tiranos
TIRANOS Y TIRANUELOS
Caudillismo y poder burocrático
 
Andrés Rosero E.
El caudillo nuestro de cada día…
En un lugar de nuestra parte del mundo, de cuyo nombre no quiero acordarme, reina un caudillo de los de verbo fácil, promesas a cambio de lealtades, dinero público para cimentar apoyos, rocinantes sin ideas y galgos sumisos.
Heredero que fue del trono de un antecesor similar (que hizo lo propio en su largo reinado), del cual se declaró supuesto opositor radical, en el poder se convirtió en su clon (claro, presuntamente computarizado). Y fue creando, al igual que aquél, varios círculos concéntricos de incondicionales, naturalmente bien recompensados.
Como sus más leales no se cansan de repetírselo, se creyó imprescindible (es decir, se desconectó de la realidad). Y desarrolló una estrategia de control centralizado del poder, excluyendo de su Olimpo a quienes tengan pensamiento propio (y/o puedan hacerle sombra). De allí su fijación en las minucias, en la “microfísica del poder” (como diría Faucault), porque con ellas premia y castiga, erigiendo su poder, de rancia factura burocrática.
Porque, escarbando más allá de la frondosidad verbal, más allá de la superficie, no existe proyecto (ni nacional ni de Universidad). Solo una voluntad de poder personal que se adaptó a las cambiantes circunstancias y que se legitimó con el discurso adecuado. Pero que, desde una perspectiva de totalidad, vehiculiza el interés de los macro-poderes realmente existentes, del capital y su hegemonía, asumido a veces conscientemente, otras surfeando la crisis y otras dejando hacer.
Para el caudillo (seguramente “por la gracia de Dios”) lo que debe reinar es el pensamiento único: el suyo, naturalmente. El poder legítimo, esto es, solo el suyo. La sabiduría, que obviamente se concentra en sus decires. La libertad (también de expresión) que evidentemente se reduce a la suya propia. Claro, hay una visión integrista del mundo que también concibe el poder de esa forma, desde sí mismo, como poder único. Los caudillos (desde Velasco hasta sus émulos) hacen transparente su afán por coparlo todo, por controlarlo todo. Porque no se trata de fomentar la crítica, el espíritu libre, sino la reverencia y la subordinación. De allí que eso es lo que fundamentalmente se valora en asesores y círculos de poder.
La cultura política ecuatoriana está enferma de estas expresiones porque la situación periférica y atrasada del país crea tales contradicciones y crisis que periódicamente su gestión requiere de caudillos, ante la incapacidad de la dominación para construir su hegemonía por otras vías. La clase dominante, enfrentada a sucesivas situaciones inmanejables (crisis de hegemonía y/o empates potencialmente catastróficos), se ve obligada a recurrir a soluciones de compromiso que incluyen salvadores momentáneos que aparentan dirimir por sobre los sectores en disputa, pero que terminan hundiéndose en sus contradicciones, pues suelen generar otras situaciones sin salida. Y esa cultura, con su acervo autoritario, se disemina a la sociedad en su conjunto.
El nirvana de la tecno-burocracia
En la Universidad , por supuesto, hay corrientes que desde antes (por ejemplo, todo el arco de fracciones burocrático-oportunistas, desde el estalinismo hasta la derecha ultramontana, como Autoridades y como burocracia estudiantil) y más aún con la Luz Verde de la “revolución ciudadana”, han hecho de la concentración del poder, del ahogamiento de los espacios de discusión (tanto por convicción autoritaria como por mediocridad), de la asfixia de las prácticas democráticas, casi su razón de ser. Esto se ve clarísimo en la política estalinista de garroterismo, desmovilización, despolitización, reparto cupular de prebendas (puestos, viajes,…) y demás, que siempre ha hecho el juego al proyecto del capital. Al igual que las otras corrientes de estirpe autoritaria. Pero (como reyes del doblez y la manipulación) ciertamente simulando ser los principales defensores de la democracia (en abstracto), del discurso de lo diverso (reducido a juego de apariencia), de la tolerancia (hecha palabra hueca). Es decir, proclamarse defensores de la libertad y de la democracia, del socialismo y de la revolución (antes en la universidad y hoy en la sociedad) para legitimar una práctica que va en sentido contrario.
