R a í c e sTras las huellas de los héroes
Eran las nueve, de una mañana más bien fresca, aunque soleada...
La abuela del poblado, la vieja más viejita del valle, después de desayunar acostumbraba a sentarse en su mecedora, dispuesta desde hace años bajo el almendro del patio de la casa. No hacía mucho tiempo atrás, solía aprovechar las horas de sol, para coser cualquier prenda deshilachada por el uso o hacer ganchillo para sus adorados nietos. Pero ya un tiempito que la viejita, dirige la mirada al infinito permaneciendo así horas, meciéndose a si misma en esa mecedora cómplice de tanto bien; sobre ella, los mejores recuerdos, en espera de algo que nunca llega... ¡Al monte, al monte, vamos al monte! grita saltando del balancín, como si un rayo descargara tremenda energía del carajo sobre la abuela, haciendo correr a las gallinas de un lado para el otro, asustadas de sus súbitos repentes.
Así se encontraba la viejita más vieja del valle, la abuela de todos, la que descubrió por ella misma infinidad de rincones donde dirigir el amor y el canto de una lucha contra los sublevados de la dictadura, mal llamados “rebeldes”, que pagados por potencias extranjeras, absorbieron todo el oxígeno de los humildes e inocentes que creyeron y confiaron en la palabra y la voluntad del poder, por el sufragio universal ¡Pareciera la viejita, suspendida en el tiempo, no tener ya alegrías que contar! Sólo una gata, a la que puso por nombre Abril, la acompaña durante esa largas 'ausencias'. A solas, gata, y dueña de los sueños, hasta que aparezca por casa una de las hij@s o niet@s a verla...
-¡¡Abuelita, abuelita!!
-¿Tu quien eres?
-Soy yo, abuelita
-¿Soy yo, abuelita?, no te conozco.
-¡Yo, tu nieta!
-¿Tu nieta?... yo no tengo nietas.
-¡Albita!
-¿Albita? Yo conocí una niña que se llamaba Albita, pero no eres tu...
La viejita Alba, nació en un poblado pequeño, donde los bosques se vestían de otoños y primaveras, frescas y hermosas, como el amor. De niña la gustaba corretear entre hayas y robles en busca del silencio sólo roto a veces por el trino de los Petigorrik. Allá encontraba una paz placentera lejos de su hogar donde todo era un remolino de voces y gritos. Pero al poco, conoció la función que la esperaba por el hecho de haber nacido mujer. Siendo niña aún, ya cuidaba de sus hermanos, ayudaba a su mamá a todo, incluido los animales del corral, hacer recados, acarrear agua hasta la fuente que bien lejos que estaba. Fue poco a la escuela ya que se la necesitaba en casa como hembra, pero no por ello dejó de tener amigas, y hasta estudiaba por las noches al punto de caer rendida de sueño sobre el fogón que rodea la lumbre. Con los niños no se llevaba tan bien, ya que siempre jugaban a peleas, tiraban piedras e insultaban a las niñas, pero ella era valiente!, por eso cuando podía, se refugiaba en el bosque de luces y sombras en busca del canto del Petigorri.
Uno de esos días, suspendidos por el tiempo, la abuela del valle se levantó de su mecedora y salió de casa. Caminó como jugando a las escondidas guardando de que nadie la viera, entre saltito y saltito, fue adentrándose entre los viejos robles y hayas. Allí, sentada sobre una roca, respirando el aroma de las flores silvestres se la veía feliz y soñadora. Alba estuvo un sin fin de tiempo de esa manera, hasta que el sol declinó para esconderse. Albaaa... Alba!, oyó decir su nombre a las hayas. Alba, excitada e inquieta, empezó a dar vueltas; como atrapada en un rabo de nube, gemía en busca de una casa que su memoria no alcanzaba a recordar. El frío y temor la iba intimidando pese a que la luna estaba vestida de blanco, sintiéndose sacudida por su propia historia, se esforzaba, pero la memoria la fallaba; su aturdimiento y excitación la impedían recordar, ni el amor que la unió recordaba, y Alba lloraba, lloraba, lloraba.
