Cuando el 9 de enero del 2000 aconteció el hecho, por la desesperación de un nefasto gobierno cuyo presidente había sostenido unos días antes que hacerlo sería como “dar un salto al vacío”, y demostrando irresponsabilidad e improvisación Mahuad al fin lo dio, dividió al país en defensores y detractores de la medida. Acaloradas discusiones por culpa de la dolarización eran lo común en esos días de incertidumbre nacional. En esas circunstancias me tocó presenciar la siguiente disputa entre amigos que, cuando la política no se interpone entre ellos, conviven tranquilamente. No hace falta decir a qué tendencias pertenecía el uno y el otro, pues en la discusión fácilmente les reconocerán:
−Digas lo que digas, la dolarización es una imposición, una arbitrariedad que viola principios constitucionales. Lee la Constitución vigente y verás que al menos tres leyes han sido pisoteadas por el ejecutivo y el legislativo, por defender los intereses de grupos económicos que representan, o por servilismo a los EE.UU. y a los organismos internacionales que les dictan que tienen que hacer…
− ¿Cuáles leyes han violado?, si a cada rato repiten esos funcionarios que son garantes de la constitucionalidad y de la democracia…
−Con ese cuento les tienen metido el dedo a un montón como vos, que cualquier mentira que difunden por los medios que controlan, la hacen pasar por verdad. Primero,  el art. 264 clarito dice: la unidad monetaria del Ecuador es el Sucre, lo que significa que mientras no se reforme esa ley cualquier cosa que la contradiga es delito. Segundo, el art. 261dice: el Banco Central del Ecuador es la entidad que dirige la política monetaria, cambiaria, crediticia y financiera en el país; con la dolarización se viola flagrantemente ese mandato. Tercero…
−Vos si que eres rudo, pareces de la CONAIE, joden y joden con que no a la dolarización, ¡ya no jodas, la dolarización va porque va!
−Vos, en cambio te pareces al ex−ministro de Finanzas Guzmán, hasta en el bigote de ranchero mexicano, hablas igualito al man: “francamente no entiendo a los indígenas en su empecinamiento de defender un sistema que ya fracasó y oponerse al nuevo, que todavía no funciona y ya le combaten, parecen masoquistas…”
− ¿Y no será cierto? Ese sistema es el culpable de la crisis en que vivimos. El nuevo traerá desarrollo, el país saldrá del hueco en que estamos, la gente ganará en dólares, indios envidiosos, ¿sólo sus dirigentes que trabajan en las fundaciones tendrán derecho a eso? Al fin todos los ecuatorianos vamos a ganar en una moneda fuerte, segura, no en esa tontera de sucre que se devalúa más rápido que nuestros gobiernos…
− ¿Y quiénes son los culpables de que el sistema que ahora botan a la basura, sacrificando parte de nuestra soberanía nacional, ya no sirva? ¿Quiénes han manejado el país? ¿Quiénes han amasado grandes fortunas con esas políticas monetarias, cambiarias y fiscales, especulando, atracando, desfalcando, congelando el dinero de los ecuatorianos? ¡Los mismos que vos defiendes, a pesar de tu pilche sueldo de 85 dólares mensuales! ¿Qué crees que por ser dólares, se van a multiplicar como el milagro de los panes y los peces? ¡Ninguno de estos sinvergüenzas que nos gobiernan es Jesucristo! ¡Si él los hubiera conocido ya hubiera blandido el látigo con que sacaba a los mercaderes del templo, para poner en vereda a ese 3% de la población que se ha apoderado de la mitad de la riqueza nacional!
− ¿A más de la CONAIE, te hiciste predicador? Abrí los ojos, aclarate: estamos en un nuevo siglo, en la globalización, en la navegación por el Internet, en la era digital, sólo los cavernarios como vos quieren vivir anclados en el pasado, soñando con utopías de igualdad, felicidad, progreso. No entienden que el hombre es lobo del hombre y que cada cual sale adelante trabajando duro, sin pensar en el cuento de la solidaridad humana. Globalización es competencia, calidad total, tener visión y misión, ser proactivo….
−Siempre con tu misma letanía del curso mal aprendido de administración de empresas. Si funcionaran todas las huevadas que dices por qué los empresarios, ministros y altos ejecutivos ecuatorianos que estudiaron desde hace rato todas tus teorías, en las mejores universidades del Norte, quiebran en sus bancos, en sus empresas, y cuando están en puestos claves del gobierno hacen que el Estado les salve de toda su ineficiencia. Y ahí sí, se olvidan de la iniciativa privada, de las leyes del mercado, de la aberración del paternalismo, y acuden amnésicos de sus teorías a exigir a “papá Estado”, que les auxilie, que les limpie sus….!