Lo que se pretende no es construir universidad (peor autogobierno social) porque para el caudillo el proyecto es apenas su poder personal. Tampoco un cuartel, sino la legitimidad para su predominio. Es decir, la ambición es más sutil: se busca construir hegemonía por el consenso (dejando la coerción solo para cuando sea imprescindible). Naturalmente, aquel consenso que puede concebir la burocracia (o la tecno-burocracia), el del “toma y daca”, el clientelar, el del reparto de troncha, el de los favores a cambio de lealtades, el de entronizarse para dejar intocadas las cosas, el de manipular las necesidades y las aspiraciones. El de cambiar algo para que nada cambie (siguiendo la sabiduría del gatopardo de Lampedusa).
No universidad, no cuartel. Tal vez una sociedad (y universidad) controlada por un big brother como temía George Orwell. Una sociedad (y universidad) en la que la obsesión es el control. Para ello son útiles la cooptación, el clientelismo, los altos cargos, los contratos paralelos, etc. Pero también (si lo anterior no funciona y como complemento), la persecución, el aislamiento, el desprestigio, la descalificación,…
Naturalmente, los abusos del pasado (“la larga y obscura noche neoliberal” o “el descalabro institucional”) fueron condenados por el caudillo en ascenso y sirvieron de plataforma para erigir al nuevo “gran timonel”. El que la política sea reducida a manipulación y traición de los principios apenas es un detalle intrascendente para el saber tecno-burocrático y para el pedestre pragmatismo acomodaticio que no pierde oportunidad de mostrar su sumisión al poder.
Pero no hay hegemonía perfecta y las contradicciones son inevitables. El poder siempre responde al interés de un grupo social determinado, el dominante, peor aún si se lo ejerce como poder burocrático de una camarilla articulada inevitablemente a ese interés, expropiado a la sociedad (o a los estamentos universitarios), autonomizado, que por eso mismo se presenta como un poder ajeno-extraño para la mayoría de la sociedad (o de la universidad), pese a que se legitima como poder social (o universitario).
Es que el poder realmente existente (inevitablemente de clase, porque no puede asentarse en el vacío, como decía Marx) finalmente construye la hegemonía del capital, a estas alturas específicamente monopólico. Cómo, sino, entender el predominio del interés transnacional en el gobierno de la “revolución ciudadana” (que se juega en el petróleo, la minería, las telefónicas, etc.); los negocios asegurados para los grupos beneficiarios del capital monopólico interno (banca, industria, agro-business, etc. además de contratos, carreteras, financiamiento, facilidades y demás); la acumulación originaria que realiza la fracción en ascenso (Fabricio, Alvarado, Mera,…) desde el poder del Estado. Cómo, sino, entender que la universidad ecuatoriana no dice nada ante el saqueo de los recursos naturales, los contratos con las telefónicas, las concesiones mineras, la renegociación petrolera, los contratos hidroeléctricos, la renovada privatización del agua, etc., etc. Cuando se propone profundizar nuestra condición primario-exportadora, cuando el horizonte del gobierno es la explotación minera entregada al capital transnacional, que además de las graves afectaciones medioambientales garantizan el grueso de los beneficios al capital. Es decir, continuar con la especialización que heredamos de la Colonia y que ha caracterizado la República y que nos ha llevado a la periferia y nos ha condenado al atraso. Repitiendo hasta el absurdo un camino varias veces recorrido, hasta el cansancio. Y de otro lado, cómo entender, sino, que esa universidad forma especialistas desconectados de su realidad, apenas manipuladores de tecnología, ultra-individualizados, tecno-fascinados, consumidores-clientes cautivos de mercancías transnacionales, enajenados del mundo, cultores acríticos de la razón técnica dominante.