Después de unas horas deambulando por el espacio interno, más que rendida agotada, se acurrucó entre unos arbustos sobre los que desmayó poco a poco entre sueños confusos, y se fue durmiendo de a poco; cada vez más los sueños, cada vez menos la abuela. Sobre sus mejillas una lluvia de estrellas a forma de gotas del rocío. Eran las nueve, de una mañana más bien fresca, aunque soleada. Fue encontrada por unos montañeros que la arroparon y dieron un bucho calentito del café que portaban para ellos. De camino al pueblo, a su casa, no dejaba de repetir:
-¡Mi mamá me va a reñir, me va a pegar!
-A Usted ya nadie la va a pegar, ni a reñir abuela, aquí estamos nosotros para cuidarla, ya va a ver que nadie la hará daño; le repetían los montañeros y un cabrero, vecino del valle...
-Albita: Abuela, yo te llevaré de paseo cuando quieras salir, y jugaremos a las escondidas, pero no te escapes!
-¿Tu quien eres?
-Tu nieta, abuelita, Albita!
-Tu no eres Albita, a ella la gustaba subir a la montaña... ¡pero bueno, jugaremos juntas!.
Albita mira a la abuela con sus enormes luceros abiertos, como no reconociéndola ¡Qué hermosa y joven parecía hablando y caminando, no paraba de hablar!, qué diferente de cuando quedaba como suspendida en el tiempo y se refugia meciéndose bajo el almendro...
El primer desafío a la vida, Albita, sigue siendo la independencia, me oyes!. El árbol desnudo o vestido se bate contra las inclemencias que le son desfavorables cuando logra el sentido de ella, rompiendo el silencio de la mordaza. No lo olvides nunca, el ojo del imperio, vigila!, la rata tira la piedra y luego se esconde, es mala, mala, mala.
La abuela, no suelta la mano de la nieta, a la vez que recuerda al que fuera el esposo, y un grito ensordecedor estalla contra el silencio del miedo y los muros de las cárceles se desvanecen, dando contra la sombra del pelotón que ciñe el valle por la garganta; siguen monte arriba, aferrándo con más fuerza sus manos...
Las luces de la conciencia son más sólidas que las del corazón mi niña, hazla caso, te sabrá aconsejar mejor; un ideal hermoso en la vida, es empeñarse en detener la mano de los verdugos. Ni un paso atrás, pequeña! Esas ratas cobardes de las que te hablaba, elevan al alto grado la deshumanización de los poblados; tienes que salir de aquí, mi hijita, es un consejo que te da tu abuelita. Adelante, no olvides!, la muerte no puede vencer ¡Lucha, lucha y conquista un futuro!, sin que el crimen de Estado involucre nuestras vidas...
Dicen que murió Franco, no lo creas, Hitler, Mussolini... y que la Segunda Guerra Mundial terminó, ¿terminó?
-Y, yo pienso que es más grande que antes abuela
-Si mi hijita...
El tiempo no todo lo borra, nieta y abuela, siguen conversando juntas
Hoy la muerte recorre Oriente, Occidente sólo obedece órdenes. Las poblaciones civiles caen abatidas junto a su cultura a la velocidad que ordenan los dueños de empresas privadas que siembran la muerte en el mundo.
-Son muy muy malas esas ratas abuela!
-Si flor, nunca te fíes de ellas, la bomba atómica es uno de sus mejores inventos, no les mancha, la sangre la quitan de sus manos con una simple jabonada.
El grito se hace eco de los horrores cotidianos de sus gentes, por ello es golpeado por los verdugos de la 'humanidad democrática', de éste y otros gobiernos que son igual de feos, descarados e inmorales.