−Ahí está, la vulgaridad como recurso barato a falta de argumentos. Yo te hablo con una concepción moderna del mundo y vos el insulto. Mejor retoma el tema de la dolarización, y atiéndeme para que no te hagan el cojudo en la calle con los nuevos billetes, yo que soy viajado y he manejado dólares, no como esa chusma del 92% de paisanos que dizque no entienden nada y se hacen bolas, siendo la cosa tan sencilla. Cuando manipulas dólares tienes que ponerte pilas, activar todos tus sentidos, primero el olfato, porque billete bueno huele diferente: ¡hasta el olor es mejor! Luego, el tacto, para los que no están acostumbrados como vos y son hasta dogmáticos contra todo lo americano, tienes que sentir el altorrelieve de las imágenes y de los números. Si todavía no estás seguro de que el billete sea bueno, la vista, hermano: lo pones a contraluz y la tonalidad verde de los números se oscurece hacia el negro. A que veas, lo que sirve viajar y tener roce internacional. Y si eso no te es suficiente, mira, otra vez al trasluz, o enfocando con una linterna, el hilo de seguridad transversal, en cuya línea escribe USA y el número de la denominación del billete.
− ¿Qué másfffh, experto en dólares: ¿si no tienes lupa, linterna o marcador especial, si todavía no estás seguro, haz que dos sostengan el billete por los extremos y párate en él porque no se rompen?
−Otra vez, con tus salidas baratas, si no te callas, la próxima que te explique te cobro el curso, si me interrumpes. Estábamos en la vista… Igual pones contra la luz el billete y ves en el extremo derecho la efigie del personaje del billete, imperceptible, casi como fantasma, eso se llama sello de agua. Si el tacto, la vista el olfato, todavía no te convencen, afina el oído: el sonido del dólar es más agudo que cualquier billete barato: sonido como cartón, billuso falso. Y finalmente la última prueba −verás que te estoy explicando como a guagua: si todavía tienes dudas, busca con una lupa las microimpresiones, por ejemplo en las solapas de Franklin en el billete de 100, o  palabras como United States of America, o en los números unas letras chiquitas…
−Ahí estás felizote: ¡United States of America! Sólo te faltó lamer para que completes la expertisa, dolarólogo de Machachi. Yo no sé por qué, todos esos a quienes les apesta lo ecuatoriano y quieren vivir como gringos, no se van allá y se hacen ricos, exitosos en esas condiciones, y no explotando con salarios de hambre a los nuestros. Ahora atendeme vos. Te voy a dar una clase de historia, y donde esté mal me corriges, ya que eres tan viajado y lo americano es todo. Con Benjamin Franklin que aparece en el billete de cien, no me meto porque era hombre humilde, salido del pueblo y por su inteligencia llegó a ser uno de los mejores filósofos, científicos, políticos e inventores de su tierra, e ilustrado como era se sentía ciudadano del mundo. Pero en el de cincuenta, al general Grant, ¿le veremos como al dipsómano, o como al vencedor de la guerra civil que costó a los EE.UU. más de cien mil vidas?, ¿o recordando sus dos períodos presidenciales con constantes escándalos de corrupción, crisis y desempleo? En el de veinte, ¿a  Jackson le veremos cómo al próspero terrateniente, perseguidor de los indios seminolas, al expansionista conquistador de la Florida, o como al presidente benefactor de sus amigos banqueros, desestabilizando la moneda? Aunque se parece a Mahuad, algunitos le han de confundir con el cantante. En el billete de diez, ¿a Hamilton le asociaremos como al prócer de la independencia o cómo al asesinado por el vicepresidente Burr en duelo, por las múltiples críticas que le hacía? En el de cinco, con Abraham Lincoln no hay problema porque es otro de los hombres universales al abolir la esclavitud y luchar por la democracia en su tierra, cosa que no han hecho sus sucesores. En el de uno, que por nuestras modestas economías será el que más circule, ¿cómo le veremos a Washington, como al gran terrateniente de Virginia, defensor de la esclavitud, o como al patriota de la independencia y primer presidente del que quisieras a gritos sea tu país?