El lugar sin límites
Porque no existe proyecto de universidad (porque carecemos de proyecto nacional), se posicionan proyectos de poder burocrático de una u otra facción: de allí que no es inconcebible que en nuestra ínsula vivamos como en un sin-tiempo, que las cosas y las prácticas se repitan una y otra vez. Las experiencias de hegemonía estalinista convirtieron los espacios universitarios en correas de transmisión partidaria, impulsaron la autonomización de las dirigencias respecto de sus bases, todo para fortalecer burocráticamente su grupo; otros casos, de hegemonía tecnocrática, han ido por el lado de fortalecer un poder necesariamente caudillista-clientelar. De allí que lo poco que sucede tiene mucho de aparencial, no cambia nada de fondo: en el reino de la tecno-burocracia se impone el miedo (a lo diferente, a lo nuevo), la unanimidad de los cementerios, el silencio del poder vertical.
Por ello, en la EPN, tanto en el 2002 (cuando nos favorecía otro iluminado, peor aún aventurero, y, para variar, autoritario) como ahora, las autoridades deciden su ilegal auto-subida de sueldos (solo para ellos y su cenáculo de altos cargos), lo niegan para todos los profesores, atropellan la normatividad para suspender procesos electorales en marcha… Lo que antes ocasionó un paro, hoy se justifica como decisiones sabias del “gran líder”. Y después hablan de democracia, transparencia y limpieza: ¿manos limpias, mentes lúcidas, corazones ardientes? Asimismo no es raro que se erijan feudos y cacicazgos al interior replicando en pequeño las prácticas hegemónicas[1].
En ese contexto, tampoco debe llamar la atención el afán del gobierno por construir una universidad vertical y acrítica, sin autonomía, ahogados sus espacios democráticos, cuna de las futuras élites tecno-burocráticas al servicio del capital transnacional. La necesidad de reforma es manipulada para restablecer el control e imponer el proyecto burgués. Para ello montan la contrarreforma que lleva la universidad hacia atrás, hacia antes de Córdova (1918), para someterla a la disciplina necesaria al gran capital. Complemento de la sociedad a la que aspira la tecno-burocracia en el poder como cultivadores del autoritarismo, del caudillismo asistencialista-clientelar, exacerbando el control social y la represión, seguidores de la cristiandad constantiniana obviamente pre-conciliar y del conservadurismo, en pos de un modelo garciano del siglo XXI para mejor servir al interés del capital monopólico.
Nuestra gris cotidianidad sin perspectivas
A imagen de lo que sucede a nivel nacional, en la universidad se toman el poder caudillos carentes de proyecto (nacional o universitario) para representar el interés hegemónico. Huérfanos de ideales universitarios, de una concepción universitaria que vaya más allá de las percepciones útiles para la reproducción del poder burocrático, se centran en las minucias administrativas, entronizan el poder de su círculo, y el día a día del tamaño de sus perspectivas. No alcanza su horizonte ni siquiera para gestionar los intereses institucionales que no sean los que retroalimentan su poder. En el mejor de los casos, solo surfean la crisis.
A semejanza del césar de turno reinante (en este caso, Correa), la carencia y/o debilidad de proyecto (nacional o de universidad) se sustituye con el caudillismo clientelar, con la concentración del poder en manos del jefe supremo para la concesión de favores y ventajas, la utilización del poder burocrático para legitimarse con prácticas “populistas”, con reparto de primacías entre el círculo de poder… De forma similar (salvando las proporciones) a la lógica que concede contratos de publicidad, contratos al “gran hermano”, concesiones petroleras, mineras, etc., etc., a nivel estatal.
Para hacer cumplir su voluntad los caudillos emiten leyes, reglamentos, y demás, imponen una frondosa normatividad que sistematiza su perspectiva y los intereses que defienden. Tras lo cual naturalmente se empeñan en hacer cumplir sus leyes. La voluntad autócrata se transforma en “el espíritu de la ley”. Lo cual cierra el círculo de un poder con vocación absolutista.
