Los Aldeanos
“La política es demasiado a menudo el arte de traicionar los intereses reales y legítimos, y de crear otros imaginarios e injustos.”
Arturo Graf.
 
Hace apenas días concluyó en la capital cubana un evento tan importante como intencionadamente ignorado por la prensa nacional: la 9na Muestra de Jóvenes Realizadores.
¿Fue un evento clandestino, prohibido, censurado? No lo fue, en el sentido estricto, digamos. Más bien, en este caso se trató de aquella censura a la que Carlos Varela me hiciera referencia en una entrevista, con respecto a su música: “Es una palmadita en el hombro, un “si yo fuera tú tendría cuidado…”, y eso de tener cuidado, en buen cubano sabemos lo que implica.
En un acertado artículo titulado “Lo que la muestra, demuestra”, publicado en el blog Cine Cubano: La Pupila Insomne, Gustavo Arcos expone argumentos sobre las sutiles y no tan sutiles maneras con que fuera silenciada esta Muestra, donde, obviamente, se conocía de antemano la existencia de materiales incómodos que no debían ser demasiado comentados. La mínima cobertura mediática que tuviera el evento fue un obvio indicador de la letra escarlata que sobre él se había impregnado.
Pero la palmadita en el hombro tuvo, esta vez, un nombre concreto: “Revolution”. Un documental de Mayckell Pedrero sobre el grupo de rap Los Aldeanos, dúo musical que ostenta el oneroso título de marcadamente censurado, prohibido sin remilgos, como pocos artistas cubanos pueden darse hoy el lujo de ser considerados. (Pienso en un Frank Delgado “evadido de todas las disqueras oficiales”, pero que, al menos, puede dar conciertos en teatros de su país, y puede ponerle música a conocidos espacios de la Televisión Nacional.)
En el caso de “Revolution”, todos lo sabemos: es una de esas realizaciones que según la usanza actual, circulará en algún momento por canales que cada vez dejan más de ser alternativos para convertirse en esenciales, siempre a un costado de las instituciones y espacios oficiales, porque no importa el enfoque desde el cual Mayckell Pedrero lo aborde, el tema que ha elegido (¡esos malditos Aldeanos!) estaba per se condenado al ostracismo.
Apenas una prueba: “La hora del recuento: concluye la 9na Muestra”. Firma: Pedro de la Hoz. En su pretendido recuento, el periodista intercala aspectos puramente informativos con sus consideraciones personales, y valoraciones estéticas sobre los materiales en concurso.
Ahora bien, ¿qué nos dice -una vez obligado a pronunciarse- sobre el “Revolution” que mereciera todos los lauros de su categoría? Nos dice: “La proyección de “Revolution”, de Mayckell Pedrero, marcó la diferencia entre la indagación responsable y la transgresión a ultranza (…) Los protagonistas del documental, en algunos temas y sobre todo en sus entrevistas, pretenden hacer “tabula rasa” de nuestra sociedad, pecan por exceso y parten de un enfoque panfletario que se aísla en sí mismo.”
¿Alguien lo notó? Uno de los más probados panfleteros de la prensa oficial cubana mira la paja en el ojo ajeno, y más que todo: no expone una sola consideración en torno al material. El cuestionamiento no tiene matices estéticos ni metodológicos, según podría esperarse en una indagación sobre un documental. Antes, arremete contra unos “protagonistas” que no se atreve siquiera a mencionar directamente (nuevo Gandalf imposibilitado de pronunciar el nombre de Sauron), cumpliendo su deber de “salirle al paso” a quienes osan expresar criterios opuestos a lo que el buen decir oficialista desea. Parafraseando a un narrador argentino: espero se note, tengo especial malestar contra este periodista que sin gota de pudor lleva la hoz en el apellido y el martillo en la mano, y cuya “ideologización periodística”, su servilismo a toda costa, no termina de sorprenderme.
La pelea del enemigo kafkiano contra Los Aldeanos cobra matices asfixiantes: en la actualidad no solo no pueden cantar en ningún espacio público (oficial o no) de esta ancha Isla, sino que en algunos momentos se les ha prohibido el acceso a instituciones culturales a las cuales acuden no como artistas, sino como público.
