcha por la reapertura del tráfico fronterizo con Checoslovaquia.
Cuando el 7 de octubre –día festivo en la RDA– se producen protestas en 18 ciudades, los soldados y policías atajan con porras y detenciones masivas a manifestantes y otras personas, indiscriminadamente. En Plauen, una ciudad con 80.000 habitantes cerca de la frontera con Baviera, la policía se ve superada por la dimensión de la protesta: 15.000 personas –movilizadas por medio de unas pocas octavillas y el boca a boca– se dirigen al centro de la ciudad, sin saber exactamente lo que les espera. Ni siquiera el agua a presión lanzada desde automóviles de bomberos puede detenerlos. Marchan por el centro de la ciudad y se despiden de nuevo hasta el siguiente sábado. Su manifestación es la primera que no logran aplastar las fuerzas del orden. En los días posteriores, el cuerpo voluntario de bomberos juzga como inadecuado el uso de sus automóviles. En algunas tiendas, los policías no son atendidos.
Tras esta semana de violencia, se celebra el 9 de octubre la siguiente manifestación de los lunes en Leipzig. La ciudad se encuentra sitiada. De ahí surgió la chispa de las protestas. Justo ahí pretendía ahogarlas el SED. En los medios de comunicación y en las empresas se alerta de la entrada del Ejército. Los hospitales preparan reservas de sangre, por si son necesarias. Pero la gente no se deja asustar. Por la tarde marchan 80.000 personas por la ciudad y desafían a las fuerzas represoras. Los soldados, igual que en los días previos, se niegan a cumplir órdenes. La dirección del partido se ve obligada a dar marcha atrás y no usar la violencia contra los manifestantes. El movimiento celebra su primera gran victoria sobre el régimen del SED.
Tras el avance en Leipzig, nada puede detener al movimiento. En pequeñas ciudades, la policía todavía logra aplastar las protestas. Pero desde el sur se extienden las manifestaciones. En las ciudades grandes, cientos de miles de personas participan en las protestas. A principios de noviembre, sólo en Berlín y en Leipzig salen a la calle un millón de personas. Después de varias décadas de represión, las manifestaciones masivas logran acabar con la sensación de impotencia de la gente. “Nosotros somos el pueblo” se convierte en el eslogan de un movimiento que quiere transformar la sociedad desde la base. En todas partes, las y los activistas organizan debates. Sólo entre el 30 de octubre y el 5 de noviembre, la Stasi registra 230 “actos políticos con casi 300.000 participantes”.
Hasta enero de 1990 se registran 250 iniciativas diferentes. Se forman comités de trabajo contra la violencia de la Stasi. Se ocupan edificios, se inauguran galerías y bares, las y los estudiantes fundan representaciones independientes, grupos de mujeres inauguran cafés y presos reclaman participación en la administración carcelera. En las empresas, los trabajadores y trabajadoras  exigen una mejora en las condiciones de trabajo. En un taller de electrónica de Berlín, un periódico mural alcanza una extensión de varios centenares de metros. En algunas casernas, los recluidos eligen consejos de soldados.
La presión en las calles obliga al SED a hacer concesiones. La televisión estatal comienza a informar sobre las manifestaciones. El jefe de Estado y de partido, Honecker, es retirado del cargo el 18 de octubre. Pero la gente desconfía también del nuevo gobierno y exige libertad de movimiento, bajo el eslogan “¡el Muro ha de caer!”.
La noche del 9 de noviembre, el funcionario de la SED Günter Schabowski anuncia la prevista apertura de las fronteras, en una conferencia de prensa internacional. A la pregunta de los periodistas sobre a partir de cuándo ha de tener validez la nueva legislación, Schabowski responde: “Que yo sepa… con efecto inmediato”.
Con esa afirmación, acelera lo que ya es en cualquier caso inevitable. Decenas de miles de personas se reúnen en los puestos fronterizos de Berlín y empujan literalmente el muro que los separa de Occidente. Con la caída del Muro, el SED pierde su control sobre la población. Revelaciones sobre los dirigentes del SED salen a la luz. Sus intentos de legitimar el aparato estatal y aplazar las reformas caldean más aún el ambiente. A principios de diciembre, manifestantes en Erfurt y otras localidades asaltan las centrales de la Stasi. El aparato represivo del SED es derrocado.
En esos días, el poder está en las calles. Pero se trata también de conquistar el poder en las empresas. En las manifestaciones se exige: “SED: fuera de las empresas”. El 3 de diciembre, se retira toda la dirección del partido. El mismo día, representantes del Nuevo Foro –el único grupo de resistencia con influencia– se encuentran para discutir cómo plantear las crecientes demandas de huelga general. Ya en la semana anterior se había producido una huelga general de dos horas en Checoslovaquia, seguida con gran atención en la RDA. En muchas empresas, se discute ahora por qué no hacer lo mismo. Se forman así los primeros grupos de trabajadores del Nuevo Foro.