Su represión sale y entra por las ventanas de las casas -no olvides, no olvides!!!, dice la abuela a la vez que, Albita, siente como la frota la manito y besa- sube a las azoteas, se estampa contra los corrales y el huerto donde plantamos las semillas, se enfrenta en las calles, convirtiendo el día en noche oscura de sombra fea. Es el crimen a una escala muy muy grande, sabes?, y se encuentra en los cuellos blancos y duros de la economía ¡Debes pelear, este gobierno no es por el que nosotros luchamos! Tienen un brazo que dispara y otro que estrangula, eso no es nada nada bueno! Sus trajes y corbatas son botones incendiarios de aviones mostaza, mi vida. Las armas en sus manos, no son juguetes, recuerda!, te encuentres donde te encuentres. Te lo digo por que lo diplomático no es ocultar lo que uno piensa, y tu abuela piensa eso; desde que fusilaron a tu abuelo, que quería decirte esto porque los veo, leo la maldad en sus ojos, y por mi no debes preocuparte pequeña mía, su desprecio a muchos nos hace invisibles...
-¿Por eso parecía que no existieras cuando estabas meciéndote debajo del almendro?
-La noche pone una máscara a los que sufren cariño; se reconoce como el misterio de los sencillos, pilares firmes de la sociedad dividida en clases y naciones, otro día te lo explico, vale?
Fue de madrugada, cuando años más tarde, Albita, decidió volver de Argentina al país de los abuelos con los hijos -ya más grandes que ella cuando sus papás decidieron burlar la ley de la dictadura que sentenció de muerte a la República- para señalarles el lugar donde la abuela recordaba habían enterrado a su compañero con otros vecinos...
Aquella mañana, de vuelta de tantos años de exilio, Albita, recordó aquella inolvidable subida al monte con la abuela jugando a las escondidas, y a solas, hablaron a la tierra y a al trigo fértil donde el abuelo esperaba para despedirse de ella y enviarla muchos cariños...
Comenzó, Albita, a enseñar a sus hijos el valle platicando como la abuela hizo con ella, agarrando con el mismo cariño las manos de sus hijos. Las llamas salían como del cielo, reflejando el camino. Las sombras feas que salían al paso queriendo apagarlas, se derretían, por la fuerza de la luz que las llamas impulsaban a esa hora joven del día entrelazada en sus puños unidos -la abuela no me soltó de la mano en todo momento, recordó en silencio...
Las rancias y feas sombras que habían quedado fuera del alcance del fuego, obstinadas ellas, se disfrazaron intentando camuflarse bajo el resplandor de las llamas como neoliberales, pretendían engañarnos, confundirnos, desviarnos del camino, pero la abuela -como el abuelo- no era boba, desprendían tanto amor sus manos!.
Así fue como las nuevas llamas, descubrieron el terrorismo de la economía capitalista, y se lanzaron bien agarradas a las raíces, en la búsqueda de la dignidad del tiempo reflejado en los picos de las montañas, que aguardaban la llegada de hijos, nietos y biznietos.
Ramos de nube frescos empezaron a tomar formas de manos, miles de manos repartidas por el mundo elevan con fuerza la cúspide que impone su leyenda roja contra el latigazo del rayo, relámpago y tormenta.
Imponiéndose hacia los picos de las montañas caminan las raíces de los nuevos fuegos, que aguardan su llegada, con ansia de estrenar la verdadera primavera florecida.
Cosa mala, el capitalismo neoliberal, cosa mala!
Convierte a los humanos en una continua peregrinación migratoria desfilando de unos países a otros, haciéndoles perder su propia identidad, cosa mala!... La abuela decía que la única lucha que se pierde es la que se abandona, por eso os he traído al país que me nacieron, del que tuvimos que huir con todo, y por eso sigo empeñada en que las aulas de la enseñanza se adueñen de los museos, y los niños sean pilón fundamental de nuestra cultura silenciada, y formen parte del oxígeno de las montañas altas. La cultura de uno es su referencia fundamental, un radar para ubicarnos en el mundo. La cultura que se pierde quema como un ácido que te destruye, no te mueres físicamente, pero la sensación indescriptible de su anemia no se va nunca, y te consume como a mi me ha consumido durante todos estos años en la sombra, como consumió a la abuela; porque como bien decía, cabe el peligro de que la vida quede atrapada.
-¡Vete Albita, me decía.
-Huye mi niña, estudia, denuncia!