Este dúo encarnado por los jóvenes Aldo Rodríguez Baquero (El Aldeano) y Bian Rodríguez Gala (El B), partícipes de la cultura Hip-Hop, amantes del baloncesto y con evidentes referencias culturales que asoman en sus letras, constituyen el más encendido centro de represión artística en un país que no se cansa de pecar en terrenos de cultura. Paradójicamente, los Aldeanos cada vez más dejan de ser un dúo aislado para conformar un movimiento de excluidos, compuesto por un productor-amigo-rapero llamado Humberto Cabrera (Papá Humbertico), junto a una legión de colaboradores donde, por solo mencionar a algunos, figuran Silvito el Libre (vástago del más célebre de los trovadores cubanos, Silvio Rodríguez), El Discípulo, Anderson, y un largo etcétera de alias rimbombantes. Los Aldeanos cada vez se diluyen más como simple dúo musical para erigirse como un fenómeno de alcance considerable, donde las voces de los sin voz confluyen bajo una misma consigna (la honestidad de sus líricas) y una misma plataforma musical (el rap).
Para quienes no pertenecemos a esta comunidad que hace del Hip Hop su modo de vida, quienes solo nos asomamos a su cultura marginada con el respeto, a ratos la admiración, y siempre la curiosidad de quien asiste a un espectáculo de libertad personal y social (el rap no excluye, no reniega, el rap no expulsa de sus filas a los tatuados o sin tatuar, a los que llevan dreadlocks en la cabeza –como Aldo- o permanecen por lo general rapados –como El B-), para nosotros, conocer alguna vez la música francamente volátil de Los Aldeanos constituyó una experiencia gratificante.
¿Qué se necesita para materializar una obra –ya amplia- como la que este dúo habanero ha expandido en cientos de miles de computadores y reproductores MP3 de todo el país? Pienso que tres cosas, en lo fundamental:
1.Como en otro contexto dijera un amigo reciente: “una buena dosis de irresponsabilidad personal”. No es posible imaginar que cantando semejantes canciones, asumiendo semejantes posturas de reacción, se puede pasar indemne sin que la censura artística y el aparato político te identifiquen como uno de los más visibles rostros del mal. En consecuencia, la estabilidad personal, familiar, e incluso, del más amplio círculo de amigos, comienza a tambalearse desenfrenadamente.
2.Una insilenciable necesidad de expresión. La pujanza que nadie puede amordazar, el derecho al pataleo de unos ahorcados que desde sus letras gritan a voces: “Esta lucha es con paciencia: tú asfixiándome, yo resingándote la existencia”. Una necesidad de decir lo que nadie dice aunque muchos lo piensen, y que en este caso, ante jóvenes de obvias pretensiones artísticas, funge como catalizador de sus letras volátiles.
3.Y en último término, unos cubanísimos cojones que según sus propias palabras, no les han permitido abrirle al miedo cuando este ha tocado a sus puertas.
¿Qué sucede con “Revolution”? Que alguien se atrevió a colarlo entre las más de 70 obras que competían en este acuciante evento. Que los “irresponsables” encargados de premiar estas obras, le entregaron los lauros a Mejor Documental, Mejor Director, y los premios colaterales que otorgan la Asociación Cubana de Prensa Cinematográfica, y la Facultad de Medios Comunicación Audiovisual del ISA. Pero sobre todas las cosas: que un público ávido y denunciante aplaudió efusivamente a cada minuto ante las declaraciones de unos jóvenes con sobrado pensamiento propio, con ideas muy particulares sobre la realidad que vive su país, y con mucho de lo que ya habíamos dejado claro que poseen en el anterior punto número 3.
No sé si el colega Pedro de la Hoz tuvo su asiento en el mismo sitio donde miles de jóvenes vitorearon una y otra vez las declaraciones de los Aldeanos, pero quisiera creer que no. De otra manera no puedo entender que pretenda descalificar sus argumentos afirmando que se aíslan en sí mismos.
La realidad asoma, paradójica: los medios oficiales cubanos no los conocen, y la juventud cubana los aplaude. Pedro de la Hoz no se atreve a decir su nombre “en público”, en sus páginas que rezuman parcialidad y sumisión política, y Juanes les agradece desde una tarima, ante cámaras del mundo. Las disqueras oficiales no se enteran de ellos, de ellos se desentiende incluso la Agencia Cubana de Rap, y los Aldeanos constituyen cada vez más el principal referente artístico, el más connotado y comentado grupo que jamás haya hecho esta clase de música en Cuba.
