Nada de lo que se escribió, se ensalzó, imaginó, supuso, elucubró, esperó ni temió, se hizo realidad...
He aquí una manera interesante, tal vez la única realmente interesante, de conmemorar la caída del Muro.
Lamentablemente a nadie se le ha ocurrido. Los “celebradores”, que generalmente son modestos lacayos de los epígonos de los que se consideran los vencedores de la Guerra Fría, repiten la misma cantinela sin pensar mucho. Una de las cosas más tronchantes de estos meses preparatorios de la victoriosa efemérides es la vuelta a escena de Lech Walesa y Solidaridad: todo el mundo los invita para que nos cuenten que ellos fueron los primeros en hacer que el Muro se tambaleara antes de caer.
Oyendo remembranzas como ésa, siento un impulso casi instintivo de hilaridad, como cuando escucho a algunos que siguen, todavía hoy, como si nada hubiera pasado, citando a Francis Fukuyama, el cual (concedamos que con oportunismo notable y buen sentido de los negocios, pero no con perspectiva de futuro ni profundidad de mirada) sentenció que había llegado la hora del “fin de la historia”.
Para los jóvenes se trata ya de una antigualla, en este caso razón no les falta. Pero para los no tan jóvenes fue un momento muy emocionante descubrir que, en el extranjero, habían vuelto a descubrir al gran filósofo Hegel, enmarcado muy a su pesar en la celebración hollywoodiana de la realización del Espíritu, encarnada en los Estados Unidos de América.
Bromas aparte, sí que valdría la pena preguntarse por qué se ha caído en errores tan garrafales. Sabemos que el hombre es falible y que leer el futuro siempre ha sido difícil. Pero en este caso fue la ideología (en el exacto sentido marxista de “falsa conciencia”) la que jugó a todo el mundo una mala pasada, obnubilando cualquier ambición profética.
Pensaron que habían ganado y celebraron su victoria -y se trataba efectivamente de su victoria- sin saber cuánto iba a durar. El "cuánto" no les preocupaba, pues lo habían considerado enseguida como una victoria “final”, algo eterno, tal y como la bautizó Fukuyama deprisa. No podían imaginar que tan sólo diez años más tarde -y diez años es realmente un suspiro– se iban a ver celebrando un mar de problemas.
Así, pues, para decirlo sin rodeos, la celebración se realiza bajo la bandera del "fin del comunismo". Sólo que ocurre cuando la sociedad de los ganadores (a la que no podemos llamar la sociedad del capitalismo porque, entretanto, es el capitalismo mismo el que se ha vuelto tan irreconocible que, mirándose en el espejo, como Dorian Gray, no puede dar crédito a sus ojos) se encuentra en medio de la crisis más grave de su historia.
Crisis múltiple, crisis de límites, crisis sin salida clara. Un callejón sin salida. Pero también ausencia de ideas, estupidez de las clases dirigentes, agonía de valores, comenzando por los de la democracia liberal, y terminando en el mundo actual en el que las élites se parecen cada vez más a las bandas criminales, y cuando no lo son ellas mismas, acaban asociándose a ellas y las cubren para así cubrirse.
En resumen: han perdido el control. Ante ellos se yerguen dilemas descomunales pero ninguna certeza. ¿Era esto lo que pensaban en 1989? Nada de esto se podía imaginar.
Sin embargo, recuerdo que Mijail Gorbachov, cuando comenzó su perestroika, dijo una frase que se me quedó grabada: "perestroika para la URSS, pero también para el mundo entero ".
Como ha ocurrido en otros momentos históricos de transición, hay mentes que saben vislumbrar lo que va a suceder, aunque no lo dominen. Estaba claro que el final de la URSS iba a plantear enormes problemas, volteaba todo el panorama mundial, levantaba olas gigantes que iban a batir, como una serie de tsunamis (término que hemos inventado más tarde) contra todas las costas por lejos que estuviesen.
Algo muy similar había dicho, años antes, otro gran personaje del siglo XX, Enrico Berlinguer, con algunas advertencias que no fueron escuchadas, ya que, en el momento, no se entendieron: la austeridad, la cuestión moral, la diversidad inevitable que debe conservarse para los que aspiran a cambiar las cosas.