-Lo prometo abuelita, ¡pero no te escapes!, vendré siempre a jugar contigo a las escondidas!
-Adelante pequeña, los echaremos al mar, al mar Albita, al maaar!
Cuando yo era como vos, me contó la abuela que había que ampliar la muralla de manos para crear una increíble barrera de montañas, ya hemos aprendido juntos que la única solución no es seguir llorando sino peleando para impedir que sigan clavando sobre nuestro pecho su espada. Dándonos aliento unos a otros, ¡arropándonos los fuegos no se apagarán!, y las llamas seguirán saliendo resplandecientes cada mañana, extenderán sus alas para poder volar y hacer frente al frío aliento del capital que pretende seguir envolviéndonos veinte siglos más de historia.
La crisis del capitalismo, no es nuestracrisis
Eso que ellos llaman crisis, hijitos -hasta la gata de la abuela, Abril, lo sabría- es su sustancia intestinal llamada cólera, que va y viene como una apisonadora sobre nosotros por ciclos. La lanzan directo sobre nuestras cabezas para desquebrajarnos, nos condicionan y dividen marginando; un intento de defenestración que genere subclases entre nosotros para que la de ellos sea la más fuerte, por eso sus pulgas cabalgan sobre nosotros para aplastarnos, desalojarnos, desplazarnos, destruirnos, y los piojos de los medios los defienden diezmando nuestros derechos y existencia. No, no es un hecho aislado el nuestro no lo creáis así, lo mismo les ocurre a todos nuestros hermanos del mundo. De ahí el hambre, la cárcel, la disenterías, suicidios, enferman a cientos de miles en el planeta hasta de impotencia...
La pobre abuela se equivocó -puso en primer plano los sentimientos del corazón y no de la conciencia ¡Ella que tanto me lo repetía!, quiso hacerme creer que cuando el periodismo se empezase a estudiar y profesionalizar, ¡todo iba a cambiar de manos, pobre abuela!, y que el recuerdo de los piojos sólo nos recordarían el Medioevo, pero no, los piojos crecieron y ampliaron en la universidad contemporánea, son bien actuales. Reaparecen en fechas críticas, actos simbólicos, ocupaciones de otros países; siempre cerrando filas entorno al cólera del capital que es el que alimenta su estatus de bienestar “sin clase” y les hace creer imprescindibles de la bandera alienante del sistema, del que forman parte.
-Albita: ¡Vamos abuela, a dar un paseo!
-¡No, que los niños me pegan!
PD.
*A todos los que lucharon por defender la dignidad Cuentan que los lobos bajaban de las montañas a ver a la abuela -ya sin hijos ni nietos que la visitasen, pero ellos jugaban con ella y con su gata Abril, porque saben que los pueblos, que su dignidad viene bien de antiguo, se resisten a desaparecer porque su historia es fuerte como el sol que irrumpe al amanecer sobre las ventanas abiertas ¡Siempre en 36! Donde gata y abuela siguen ahí -observando el monte- por donde ven que una niña llamada Albita llega a verlas, porque como dice el Himno de la República:
¡La patria nos llama, luchar, vencer o morir!
Nota
Antonio Fernández González “El Cesterín” fue, como tantos, asesinado por un grupo de pistoleros falangistas el 9 de octubre de 1936 en Villanueva de Valdueza (León) y desenterrado 75 años después, ante la presencia de sus hijos, Constantino y Antonio, llegados de Argentina donde viven desde 1952.
La localización exacta la recordaba el menor de los dos hijos, Antonio Fernández García, que tiene ahora 75 años: "Los vecinos del pueblo siempre me señalaban una zona donde el trigo crece más alto y con más fuerza y decían que justo ahí estaba enterrado mi padre" y, se quedó grabado a fuego en su memoria...
Maité Campillo (actriz)
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#1
Una abuela antifascista|25-11-2011 20:07
Donde "enterraron" mujeres, hombres, niños, y niñas que lucharon contra el fascismo, o eran hij@s de lo mejor que ha dado la historia, no sólo crece el trigo con mas fuerza, crecen las flores mas lindas y olorosas para los que hoy siguen luchando por un mundo mejor, por una sociedad mas justa, mas humana.