−Ves que cuando te propones asimilas rápido, y yo que te creía que seguías soñando con la bufanda arcoiris, con el retorno del Pachakutik de los mil años, con los tres mandamientos de los incas, o con los ritos shamánicos. Te felicito, vas bien, pero te faltó sobre las monedas, las cuora, los daims, los penis…
− ¡Qué bien que pronuncias, casi como la Monica Lewinski, especialmente los últimos! Si hablamos de las monedas yankees, nos morimos más de las iras. Al principio dijeron que no iban a circular porque salía carísimo traerlas desde allá. Pero como el servilismo es cualidad primera de las élites del país, toditos los propulsores de la dolarización, si fuera necesario, estarían dispuestos a traer cargando los costales con las monedas de la infamia, en verdadero acto de penitencia y acción de gracias al dios de su pleitesía: el dólar. Si comparamos los símbolos, la ofensa a los ecuatorianos es peor: el águila le reemplazaría a nuestro cóndor más majestuoso, otra vez Washington, mucho más pequeño en talla histórica que el Mariscal Sucre. Y ahí nomás quedemos, para no hablarte de los imperialistas Roosevelt, Eisenhower o Kennedy de triste recuerdo para los latinoamericanos, y antes qué me preguntes por qué, lee los libros de Manuel Medina Castro, La guerra interminable de Jorge Núñez, o América Latina: Las razones de la ira de Pablo Estrella Vintimilla, sólo para darte autores nacionales y no abombarte con autores de otros países…
− ¿Y quiénes son esos manes…?
−Qué vas a saber de cultura nacional o latinoamericana, si lo único que te cabe en la cabeza es dólar, calidad total, cómo ser el hombre más rico del mundo y toda esa literatura barata de motivación personal. Igual no has de saber quiénes son los personajes que aparecían en los billetes nacionales: Alfaro, García Moreno, Rocafuerte, Montalvo, Espejo que, hasta septiembre en su destrucción física, con saña de apátridas les triturarán, como dicen algunos indolentes reporteros en sus acríticas y hasta cómplices crónicas. Más correcto sería decir que les guillotinarán con más ganas que los franceses en los tiempos del terror. Imágenes que eran de los pocos contactos directos que teníamos los ecuatorianos con nuestra historia. Ahora ya ni eso quedará en ese afán de las élites modernizadoras de borrarla, para empezar a escribir una de su gusto en inglés.
− ¡En todo la exageración!
− ¿Exageración? Ojalá estos infames apologetas de la dolarización no lleguen después a alcaldes, porque igualitos a vos, ignorantes en historia, carentes de identidad, indiferentes a la cultura nacional, capaces son de quitar los nombres de las calles de las ciudades y cambiarlas por los del Pato Donald, Mimi, Tribilín, Mickey Mouse, Superman, Batman, Rambo, la mujer maravilla y toda la tracalada de superhéroes de los comics, que en la cultura de masas de gringolandia son verdaderos personajes.
−Bien que sabes todo de la Yunai, y te haces el que no te gusta. Además, no dices la verdad completa. El gobierno de Gustavo Noboa ha pensado poner en circulación monedas propias…
− ¿Esas con nombres de bondad, virtud, belleza, libertad…?  que hasta ellos mismos tuvieron que caer en cuenta que parecía una burla para el pueblo. Dio la impresión que algunos de los raros del gobierno anterior se han quedado, siguen asesorando, o se han integrado nuevos. Ya me veo en el mercado: casera, tenga la bondad de darme una bondad de cebolla y media libra de virtud −¡qué bruto!… una virtud de tomates. O en la tienda, para comprar un cuarto de queso: vecina, déme una libertad de queso…
−Ahí sí, te doy la razón, medio afeminado suena. ¿No será parte del trolebús dos?
−Suena más a infamia. En un país donde la bondad, la libertad y la virtud están ausentes de los tres poderes del Estado y de los dueños del país, es decir de los mismos y sus testaferros, repugna ver que no mismo entienden la situación en que vivimos. Se les ocurre cualquier estupidez y piensan que así van a cambiar las cosas. La bondad se obtiene expulsando de sus retorcidas almas la mezquindad y la avaricia, el egoísmo y su desmedida ansia de acumular riquezas…
− ¡Tranquilo, que no estás en campaña electoral…!
−La libertad se alcanza dando trabajo digno a todos los ecuatorianos, asegurándoles una educación que les eleve a las cimas del conocimiento. La belleza de nuestro país se conserva combatiendo la acción depredadora de los empresarios que ponen gobiernos y  autoridades cómplices, que no hacen que se cumplan las pocas leyes existentes de protección del medio ambiente…
En ese punto se oyó el grito de una de las garcía moreno de los que acaloradamente discutían, llamándole para que vaya a hacer algo útil en la casa, como para que todos le jodan en el barrio con eso de mandarina o huarmi mandashpa, como dicen otros compatriotas, y para evitar las vaciladas, rápido se despidió, interrumpiendo abruptamente la entretenida disputa provocada por la dolarización de nuestra economía, sin dar tiempo ni para la obvia pregunta que quedaba flotando en el ambiente: ¿y ahora como le dirá  a su mujer con la tendencia a cambiar todo con nombres y cosas gringas?, si ya no ha de ser garcía moreno, ¿le dirá, a su alevosa cónyuge, Washington, Jackson, Grant, Madeleine Allbright, qué será?