¿De dónde proviene la atención que despierta este dúo, lo mismo en sus seguidores, que en sus frenéticos censores? A mi juicio, en lo que ha sido desde siempre lo más admirado y temido en la historia de la humanidad: el talento. Un talento que esta vez parece haber recalado en un puñado de jóvenes de barrio, descamisados y malhablados, que no vacilan para definir sus posturas (“No busco fama ni ego/ Es que me cansé de hacerme el mudo pa que me creyeran ciego”), y cuyos textos transpiran sinceridad y coherencia.
El caso de Los Aldeanos cobra más trascendencia mientras mayores son los errores que comete un sistema de censura al que cada vez le queda más grande la tecnología, Internet. Si hace treinta años, la obra de un dramaturgo podía echarse al fuego y condenar a su autor a un ostracismo total, amparados por la incomunicación que sobre una Isla con la “insoportable circunstancia de agua por todas partes” se cernía, estos métodos hoy forman parte del museo del silencio, del que afortunadamente una legión de libertarios con nombres muy peculiares (Twitter, Youtube, Facebook…) han hecho historia pasada.
Los Aldeanos, desde la música, han encarnado una reacción precisa e infranqueable como muy pocos pensaron que fuera posible en una generación que parecía destinada solo a cruzar el mar de las más ingeniosas maneras. Sobre todo, una reacción inteligente y desafiante como jamás creyeron posible los que trazan directrices y deciden desde cómodos sillones qué debe consumirse y qué no, quiénes entran y salen de Cuba para cantar y llenarse de dinero los bolsillos (aunque para ello deban variar “ligeramente” algún estribillo de una canción de moda, según el reciente y bochornoso caso de la camaleónica Charanga Habanera durante sus presentaciones en los Estados Unidos).
Un vocabulario soez y a ratos grotesco no empaña el alcance de estas líricas de barrio: antes, lo amplifica. Quien no admita en sus tímpanos un número indeterminado de pingas y cojones, quien no asuma al arte como una forma de expresión válida hasta en sus formas más excéntricas (digamos a Klimt en la plástica, digamos a Bukowski en las letras), bien debería hacer oídos sordos a estas canciones transgresoras.
Pero lo que ninguno de sus detractores puede ocultar es el profundo impacto que estas letras elaboradas con el fuego de lo sincero causa sobre todo, en los sectores más jóvenes (¿más amordazados?) de la juventud cubana. Negarlo eficazmente no es trabajo para un diligente can del periodismo cubano, sino para un encantador de serpientes o un nigromante experto en ocultar verdades.
Cuando al final de su Concierto por la Paz, el colombiano Juanes agradeció y dedicó este inmenso esfuerzo a tantos amigos con voz o silenciados, y entre estos, incluyó a los Aldeanos, incluyó a Silvito el Libre, no hacía una obra de caridad para con unos artistas que en condiciones extraordinarias trasladan sus canciones desde un cuarto de grabaciones clandestinas –Real 70- hasta miles de computadoras personales. Más bien, se trataba de un acto justicia y por qué no, de expiación personal ante el imposible que resultó tener a estos cubanos en el mismo escenario que los Orishas, Amaury Pérez y los Van Van de Juan Formell.
Desde la intimidad de un salón de baile o una reunión clandestina, desde discretos dispositivos portátiles con los que, temporalmente enajenados, cruzan calles y parques a su alrededor, los jóvenes cubanos seguirán consumiendo una música que, tristemente, no reporta ganancias económicas para sus autores. Una música que nace que de la necesidad de expresión, de la imposibilidad para guardar silencio ante los más personales desacuerdos, y que justo por ello, por su marcado distanciamiento con los circuitos comerciales y promocionales del país en que surge, no puede dejar de admitirse como honesta y valedera.