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#2
Nieta de represaliados|25-11-2011 20:20
Madres y abuelas que sufrieron doblemente la represion con saña de la dictadura fascista, por haber perdido a sus seres queridos (compañeros, hijos, hermanos...), y por ser mujeres de rojos y sufrir violaciones, torturas hasta la muerte, robo de hijos e hijas, desprecio y humillaciones...
La abuela del impresionante texto de Maité refleja el dolor y la conciencia de la miserable vida que las tocó vivir, muchas de ellas olvidadas por la olvidada memoria de "los que nos trajeron la democracia"
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#3
Maité|25-11-2011 20:32
¡Carlos, colega!... “Ya tu sabes que la puerta no tiene candado”! Al menos hasta que cada uno de nosotros tenga 'su clave' (digo), la llave 'particular' (jajaja), no es fácil, ya tu sabes... Tienes razón que las guerras las prepara el sionismo, el sionismo financiero y político de Israel, de EEUU y de Europa que es el que dirige al imperio. Es cierto que desde la caída de la URSS (diría que mucho antes) los pueblos del mundo son mas vulnerables a ser sometidos, a ser robados... a dejar de ser pueblos, y hoy, ni Rusia ni la China pos-maoista son capaces de impedir tales atrocidades. Hay que seguir pa`lante, no hay otra! Con el estímulo puesto como traje deportivo, avivando la esperanza... muchos fueguitos, por pequeños que parezcan pueden crear, encender una gran hoguera, ¡vamos!, en eso estamos compañero, qué grande es la amistad cuando hay comunicación... Comparto tu homenaje y admiración por Mozart, gran músico, que nos ha regalado la vida. Beso para vos, y para todos los que con amor cada viernes, llama a tu puerta.
Maité Campillo
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#4
Poeta|25-11-2011 21:19
Tremendo alegato contra la represión franquista. Literatura actual como la vida misma. Los "olvidos" de la abuela Alba no son mas que la perdida de conciencia momentaria, para volver despues a la vida que la quitaron, con su nieta que representa el futuro de una continuidad de lucha, de no verse derrotada, siempre mirando al futuro.
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#5.- Un abrazo muy fuerte, Maité. Ahora tengo que salir, pero esta noche escribo más. Genial tu artículo con un estilo profundo y rico.
Carlos Rivero Collado|25-11-2011 22:28
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#6.- Tus escritos son como biblias, Maité, aunque de dioses racionales, o sea físicos.
Carlos Rivero Collado|26-11-2011 06:56
Permiteme que repita algunos de tus párrafos que me llamaron la atención (insisto en que debes escribir una gran novela, y la Guerra Civil y la lucha contra el franquismo, de ayer y de hoy, son temas apropiados):
“ … el árbol desnudo o vestido se bate contra las inclemencias que le son desfavorables cuando logra el sentido de ella, rompiendo el silencio de la mordaza. No lo olvides nunca, el ojo del imperio, vigila!, la rata tira la piedra y luego se esconde ...”
“ … y por eso sigo empeñada en que las aulas de la enseñanza se adueñen de los museos, y los niños sean pilón fundamental de nuestra cultura silenciada, y formen parte del oxígeno de las montañas altas. La cultura que se pierde quema como un ácido que te destruye, no te mueres físicamente, pero la sensación indescriptible de su anemia no se va nunca, y te consume como a mi me ha consumido durante todos estos años en la sombra ...”
“ … es el crimen a una escala muy muy grande, sabes?, y se encuentra en los cuellos blancos y duros de la economía ¡Debes pelear, este gobierno no es por el que nosotros luchamos! Tienen un brazo que dispara y otro que estrangula! Sus trajes y corbatas son botones incendiarios de aviones mostaza ...”
“ … un ideal hermoso en la vida, es empeñarse en detener la mano de los verdugos. Ni un paso atrás, pequeña! Esas ratas cobardes de las que te hablaba, elevan al alto grado la deshumanización de los poblados ...”  .