El encuentro del Nuevo Foro se entera de una nueva convocatoria de huelga, cuando uno de sus dirigentes se presenta con retraso. Jochen Tschiche informa de una manifestación en Magdeburg con 100.000 participantes, en la que todos querían que le dijera cómo había de seguir la historia. En la empresa de maquinaria pesada “Ernst Thälmann”, 12.000 trabajadores se habían declarado en huelga y le preguntaban a Tschiche qué reivindicaciones proponía. Tschiche redirige la pregunta al Nuevo Foro: “¿Qué reivindicaciones debía decirles que exhibieran?”.
Un movimiento de protesta hubiera sido el siguiente paso para activar a mayores capas de la población. De haberse lanzado a la huelga los y las trabajadoras en las grandes fábricas del sur de Berlín, entonces el gobierno no tendría nada que hacer. El lema “Nuevo Foro al poder” podría haberse hecho realidad. Pero el grupo de oposición se niega a derrocar al SED y construir un contrapoder. Dirigentes del Nuevo Foro rechazan la reivindicación como “precipitada” y abogan en su lugar por una “mesa redonda” con los representantes del viejo régimen. Su objetivo común: salvar la RDA. Los grupos de derechos civiles abogan por una “tercera vía”, una RDA independiente. Con ello quedan cada vez más fuera de juego. La mayor parte del movimiento se ha radicalizado. No quieren negociaciones con las antiguas élites. Quieren el derrocamiento de todo el aparato de poder del SED.
Las primeras semanas de 1990, el movimiento alcanza de nuevo un punto álgido. En docenas de empresas, los trabajadores abandonan su trabajo en protesta contra la amenaza de mantenimiento del poder del SED. En Berlín, un grupo de manifestantes asalta la base de la Stasi gritando “abajo con el SED” y exigen la retirada del nuevo jefe de gobierno, Hans Modrow. Entre la espada y la pared, éste invita a los grupos de derechos civiles a entrar en un gobierno de transición. Dichos grupos aceptan la invitación, con tal de evitar la caída del régimen.
Muchos en el Nuevo Foro critican el nuevo curso del gobierno. Y muchos activistas no disponen de las estructuras necesarias para llevar a cabo una dirección alternativa. Así se genera un vacío de poder, que Helmut Kohl sabe aprovechar en los siguientes meses.
Olaf Klenke y Win Windisch militan en la red anticapitalista Marx21, que trabaja dentro del partido Die Linke.
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#1
17-11-2009 20:10
Menos mal que papaíto Reagan, Bush y Wojtyla vinieron en ayuda de los anticapitalistas Marx21....sino todavía seguirían con ese terrible estado prusiano-estalinista...sojuzgados por el aparato represivo socialista de Honecker...Con lo bien que se vive a cuerpo de rey en la democracia de Merkel. Están en Die Linke...incubando el huevo del nuevo socialismo de garrafa del siglo XXI. Nosotros que destruímos el Muro socialista, enladrillamos el capitalista. Amén
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#2.- ves que no sean TROSCOS estos dos...
17-11-2009 20:13
Pedazo nivel de análisis.
Fórmula TROTKISTA para el análisis: Utilizar 1o veces/1o lineas la palabra burocracia. 
La cosa no va para más. Ya rallan... 
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#3
17-11-2009 20:35
En el artículo no se hace ningún análisis, se describen unos hechos. Parece mentira que  la RDA cayera tan bajo a la hora de tratar al pueblo porque precisamente actuaba en nombre del pueblo. No se si esto tendrá algo que ver  con la poca aceptación que tiene actualmente la izquierda.
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#4.- "LA TOMA DEL PALACIO DE INVIERNO"
Xose Lois|17-11-2009 20:49
Segun voy leyendo el articulo va adquiriendo tintes "revolucionarios" pareciera que las masas ivan a tomar el Palacio de Invierno al modo y estilo Bolchevique,para resultar luego un fraude fabricado y puesto en escena de los nuevos "popes" del capitalismo germanofilo.Esto por mas que lo quieran camuflar de reaccion social contra la burocracia del partido unico de la RDA es mas que probable que se preparara en el lado occidental con el control de los servicios de inteligencia aleman.Por- lo- tanto esos encuentros de querer salvar al extinta RDA para convertirla en un bloque independiente del lado occidental no son mas que fantasias de sus articulistas para confundir aun mas.
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#5
17-11-2009 21:30
Xose Luis, no es que fuese probable la intervención extranjera (EEUU, GB, Vaticano) en la "caída" del Muro. Es que fue tangible y palmaria. Los manifestantes en el Este fueron los comparsas que pusieron la nota "colorista" y pretendidamente "democrática". La teoría ingenua de "reformar" la RDA desde dentro no fue más que un camelo para ocultar lo evidente: la anexión pura y dura, pactada entre bastidores entre Gorbachov y USA
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#9
SADE|18-11-2009 06:52
El comentario # 3 es particularmente interesante, en especial su última frase: "No se (sic)  si esto tendrá algo que ver  con la poca aceptación que tiene actualmente la izquierda", refiriéndose al abyecto régimen "estalinista" de la RDA.
Es un comentario que abre nuevas vías de análisis al trosquismo redentor: ¡Stalin es también culpable de la indigencia de la izquierda actual! 