Y si un documental como “Revolution”, y un realizador como Mayckell Pedrero, asumen el peligroso reto de dar un micrófono a esas voces que muchos desearían extirpar de nuestra sociedad, de nuestra rica y necesariamente plural cultura, si cada vez son más los que enfrentan retos temerarios sin el miedo a la palmadita en el hombro que, probablemente desde entonces, les acompañará junto a sus obras; si cantan canciones o escriben blogs o filman documentales, conociendo y aceptando el precio de su libre actuar, creo que no se nos muere la fe de construir, en verdad, un país Con Todos y Para el Bien de Todos, como el más Universal soñara.
| Paypal (seguro y permite diferentes formas de pago) | |
| Microdonación de 2 euros | Donación de importe libre |
#2.- aldeanos y guajiros
alberto|18-03-2010 09:22
Uno está ya hasta la punta del nabo de las memeces y grandilocuencias de este tipo de grupos, porque la agencia cubana del rap protege, promueve y organiza conciertos para la inmensa mayoria de los grupos
Los Aldeanos no son sino un duo bastante apañadito, que deberian aprender de sus colegas Calle 13, portorriqueños; esos sí han demostrado algo que no tienen esta gente de la aldea; VALENTIA, muchisismos cojones, como dice el articulista-guataca para enfrentarse a un Imperio
Como decimos en España, ser antisistema es facil en donde no te dan una paliza cada vez que sales a la calle a rapear
Les aconsejo que vayan al proximo concierto de Calle 13 en La Habana  
Valoración: -11
| Avisar provocación
#5.- Excelente artículo
Stefan|18-03-2010 11:25
Me permito la republicación de este artículo en  http://hiphopcuba.com/es/videos/revolution/revolution-la-critica/revol
Stefan 
Valoración: 7
| Avisar provocación
#7.- Documental revolution
Stefan|18-03-2010 12:36
El documental completo está disponible en  http://www.hiphopcuba.com/es/videos/revolution/revolution.html  Por partes lo puedes encontrar en youtube. Salud.
Valoración: 3
| Avisar provocación
#8
Ray Charles|18-03-2010 12:56
Normal que los apaleen, es que son muy malos, y en mi pueblo a los grupos malos los tiraban al rio. Con la buena música de origen negro que existe "jazz, soul, blues, godspeld, hot y demás variantes", y estos tocan ese engendro musical de pastilleros y esnifadores de pegamento llamado rap. Música machista para descerebrados, que por cierto solo se basa en criticar la sociedad en la que viven sin aportar nada alternativo. El rap en realidads es musica burguesa para alienados. Esta bien que por el oido musical, las buenas costumbres y para no favorecer la violencia machista y la denigración de las mujeres la supriman. Muy bien, el rap nos hacina más en los guetos a los negros y desheredados.
Valoración: -8
| Avisar provocación
#9.- Fidel rapeaba
Stefan|18-03-2010 13:02
Conforme a los biógrafos, el comandante fue visto en los 90 en el marco de un partido de pelota en compañia de los raperos de Doble Filo, iniciándose con éxito en el flow.Fue precisamente Harry Belafonte, a quien apreciarás, supongo, como músico, quien explicó personalmente a Fidel y al ministro de cultura Abel Prieto que el rap nada tiene que ver con pastilleros y esnifadores de pegamento, sino que es genuinamente revolucionario. En este sentido, Hasta la victoria siempre!
Valoración: 0
| Avisar provocación
#10
Ray Charles|18-03-2010 13:09
Fidel, pasara a la historia por sus muchas virtudes, pero entre estas, supongo no entrara su gusto musical. El rap no es música, es mierda pro-violencia y un atentado al oido musical. Lo defienda quien lo defienda.
Valoración: -14
| Avisar provocación
#11
Ray Charles|18-03-2010 13:11
Fidel, pasara a la historia por sus muchas virtudes, pero entre estas, supongo no entrara su gusto musical. El rap no es música, es mierda pro-violencia y un atentado al oido musical. Lo defienda quien lo defienda.
Valoración: -6
| Avisar provocación
#12.- la crítica
elier|18-03-2010 14:11
"La crítica es salud para los pueblos, siempre que sea con una sola mente y un solo pecho", decía el Apóstol. No creo que esa es la crítica que encontremos en las letras de los aldeanos. Es una látima que jovenes como ellos que muestran algo de talento musical, no hagan una crítica más inteligente y matizada de la realidad cubana en sus canciones. Su crítica es violenta, marginal, vulgar, inculta y caótica.
Valoración: 3
| Avisar provocación
#15.- Re: la crítica
Angel Ochoa|18-03-2010 15:12
El problema elier#12 es que llega un momento en que la crítica decente y suave deja de ser util, no para resolver los problemas, que sabemos que mas arriba se "limpian" con eso, sino como válvula de escape. La única crítrica permitida es la humorística ya que si nos reímos no nos duele.