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#7
CRC|26-11-2011 07:03
Y me faltó, por supuesto, ésta:
-Son muy muy malas esas ratas abuela! 
-Si flor, nunca te fíes de ellas, la bomba atómica es uno de sus mejores inventos, no les mancha, la sangre la quitan de sus manos con una simple jabonada.Valoración: 15
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#8.- La verdad, como la luz y el agua, siempre encuentra un resquicio para surgir luminosa.
Alicia|26-11-2011 11:15
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#9.- comentario:
Alicia|26-11-2011 11:16
La verdad tiene alma de estrella, y un tejido demasiado enérgico, como para que lo perforen las violencias.
Felicito desde este lírico relato que agita las conciencias, la valiente denuncia al mundo de Carlos Rivero Collado.
A lo largo de la Historia cada generación de mujeres y hombres buenos ha dejado su imborrable huella defendiendo el futuro de la humanidad. Ahora nos toca a nosotros defender ese mismo futuro, sin importar qué pierde nuestra insignificante persona, cuando lo que está en peligro es la dignidad de la vida en este hermoso planeta, dominado por el diábolico poder de la usura y la violencia.
Un abrazo para todos.
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#10
Maité (a CRC)|26-11-2011 12:38
¿Qué guardaba la muralla internacionalista, sobre el vergel del 36, entre manos, Carlos? ¿Qué defendían las brigadas internacionales desfiladero arriba, por el camino marcado por las llamas de ese mar de fueguitos -llegado al Estado de esa República Popular independiente, antifascista- de todo el mundo, hermano? ¿Qué perseguían esos combatientes que reflejaban sobre el cenit una acuarela, a las puertas del “Palacio de Invierno” peninsular, amigo mío?... Entre ellos la auténtica flora, ¡conciencia, maestro, conciencia y dignidad!, por cuyas semillas brota la revolución inevitablemente...
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#11
Maité (CRC)|26-11-2011 12:39
La vida, como fuente inagotable, resistiéndose a sucumbir ante el nazismo atroz que amenazaba como acoso de estrangulamiento... y, los sueños de los lugareños de este lado del mundo, crecían, crecían y desarrollaban en todos los campos cuando las potencias del odio llamó a las puertas. Desde esa trinchera de la resistencia, es cuando este rincón del planeta empezó a brillar con luz propia como gente, y fortaleció del abrazo de las brigadas internacionales como símbolo de genero humano al mundo... La República -rural por la mayor partes de los poros de su frente- con un caudaloso intelecto humedecido en las corrientes heroicas de la batalla del Ebro; cómplices a su vez de aventuras humanas para la vida, adornaba la frente, entre batalla y batalla, de los fueguitos generosos que la gran llama del mundo iba enviando hacia los frentes de lucha dejando, juntos al descubierto, la mancha que ahoga los pueblos... Abrazo para vos Carlos, quisiera saber agradecer todo lo que de integrador y constructivo tienen tus mensajes y consejos socialmente, tan gratificantes a nivel personal. Lección y examen que abra puertas a la vida, no son comunes; mi universidad es la vida, ahí os encontré... Beso, Alicia, porque nos siga pareciendo nuestra persona 'insignificante' cuando todo un planeta impregnado de la injusticia nos rodea, ¡hasta el amor siempre!
M. Campillo
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#12.- Amapolas
amapolas|26-11-2011 14:55
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#13.- Emocion pura en cada relato
Mirta Li|26-11-2011 20:59
Leer a Maité Campillo es dejarse llevar, con su pluma logra desplazarnos sin esfuerzo, por los montes, las colinas, los ríos y los valles de la península, que todavía guardan el dolor de una verdad que no fue pagada. Emocionante relato, y para destacar, la generosidad con la que comparte solidariamente su espacio en el profesor Rivero Collado y saluda a sus lectores. Un saludo inmenso de una pequeña brasa que permanece siempre encendida del otro lado del océno.-
Mirta Li/Argentina
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#14.- MANANTIAL DE CONCIENCIA
CRC|26-11-2011 21:16
Cuando te leo, Maité, me da la impresión de que me hallo frente a una estruendosa cascada del pensamiento y el estilo. Eres sol y brisa y te abriga el talento de la noche. Abrazo fuerte.