Pero la gris cotidianidad del poder burocrático nunca podrá con el árbol de la vida, eternamente verde. Porque incluso el control y la represión siempre presentan fisuras por las que se cuelan los tiempos nuevos, los testimonios de resistencia y los indignados contra el autoritarismo, el fraude y la manipulación. Aunque sea por las rendijas soplan los aires de renovación. El espíritu de la libertad acampa en las Puertas del Sol o en las Plazas Tahrir (reales o virtuales) creando espacios insospechados de auto-representación, de expresión democrática y de creación colectiva.
La necesidad de un nuevo proyecto nacional y universitario
En Ecuador hay una cultura autoritaria que viene de muy atrás, del sistema hacendatario, y que también se transmite en la vida cotidiana. No en vano Correa es el Presidente en el que se identifican muchos ecuatorianos. Y no en vano, también en la Universidad se ha impuesto el caudillismo clientelar.
Al igual que en el Estado, al interior de la Universidad también hay quienes defienden el poder concentrado y monolítico. Por la sumisión ante el poder dan pie al autoritarismo y al culto a la personalidad. Por miedo a la libertad creen que su función es ser tornillos del poder o, peor aún, ecos repetidores de fórmulas “consagradas” por la costumbre y/o por el temor reverencial. Olvidan que la Universidad , la creación de pensamiento, requieren precisamente de discusión y pluralidad. Requieren de insumisión y crítica justamente para atreverse a interrogar a lo real, que incluye al poder establecido. Requieren de libertad para no poner límites a la investigación manteniendo su rigor.
No se trata de cambiar una burocracia con otra. Hay que cambiar el modelo político. No se trata de ahondar en la carencia de proyecto volviendo a erigir una nueva argolla burocrática sin objetivos, unida solo por sus intereses personales. Al contrario, hay que democratizar la vida social y universitaria. En defensa del poder del pueblo, en busca de su autogobierno, del control social de la producción, de los hombres y mujeres nuevos: hay que construir un nuevo proyecto de sociedad. En defensa de la Universidad pública, de los principios de autonomía, libertad de cátedra, cogobierno, etc.: hay que levantar un nuevo proyecto de universidad.
Quito, Noviembre de 2011
APÉNDICE
“Una débil cultura democrática
Andrés Rosero
La herencia de una cultura política autoritaria, cuyos orígenes habría que rastrear posiblemente hasta la Colonia , impregna al conjunto de la sociedad ecuatoriana. La EPN no es ajena a ese legado, pero lo procesó en su especificidad. De tal manera que si bien las antiguas Facultades eran feudos, las antiguas Autoridades se constituían en reyes electos o algo así.
Es que ya es demasiado repetitivo el comportamiento de Autoridades que se sienten en un trono, que demuestran una incomprensión básica en entender que el ejercicio de la autoridad democrática se funda, en primer lugar, en la legitimidad y no en la legalidad. Que así como se puede acrecentar, se puede perder, si se elude el interés mayoritario y no se consulta a los mandantes. Que la autoridad se legitima en los eventos electorales, pero se desgasta e incluso desaparece en la práctica política que favorece el autoritarismo, los intereses particulares o la corrupción. Que la autoridad es un proceso de construcción permanente de cara a la Comunidad a la que se debe y de la que es mandataria. Que la única fuente de legitimidad es la misma Comunidad.
Si a nivel nacional la experiencia ha sido ésta, con mayor razón lo es en una Comunidad Universitaria donde las Autoridades deben demostrar su sabiduría política, su flexibilidad y su fe democrática, en lugar de atrincherarse en los argumentos de “autoridad” o de “legalidad” o, peor aún, en el fácil recurso a la amenaza y/o a la violencia, que demuestran su incapacidad política, su escasa estatura moral y su falta de cultura democrática.
Aquellos argumentos eluden el contexto del ejercicio democrático y quedan apenas como una hoja de parra vergonzante del autoritarismo”.
(Rosero, Andrés, en “El Paro de la Politécnica ”, Presencia, Año XXV-No. 46, Noviembre 2002, p. 9).
[1] Por todo ello es indudablemente pertinente hoy lo que se decía tras el Paro Politécnico del 2002, en Presencia, Año XXV-No. 46, Noviembre 2002, que se adjunta en el Apéndice.