Por leer este artículo llegué a esta canción de ellos  http://www.facebook.com/video/video.php?v=111010719917  . Es frustrante, es molesta, es lo que ya le he oído a mucha gente en algún momento de explosión solo que de esta vez tiene rima y música pero es lo mismo. 
Valoración: 3
| Avisar provocación
#16.- EL RAP CUBANO
nonofoco|18-03-2010 15:22
PRIMERO que todo para aquellos incultos que todavia piensa que el rap es marginado,puede que en otros paises lo utlisen de esa forma pero en cuba no el hip hopp cubano es una forma de dar mensajes a todo no solo en la politica,sino todo lo que pasa en la sociedad y no es criticar es educar,eso no es contra revolucion eso es revolucion,muchos raperos como ellos incluyendome a mi hemos sido censurados,a que le llaman rap a una musica que diga mueve el culo mami y sea bailable eso si lo aceptan pues eso si deja que tu hijo lo baile y lo tararee,eso si es el punto de la estupide y la berraka,les pido que se informen mas sobre el hip hop cubano,soy mujer,mc,dj,graffitera para decir mas era la unica mujer graffitera en cuba en la habana y soy una presilla mas de este movimiento hip hop cubano,quie quiera mas respuesta radico en barcelona,viva el hip hop cubano e dicho revolucionariamente.                          NONO OMEGAS KILAY (nonofoco|@gmail.com)
Valoración: 3
| Avisar provocación
#18.- Un tipo normal
18-03-2010 17:32
No me gusta vuestra música rap de mierda. Por lo menos cuando oigais no la pongais a toda voz,  mamones. Estoy hasta los cojones del rapero subnormal con el cassette al hombro, con los pantalones caidos, limpiando la mierda de las calles (es para lo unico que vales) mientras deja ver sus herrumbrosos gallumbos, entanto vuelve loco a todo el mundo.
Valoración: -9
| Avisar provocación
#19.- Excelente artículo.
roberto fernandez|18-03-2010 17:49
Como una pequeña nota marginal,quiero decirte que conocí la música de los Aldeanos por un grupo de jovenes cubanos que viven en Panamá,como bien dices en tu artículo
no hay censura que pueda parar a estas alturas la inconformidad y menos si esta tiene talento.Gracias.
Valoración: 3
| Avisar provocación
#21
18-03-2010 20:54
creo q la mejor publicidad que se le puede dar a "los aldeanos" es la cotidianidad del pueblo cubano porq nada de lo que diga sus canciones esta fuera de los que ellos viven, de lo que piensan y lo que proponen para que sea resuelto y esto se traduce en  HIP HOP que representan la voz de una generacion que no quiere vivir bajo las sombras del pasado de esta forma ponen en practica el mayor sentido de un revolucionario,  si esto no es REVOLUCION que es? si sus expresiones y su mensaje se transmite atravez de unos de los pocos generos musicales que se niega a prostituirse  para no defraudar el donde y porque nacio , si esto no es musica entonces que lo es? si son capacez de traspazar diversos obtaculos solo para producir un impacto para el mejoramiento humano no solamente a nivel cubano muchas veces universal, si esto no los hace artista entonces quienes lo son? siempre es mas facil destruir q crear, descalificar que admirar, destacar defecto y no virtudes, quienes son los que se creen con derecho de negarles de gritar lo que esta bien o mal eso es LIBERTAD. 
Valoración: 5
| Avisar provocación
#22
18-03-2010 23:26
Felicitaciones
Valoración: 4
| Avisar provocación
#23
18-03-2010 23:44
UNA COSA ES absolutamente cierta:el tiempo de los políticos se ha terminado. Ellos han hecho demasiado bien su trabajo de ser destructivos, violentos
Valoración: 1
| Avisar provocación
#24.- nada se queda
los politicos estan gosando|18-03-2010 23:46
UNA COSA ES absolutamente cierta:el tiempo de los políticos se ha terminado. Ellos han hecho demasiado bien su trabajo de ser destructivos, violentos
Valoración: -1
| Avisar provocación
#25.- el mundo no tiene dueno
18-03-2010 23:51
respeto todo lo que hay en este mundo y lo aserto la música y los que la componen y la expresan no importa cual sea sigan asiendo lo que quieran este mundo no tiene dueno
Valoración: 0
| Avisar provocación
#26.- Rap y decoro
Juan "PolO" Aviles|19-03-2010 02:21
  Ojala las calles de Cuba se llenen de aldeanos.