Ya ves, Alicia, como esta semana no pude tener el grato placer de leer tus sesudos comentarios y de los demás buenos camaradas. Jamás me he opuesto a las críticas, por muy duras que hayan sido, y desde el 2007, las han colocado y por miles. Ya viste que la semana pasada pusieron más de 130 comentarios, muchos de ellos muy críticos, y no tuve nada que ver con los 20 ó 30 que se borraron. Pero de ninguna manera voy a aceptar que mis artículos sean utilizados por malditos y cobardes homúnculos de rostros porcinos para que controlen la sección de comentarios y la conviertan en una tribuna personal. Antes que eso prefiero dejar de escribir en Kaos. Los colaboradores deberíamos de tener el derecho a borrar los comentarios altamente ofensivos o asquerosos, siempre que respetemos el derecho de otras personas a oponerse, en los términos más duros pero decentes, a nuestros artículos. Hasta que eso no se logre es probable que mis escritos no vuelvan a tener sección de comentarios. Depende, por supuesto, que los directivos de Kaos lo acepten porque yo aquí sólo soy un simple colaborador. Siempre te agradeceré tus muchísimos comentarios en que defendiste lo más defendible. Un fuerte abrazo.  
Valoración: 11
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#15.- A MIRTA LI
CRC|26-11-2011 21:22
Discúlpame, mi estimada Mirta Li, pero no había visto tu comentario cuando coloqué el mío. Tú, también, honraste mis escritos con tus admirables comentarios, al igual que mi estimada Lía y otros queridos camaradas. Fuerte abrazo. 
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#16.- A ALICIA
CRC|26-11-2011 22:00
No fue hasta ahora --sábado a las 4 de la tarde aquí en Miami--, mi estimada Alicia, que vi tu comentario #141, que pusiste en el artículo de la semana pasada que aparece como anexo al de esta semana. 
Para mí lo importante es que personas como tú me sigan leyendo. Estoy seguro --y así lo cree también Maité-- que pronto los colaboradores podamos resolver este dilema que existe, sobre todo, en la Sección Cuba porque casi sólo es ahí adonde colocan los comentarios más repulsivos, escritos, por supuesto, por la insolente escoria de Miami que no llega ni al 2% de los cubanos que vivimos en esta ciudad.
Otro fuerte abrazo, 
Valoración: 9
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#17
Manu Haro|26-11-2011 22:37
Como amigo y lector de los escritos de Maité Campillo en Kaos y otros medios alternativos, tengo que reconocer la grandeza humana de Carlos Rivero, al cual he leido sus lecciones de historia contemporanea en sus impresionantes y claros artículos.
Compañero Carlos, no deje de escribir, sus notas son imprescidibles en este mundo tan falto de escritores revolucionarios, donde la verdad la tienen secuestrada.
Me alegra saber que en Miami sólo es un grupúsculo de cubanos indeseables los que no quieren que Cuba siga siendo un pais libre y no sometido como un burdel al imperio.
Trabajé con Maité en una obra representada y estrenada en la Casa de las Américas de La Habana, y puedo decirte que es una magnífica actriz dramática, lo cual nunca sospeché que escondia otra faceta artística como magnífica escritora.
Sigan escribiendo como lo hacen. Hacen falta.
Saludos.
Manu Haro (director teatral)
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#18
MEMORIA HISTÓRICA|26-11-2011 22:55
Artículos como éste deberían estar mas tiempo en Kaos, y sobre todo, en los archivos de LA MEMORIA HISTÓRICA
Valoración: 11
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#19.- Muchas gracias por sus palabras, camarada Manu Haro. Un abrazo
CRC|27-11-2011 03:21
Valoración: 7
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#20.- Suscribo enteramente el comentario de Manu Haro, palabras que hago mías. Un abrazo a todos y un beso a Maité
Alicia|28-11-2011 13:31
Valoración: 8
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