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#1.- LO MISMO PARA ESTE TEXTO QUE PARA EL ANTERIOR: DIGAN DE QUÉ PAÍS ESTÁN HABLANDO, DESDE EL INICIO DEL TEXTO!
17-11-2011 12:58
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#2.- el gobierno de Santos votó una ley que indulta a más de 31.000 paramilitares
17-11-2011 17:18
Mientras se incrementa el exterminio contra la oposición y contra el pensamiento crítico, la impunidad para las herramientas represivas y genocidas rebasa lo imaginable: recientemente el gobierno de    Santos votó una ley que indulta a más de 31.000 paramilitares  (Ley 1424), y actualmente impulsa el Fuero militar para que la impunidad para los militares sea del 100% al ser juzgados por ellos mimos (hoy la impunidad para crímenes de estado rebasa el 98%).
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#4.- El autoritarismo
manuel inga|15-12-2011 21:12
La historia de nuestro país, ha sido una verdadera insatisfacción y de poca evolución, desde el tiempo de la colonización, de donde jamás hemos logrado levantar la cabeza, hasta la actualidad, nos han condenado ha vivir en el subdesarrollo bajo el dopaje de una droga que nos ha imposibilitado sacudirnos de esta pesadilla donde la violencia, el autoritarismo y la corrupción son los "valores" más predicados y a los cuales nos subordinamos. Como dice el artículo, que en nuestro país existe una cultura autoritaria, motivo por el cual, las autoridades que elegimos reflejan dicho argumento, es momento de habrir nuestros ojos y despojarnos de este sistema que nos carcome poco a poco nuestras vidas y nos trata como una mercancía y no como humanos, y ese paso lo debemos hacer desde las universidades, ha pesar de que las mismas sean una copia del sistema general, pues es ahí donde se forma al profesional capacitado para manejar este país, desechando toda teoría que giñe al capital y adaptando teorías que fortalescan al humano.
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#5.- REALIDAD ECUATORIANA
Maritza Satama|16-12-2011 01:48
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#6.- Más de lo mismo
Diego Espinoza|17-12-2011 12:47
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#7.- Más de lo mismo
Diego Espinoza|17-12-2011 12:51
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#8.- Mas de lo mismo ....
Diego Espinoza|18-12-2011 12:50
Actualmente en el Ecuador se busca aprobar un proyecto de reforma   a la educación superior, (impulsado por el gobierno)en el cual lo único que se hace es quitar autonomía y cogobierno a la dirección universitaria , este proyecto reduce drásticamente la participación estudiantil  por lo tanto  se hace  necesario poner un alto a estos atropellos , a nivel universitario y nacional. Como ya sabemos una de las posibles soluciones es la   formación de grupos  estudiantiles   dentro de las universidades pero esto se puede lograr cuando empezar a informar , ya que por lo general los estudiantes universitarios estamos desconectados de lo que pasa a nuestro alrededor.
Además tenemos que empezar a cambiar nuestra forma de pensar , ser indiferente a estos atropellos es lo peor que podemos hacer por que esto lo único que hace es convertirnos en títeres del sistema.
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#9.- Tiranos y tiranuelos
Mauricio sarmiento (martes de 17-19)|18-12-2011 21:30
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#10.- Situación Institucional
Sharon Abarca|19-12-2011 00:19
Sí, lastimosamente así es. Actualmente, el Ecuador está vadeando una de las crisis más extrañas de las que yo guardo en mi memoria. Resulta que nunca antes un gobierno se había concentrado tanto en modificar las normativas institucionales universitarias, lo cual nos lleva a concluir que definitivamente el oficialismo busca fines serviles y pusilánimes frente a los capitales transnacionales. En definitiva, se puede conlcuir que toda su presencia y supuesto interés en el pueblo no es más que una pantalla para disimular sus verdaderos objetivos. Es cierto, ha hecho gran inversión en el sector público, pero si merece crítica, es necesario que seamos los jóvenes quienes encendamos la lámpara que busque la verdad, la justicia y la solidaridad social. Si no lo hacemos nosotros, ¿quién más se va a esforzar? No podemos cambiar el sistema, es cierto, pero tampoco podemos dejar que el capitalismo acabe con nosotros sin luchar. Mejor un minuto de pie que una vida de rodillas... si no, ¿a qué se referían José Martí y Ernesto "Che" Guevara?