Ellos no imponen sus ideas a bayonetazos ni rafagas de AKM-47; son solo gente decente que hace rap. 
Valoración: 2
| Avisar provocación
#27.- Ignorantes que se la dan de musicólogos
cesar|19-03-2010 03:51
Ray Charles... de música negra no sabes ni mierda!  Es impresionante ver a un ignorante dársela de sabio....  Ahh y para tu información a todos  géneros negros "políticamente correctos" que mencionaste, también les aplicaron lo epítetos racistas que enarbolaste para el rap... cualquiera que se informe sobre música afrodescendiente lo tiene claro.
Valoración: 2
| Avisar provocación
#30
Insecticida para gusanos y cucarachas|19-03-2010 13:01
Solo un mamón, subnormal ignorante y despreciable comemierda como el prototipo de gusano, se las da de entendido de música o de como va el mundo. Comparar la música alternativa, undergraund o el folk protesta de Dylan con la mierda del rap, es comparar a Cañita Brava con Sinatra. Para que os entereis subnormales boca-mierdas, el rap fué creado hace más de 30 años. Incluso el recientemente fenecido rey del soul James Brown  se aventuro en ella. Pronto fué desechada, por mala y atorrante. Se decia que era música que hacian los palizas colgados de anfétaminas. Y eso que la música de origen negro no estaba en sus mejores momentos, se desecho en detrimento de la música disco, tipo Philadelphia Sound y el Ska. El mercantilismo consumista yanquí lo volvio a poner de moda para consumo de descertebrados gilipollas.
Valoración: -1
| Avisar provocación
#31
Insecticida para gusanos y cucarachas|19-03-2010 13:02
Solo un mamón, subnormal ignorante y despreciable comemierda como el prototipo de gusano, se las da de entendido de música o de como va el mundo. Comparar la música alternativa, undergraund o el folk protesta de Dylan con la mierda del rap, es comparar a Cañita Brava con Sinatra. Para que os entereis subnormales boca-mierdas, el rap fué creado hace más de 30 años. Incluso el recientemente fenecido rey del soul James Brown  se aventuro en ella. Pronto fué desechada, por mala y atorrante. Se decia que era música que hacian los palizas colgados de anfétaminas. Y eso que la música de origen negro no estaba en sus mejores momentos, se desecho en detrimento de la música disco, tipo Philadelphia Sound y el Ska. El mercantilismo consumista yanquí lo volvio a poner de moda para consumo de descertebrados gilipollas.
Valoración: -2
| Avisar provocación
#32.- Gallegos cabeza dura
19-03-2010 14:42
Cuantas veces les vamos a decir que ya Cuba no pertenecea Espana !!!!!!!
Valoración: 0
| Avisar provocación
#34
Manozeta|20-03-2010 05:51
Tengo 59 años y aun no he visto el documental pero de antemano les digo a los talibanes censores que han opinado sobre el hip hot que se vayan con sus ideas de mierda a otra parte. Vivimos en el siglo XXI donde los jovenes se han tomado el futuro para sí y han hecho de los avances tecnológicos un arma de lucha imparable. En la era de Internet 2.0 y las redes sociales la censura se  fue al carajo y son los jovenes los que determinan sus preferencias estéticas y la forma de expresarlas  
Valoración: 5
| Avisar provocación
#35.- Muy buena crítica....
Rigel|20-03-2010 15:31
Valoración: 1
| Avisar provocación
#36
Manozeta|20-03-2010 15:55
Despues de ver el documental puedo opinarcon mayor razón. Si estos jovenes son disidentes enhorabuena, por que buscan cambiar todo lo que debe ser cambiado para el mejoramiento de su patria y lo hacen con el lenguaje y las formas de expresión que les son propias.
Sin embargo el mensaje debe ser claro para todo oido receptivo: Sin libertad de conciencia y acción, sin democracia económica y política, con un estado todopoderoso que se sirve del ciudadano en ves de estar a su servicio hablar de revolución y socialismo es una utopía y conduce irremediablemente al fracaso. Así lo ha demostrado la experiencia acumulada  de proyectos socialistas que han desaparecido durante  el último  siglo.
¿Cuanto más hay que esperar para que esta nueva generación comprometida como las anteriores pero con una visión renovada y esperanzas de futuro pueda ser protagonista activo de este salto  hacia delante? 
Valoración: 1
| Avisar provocación