Sucede que las mentes limpias desde el punto de vista ético pueden producir grandes ideas. Por lo general salen derrotados, pero esto no significa que su aportación se pierda.
Así que veinte años después de la caída del Muro sólo tenemos que celebrar la estupidez del Occidente victorioso, su ignorancia, y también su egoísmo. Pero este Occidente en crisis total e irreversible (o no sale de la crisis, o si sale, no será el Occidente que conocíamos) está tratando de aplicar normas orwellianas: quien controla el pasado, controla el futuro: quien controla el presente, controla el pasado. Para esto sirven las celebraciones de este aniversario. Sólo que ya no se controla el presente.
Creo, pues, que le tocará a la próxima generación el gran esfuerzo -si son capaces- de reescribir la historia que los ganadores han emborronado.
Traducido para Rebelión por Gorka Larrabeiti
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#2
07-11-2009 11:37
Pobrecito Gorbachov "perestroika para la URSS y también para el mundo entero". Bien sabía lo que hacía el señor de la mancha de cola-cao en la cabeza. La perestroika fue un fraude, la excusa para desmembrar la URSS, acabar con el socialismo y restaurar el capitalismo en todo el Este, con la ayuda de Estados Unidos.
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#3.- Al #1, gracias
07-11-2009 12:21
Te felicito por sacar a la luz (luz, más luz!!!) una de las realidades de este sujeto de apodo orwell que en nada cuadra con la imagen que los anticomunistas de izquierda a derecha han intentado e intentan inculcar: su caracter de agente a sueldo de los servicios de inteligencia británicos (¡ojo!, según informes desclasificados de ellos mismos)
Podríamos añadir otras de sus características, como son el racismo, antisemitismo, adoración al imperio británico, homofobia, plagiador (vg. "su" rebelión en la granja), etc, etc
Pero conformémonos de momento con ese botón de muestra: espía de la Gran Bretaña, a mayor gloria de su majestad.
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#5
07-11-2009 13:44
#4. Aparte del proceso revisionista kruscheviano...es posible que el azar también tuviera algo que ver en ello, aunque con matices. Me refiero a los fallecimientos que hubo a primeros de los ochenta en la URSS con los "resfriados" consecutivos de Andropov y Chernienko. Si éstos no se hubiesen producido, y aunque es difícil de aventurar, tal vez no estaríamos en la situación actual.
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#7
08-11-2009 12:49
La Urss se vino abajo sí. Por múltiples y complicadas razones dificiles de describir aquí. Si con ello, como algunos dicen, fracasó el socialismo, habrá que responderles, que el capitalismo suyo, en el que soñaban, también fracaso y estrepitosamente: Si los "teóricos" del libre cambio, el mercado a "tope" o el capitalismo salvaje, levantaran la cabeza, se volverían a morir!!!.............La Urss se disolvió en el conjunto de nacionalidades que la integraban. La mayoría optaron a la Independencia, haciendo uso del derecho de Autodeterminación que estaba incluído en la Constitución Soviética...........Aparte, la lucha por los derechos, las libertades y el socialismo continúa. Eso nunca se paró..................Lo peor de todo, y eso que NO CONSIGUIERON NADA, es que el nazismo resentido tras su aplastamiento tras la 2ª GM(o el capitalismo más reaccionario si se quiere)  pretendió que iba a conseguir algo, con lo de la Urss, la caída del muro de Berlín, etc. Y NO HAN CONSEGUIDO NADA. Y es que ya fueron juzgados POR CRIMINALES!.
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#8.- POR DIOS
Fernando|09-11-2009 04:05
CRITICAN AL CAPITALISMO DE USAR TECNICAS ORWELIANAS ?
ACASO SATLIN NO HACIA LO MISMO???? MODIFICABA FOTOS; TEXTOS; REGISTROS ETC..ETC 
AHHH PARA NO IR TAN ATRAS...LOS KIRCHENER EN ARGENTINA O CHAVEZ EN VENEZUELA VIVEN MODIFICANDO EL PASADO A GUSTO Y DISGUSTO...
MIERDA DE SOCIALISMO.....
NO SERA PERFECTO PERO MUCHO MEJOR QUE LA MIERDA DE SOCIALISMO/COMUNISMO, SEGURO QUE LO ES Y USTEDES LO SABEN 
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