¡Enhorabuena por esta brillante e inédita aportación!
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#10
d|18-11-2009 12:49
A todos estos "socialistas reales" que creen que el socialismo se destruye con 3 espias y un anuncio de un Ferrari; ¿la caida del franquismo en el estado español fue tambien por obra y gracia de la CIA? ¿No hubo ningun movimiento mayoritario de los trabajadores?
No veis más allá de análisis simplistas...
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#11.- HABLANDO DE SIMPLISMOS Nº 10
Xose Lois|18-11-2009 17:32
No hubo ninguna caida del Franquismo sino mas bien un pacto entre los Franquistas y los nuevos socialliberales que estan hoy en el poder.Y por otro lado la entrega del PCE al servicio del nuevo regimen con la aceptacion de la bandera estanquera  como simbolo de nuevo cuño de este partido perteneciente al regimen Borbonico.Vamos algo asi,a lo que ha hecho el nuevo partido de la extinta RDA Die Linke.Sin darte cuenta ¿o  si? criticas a algunos de este foro de simplistas sin llegar a ver que en tu critica esta  el   mayor de los simplismos¿El Franquismo cayo por que la izquierda se hecho a las calles?¿Pero tú en que mundo vives?El "partido socialista" llevaba negociando este pacto desde finales de los años 60 en vida de Franco ofreciendose al nuevo regimen que estaba por llegar,y el PCE se movilizo para que sacaran al Carrillo de la carcel y por la legalizacion.¿Te queda claro? 
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#12
d|18-11-2009 18:05
Ah, entonces eso que me han contado de huelgas generalizadas por todo el pais debe de ser un invento trotskista... La poblacion no cuestionaba el régimen y el cambio lo hicieron 4 dirigentes del PSOE y del PCE.
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#13.- MA O MENO ¿d?
Xose Lois|18-11-2009 18:11
No se quien te habra contado lo de las huelgas por todos lados pero desde luego tiene mucha fantasia.
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#14.- extracto
d|18-11-2009 18:19
en 1969 tienen lugar 491 huelgas y en 1970 se producen 1.547. La represión, en vez de un retraimiento, provoca una respuesta todavía más politizada.
A principios de los 70 el movimiento obrero coge envergadura especialmente en Catalunya, en un momento en que el miedo a la dictadura desciende mientras que la oposición al régimen es cada vez más fuerte. La fuerza de las luchas obreras se visualiza en las espectaculares mejoras que consiguen arrancar al régimen: entre 1963 y 1973 los salarios reales se doblan.
La radicalización existente se muestra también en el aumento de las huelgas de solidaridad, que pasan de ser del 4% en 1967 y 1969 al 44% entre 1969 y 1971. Que una buena parte de las huelgas sean de apoyo a otras luchas muestra como ha aumentado el nivel de conciencia por parte de los trabajadores.
El régimen se ve cada vez más impotente para impedir el ascenso del movimiento. Aunque entre 1971 y 1972 la OSE cesa a 17.634 enlaces sindicales para intentar frenar la infiltración de los candidatos de CCOO, en la mayoría de conflictos se va extendiendo el proceso de creación de asambleas y comisiones.
Ya en 1974 las enormes dimensiones del movimiento de oposición —dentro del cual el movimiento obrero es su principal fuerza— está poniendo contra las cuerdas al régimen de Franco.
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#15.- ¿A LA HUELGA GENERAL REVOLUCIONARIA?¿d?
Xose Lois|18-11-2009 20:43
Como guion cinematografico no estaria mal tu relato de esos tiempos pero un poco exagerado.Tengo 59 años y perteneci como delegado a CC.OO. en mi empresa(?)soy observador y participe en algunas de esas huelgas que por otro lado no tenian ningun caracter politico sino meramente reivindicativas laborales.La mayoria de los linderes mas importantes estaban en la carcel esperando un proceso llamado el 1001 cuyos efectos quedaron a  la espera tras la muerte del "cejas" ¿te suena?por el atentado de E.T.A. en Madrid y cuya critica recibio desde posiciones contrarevolucionarias de las cupulas de algunos partidos que estaban a la espera  tras la muerte Franco para "asaltar el palacio de invierno".El mismo Carrillo tuvo en una reunion urgente que darles un "toque" a sus  mas allegados colaboradores porque estaban creando un espejismo donde no  habia  posibilidad de hechar abajo determinados estamentos del franquismo(prueba de ello es que el que llevo a cabo toda la reforma de ese regimen Adolfo Suarez quien fue jefe del movimiento ya estaba negociando con los jefes de los partidos de izquierda mas importantes en aquel momento)Ahora si te gusta mas el guion que te has montado  pues nada a disfrutarlo que no cuesta nada.Si hubo huelgas no te lo niego pero para nada organizadas.
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#16
d|19-11-2009 13:28
Bien, vamos avanzando, ahora reconoces que hubo huelgas.Pero va, paso de perder mas tiempo, esta claro que para vosotros, si interviene EEUU o el capialismo por sus intereses, no hay más que eso y la historia se reduce a una conspiracion de los yankis y 4 traidores para explicar cualquier cambio.
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