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#11.- Situación Institucional
Sharon Abarca|19-12-2011 00:26
Sí, lastimosamente así es. Actualmente, el Ecuador está vadeando una de las crisis más extrañas de las que yo guardo en mi memoria. Resulta que nunca antes un gobierno se había concentrado tanto en modificar las normativas institucionales universitarias, lo cual nos lleva a concluir que definitivamente el oficialismo busca fines serviles y pusilánimes frente a los capitales transnacionales. En definitiva, se puede conlcuir que toda su presencia y supuesto interés en el pueblo no es más que una pantalla para disimular sus verdaderos objetivos. Es cierto, ha hecho gran inversión en el sector público, pero si merece crítica, es necesario que seamos los jóvenes quienes encendamos la lámpara que busque la verdad, la justicia y la solidaridad social. Si no lo hacemos nosotros, ¿quién más se va a esforzar? No podemos cambiar el sistema, es cierto, pero tampoco podemos dejar que el capitalismo acabe con nosotros sin luchar. Mejor un minuto de pie que una vida de rodillas... si no, ¿a qué se referían José Martí y Ernesto "Che" Guevara?
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#12.- Situación Institucional
Sharon Abarca|19-12-2011 00:48
Sí, lastimosamente así es. Actualmente, el Ecuador está vadeando una de las crisis más extrañas de las que yo guardo en mi memoria. Resulta que nunca antes un gobierno se había concentrado tanto en modificar las normativas institucionales universitarias, lo cual nos lleva a concluir que definitivamente el oficialismo busca fines serviles y pusilánimes frente a los capitales transnacionales. En definitiva, se puede conlcuir que toda su presencia y supuesto interés en el pueblo no es más que una pantalla para disimular sus verdaderos objetivos. Es cierto, ha hecho gran inversión en el sector público, pero si merece crítica, es necesario que seamos los jóvenes quienes encendamos la lámpara que busque la verdad, la justicia y la solidaridad social. Si no lo hacemos nosotros, ¿quién más se va a esforzar? No podemos cambiar el sistema, es cierto, pero tampoco podemos dejar que el capitalismo acabe con nosotros sin luchar. Mejor un minuto de pie que una vida de rodillas... si no, ¿a qué se referían José Martí y Ernesto "Che" Guevara?
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#13.- ¿INTERVENCIÓN EN LA UNIVERSIDAD?
Daniel Gutiérrez.|19-12-2011 02:21
El país no era de todos nosotros como se pensaba el país era de los monopolios que tuvieron libre camino para ingresar al país en gobiernos tales como el de Lucio G. que literalmente vendió al país a los EEUU lógicamente cuando Correa llega al poder encuentra que el país esta invadido con políticas extremas Neoliberales dado que todas las empresas que prestan servicios públicos estaban en manos de empresarios que lejos de pensar con una responsabilidad social lo único que les interesaba era engrosar su billetera pero solo analicemos la administración de Nebot en la ciudad de Guayaquil donde el agua potable es administrada no por el municipio sino por una empresa (Interagua hay mas ejemplos) esto nos deja claro que el país no esta en nuestras manos ahora dado que la Universidad es un servicio publico de igual manera (hallado en la constitución) debe necesariamente tener un control por parte del estado para que este servicio publico no se transforme en un bien de lucro para personas que negocian con este servicios como hoy en día existen, ya que podemos ver universidades mediocres que generan profesionales mediocres, pero ojo esto de dar al estado el control dela Universidad debe ser equilibradamente ;es decir, la misma participación del estado debe tener la entidad controlada esto no se ha encontrado en esta nueva ley por esto es que necesariamente se debe corregir este tema importante para el desarrollo de las universidades y en especial del propio país.
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