Han pasado 10 años del suceso que conmocionó al pueblo ecuatoriano, al extremo que a los doce días que lo implantara Mahuad fue derrocado por un gran movimiento popular, con el protagonismo del movimiento indígena y otros sectores populares, a más del apoyo de mandos medios de Ejército. Cumplida su misión, el discípulo de Harvard quedó en la mayor de las soledades, abandonado incluso por todos los sectores que impulsaron la dolarización.
Defensores del esquema adoptado dicen ahora que se ha logrado estabilidad económica, que los salarios han recuperado su poder adquisitivo, que los ciudadanos tienen mayor capacidad de endeudamiento y pueden planificar sus economías a mediano plazo. Que se ha espantado la inflación de épocas pasadas, que ha disminuido la pobreza. En tanto que prestigiosos analistas, detractores de la improvisada medida, destacan sus efectos negativos, especialmente el principal que, junto con la mayor crisis bancaria de nuestra historia, provocó el éxodo más grande de ecuatorianos jamás visto. Además, que la reactivación productiva ha sido muy modesta y continúa la inflación por factores internos y externos, que se suponía iba a desaparecer eliminando la arbitraria emisión de moneda nacional, que tampoco se han diversificado mayormente las exportaciones, ni el Ecuador se ha convertido en el nuevo Dorado como prometían y vaticinaban los dolarizadores.
Y si es cierto que algunos sectores de la economía se han dinamizado −importaciones, banca, comercio, turismo, construcción− el Ecuador no ha logrado resolver problemas fundamentales como el desempleo que sigue en un 9%, peor reducir la inequidad de la relación entre el capital y el trabajo que, al contrario, ha beneficiado más la concentración a favor de los empresarios en alrededor de un 90% del PIB y apenas 10% para salario de los trabajadores del sector formal de la economía, convirtiendo al país en una de las zonas de mayor injusticia social del mundo. En fin, que la dolarización se sostiene por los buenos precios del petróleo, por las remesas de los ecuatorianos que trabajan en el primer mundo, por el lavado de dólares en el país.
En conclusión, la dolarización pende como la espada de Damocles sobre el pueblo ecuatoriano que, indiferente ante los personajes y símbolos que los adornan, sigue utilizando los billetes verdes en sus transacciones cotidianas, sin certeza alguna de cuánto durará como su medio de intercambio para obtener bienes o servicios; con la incertidumbre de que algún rato advendrá un sistema de transición bimonetario, con circulación del dólar y alguna otra moneda local o regional, como recomiendan algunos expertos, en una salida ordenada de la dolarización sin que afecte por hiperinflación ni el consumo ni los ingresos de la población. Amanecerá y veremos…
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#1.- Dolarizacion
Francisco Guerrero|09-02-2010 04:00
Diálogo poco inteligente éste que plantea el articulista. Si soy un trabajador y gano cien pesos en un mes a mí lo que me interesa es que, descontados los gastos de vida, me quede aunque sea un peso para ahorrar, para la jubilación por ejemplo. Pero si la inflación se come mis ingresos y el próximo mes me pagan el equivalente a 98 pesos, eso me perjudica. Que el rostro que va en el billete sea de Matusalén o de Niel Armstrong es irrelevante. Los bonos, las acciones, las cuentas de ahorro, las tarjetas de crédito, las letras de cambio y los cheques no llevan el rostro de nadie y a nadie se le ocurre ponerse a llorar por ello, o a entrar en discusiones bizantinas sobre si mis héroes son mejores que los tuyos. En todo caso, Atahaulpa era también dueño de esclavos, y miles. Y Eloy Alfaro no estaba exento de defectos como la excesiva acumulación de poder y el deseo de ser Presidente para siempre (parecido a Correa y a Chávez, no?), y Velasco Ibarra era un demagogo consumado. Todos estos héroes ecuatorianos pusieron sus rostros en los billetes del Ecuador.
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#2.- Cesar
francisco bastidas|10-02-2010 00:57
saludos Cesar
que bueno saber que has sacado una publicación y que mejor sea sobre el golpe a la soberanía que tanta sangre ha tocado derramar, encarcelamientos y destierros.
Estos articulos ayudan a recuperar la memoria de las masas populares, en NO OLVIDAR tanta infamía y sufrimiento que nuestros pueblos han tenido que soportar a  lo largo de la historia.
No comparto con  leector anterior ya que la identidad y la soberanía es una multiplicidad de  elementos que  van tejiendo elementos que ayuden a mantener  esa libertad.
 
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